Qué se sabe de la muerte de una técnica de un laboratorio en Rusia y las sospechas sobre un posible caso de peste
El caso abrió cuestionamientos sobre la transparencia del gobierno de Vladimir Putin en materia sanitaria y reavivó los antecedentes de Rusia en torno al manejo de información sobre riesgos biológicos.
- Redacción AN / MDS

Por Marcos Martínez Chacón
La muerte de una trabajadora de laboratorio en Siberia por un supuesto caso de peste neumónica ha encendido las alarmas a nivel internacional y desatado especulaciones sobre la causa del fallecimiento y el origen del posible contagio.
El fallecimiento de la científica Daria Shipilova, de 28 años, el pasado 2 de octubre ha generado dudas luego de la información contradictoria reportada por autoridades rusas desde que se dio a conocer el caso.
Shipilova trabajaba en el Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk de Siberia y Lejano Oriente. Fue internada desde finales de septiembre y su muerte fue reportada inicialmente por medios locales en Rusia.
Los temores de que se tratara de un posible caso de peste, una enfermedad que arrasó con buena parte de la población europea en el siglo XIV, aumentaron luego de que el gobernador de Buriatia, Alexey Tsydenov, declarara que la mujer pudo haber muerto por esa causa.
Ante la presión internacional, el Kremlin y las autoridades federales han intentado desmentir cualquier versión que sugiera que se trató de un caso de peste neumónica.
Sin embargo, la poca información que el gobierno de Vladimir Putin ha difundido sobre el fallecimiento ha aumentado el escrutinio internacional y las especulaciones sobre su causa.
El gobierno de Trump exige más información sobre la muerte de la mujer
Durante una visita a Islandia, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reiteró el martes que Rusia debe ofrecer más información para aclarar las dudas sobre la muerte de la técnica de laboratorio.
“Instamos a Rusia a ser transparente y a compartir más información con el mundo para que todos podamos reaccionar de manera adecuada y oportuna”, añadió Rubio. “Lo estamos monitoreando muy de cerca, hora tras hora. Hay múltiples organismos, no solo en Estados Unidos, sino también a nivel internacional, que lo están vigilando”.
Un día antes, Rubio dijo que existían temores de que el contagio pudiera haber afectado a más personas, aunque señaló que la información era limitada.
“Existe la preocupación de que el contagio pudiera haberse propagado, al menos internamente”, dijo. “Estamos siguiendo y vigilando la situación de cerca. No creo que sea motivo de alarma, pero sí requiere atención y seguimiento, y eso es precisamente lo que estamos haciendo”.
El mismo martes, la Embajada de Estados Unidos en Moscú recordó que continúa vigente una alerta de viaje dirigida a ciudadanos estadounidenses en la que recomienda no trasladarse a Rusia.
En su sitio web, la embajada hizo referencia al “presunto caso de peste neumónica” que cobró la vida de Shipilova.
“La alerta de viaje de Nivel 4 (No viajar) del Departamento de Estado para Rusia sigue vigente; esta indica que los ciudadanos estadounidenses que se encuentren actualmente en Rusia deben abandonar el país de inmediato”, dice el comunicado.
Irkutsk, Russia: The U.S. Embassy is aware of press reports from the Irkutsk region of suspected pneumonic plague resulting in the death of an individual and of associated quarantine measures in, and closures of, hospitals in Irkutsk. We continue to track the situation closely. The U.S. government has limited ability to help U.S. citizens in Russia, especially outside of Moscow. The State Department’s Level 4 Travel Advisory (Do Not Travel) for Russia remains in place and states U.S. citizens currently in Russia should depart immediately. U.S. citizens planning travel to Russia are again strongly advised not to travel to Russia due to risk of wrongful detention and security concerns. More at: https://t.co/rgpoFm6YhH
— TravelGov (@TravelGov) October 6, 2026
Rusia ofrece poca información sobre el caso
En medio de las crecientes preguntas de la comunidad internacional, el gobierno de Rusia ha insistido en que no se trató de un caso de peste.
Aunque no ha emitido un informe detallado sobre el fallecimiento, la administración de Putin ha urgido a la población a no hacer caso a “rumores” acerca de la muerte de la trabajadora de laboratorio.
El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, ha insistido en que la población debe tomar en cuenta la versión emitida por la agencia de vigilancia de salud pública Rospotrebnadzor, según la cual se trató de un caso de neumonía de origen indeterminado.
La agencia ha dicho que llevó a cabo pruebas y que no se detectaron microorganismos vinculados con la actividad profesional de Shipilova.
Según reportes de medios locales, tras la muerte de la mujer, las autoridades pusieron en cuarentena el hospital donde estuvo internada, en la localidad de Shelejov.
El gobierno ruso reportó que realizó un rastreo de las personas que tuvieron contacto con Shipilova y que no encontró evidencias de “patógenos de alto riesgo” en ninguna de ellas.
Una fábrica de aluminio en Irkutsk, a unos 5,000 kilómetros al este de Moscú, ordenó el uso obligatorio de cubrebocas entre sus trabajadores.
El martes, ante preguntas de la prensa, el presidente estadounidense Donald Trump dijo que “pronto” hablará por teléfono con Putin este miércoles.
Ante la insistencia de los reporteros, el mandatario estadounidense dijo que este miércoles podrá compartir más información sobre los informes de inteligencia de su gobierno en torno al tema.
El historial de opacidad de Rusia en temas sanitarios
El historial del gobierno ruso en materia de transparencia sobre asuntos sanitarios ha sido objeto de críticas en el pasado. Por ejemplo, enfrentó acusaciones de minimizar el número de muertes causadas por la pandemia de COVID-19.
Un caso histórico conocido ocurrió tras la fuga de esporas de ántrax en 1979. En ese entonces, las autoridades soviéticas negaron la fuga y atribuyeron los padecimientos de la población al consumo de carne contaminada.
Años más tarde, el presidente ruso Borís Yeltsin admitió que la fuga de esporas de ántrax se debió a un accidente en una instalación militar donde se experimentaba con materiales biológicos.
Un reporte del Departamento de Estado estadounidense, emitido en abril de 2025, señala que, tras la disolución de la Unión Soviética, la Federación Rusia ha incumplido los compromisos que adquirió desde la era soviética al convertirse en Estado Parte de la Convención sobre Armas Biológicas (BWC, por sus siglas en inglés).
El documento sostiene que Estados Unidos primero comenzó a señalar públicamente los presuntos incumplimientos soviéticos desde enero de 1984, cuando presentó al Congreso un informe sobre el cumplimiento de acuerdos de control de armas.
Luego, el 1993, con la URSS ya disuelta, Estados Unidos volvió a señalar la cuestión del cumplimiento de Rusia en un informe oficial.
De acuerdo con la evaluación estadounidense, Rusia heredó el programa soviético de investigación y desarrollo de armas biológicas y no habría eliminado todas las actividades prohibidas por el artículo I de la Convención ni cumplido plenamente con la obligación, establecida en el artículo II, de destruir o reconvertir para fines pacíficos los materiales relacionados con ese programa.
La evaluación estadounidense sostiene que el programa soviético “no fue desmantelado, sino absorbido por la Federación Rusa” y que habría continuado y evolucionado.
El documento también señala que Rusia ha declarado de manera consistente en sus informes anuales que no tiene “nada nuevo que declarar” respecto de sus programas de investigación y desarrollo en biodefensa.
No obstante, Estados Unidos afirmó en su reporte que Rusia había estado, hasta ese momento, modernizando ampliamente infraestructura de guerra biológica heredada de la era soviética, instalaciones que, según Washington, podrían servir de apoyo a un programa ofensivo actual.
La OMS y los CDC reaccionan a la muerte de Shipilova
En una publicación en su cuenta de X, Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), informó sobre las acciones de la organización internacional en torno al caso.
“En respuesta a la solicitud de verificación de la OMS realizada en el marco del Reglamento Sanitario Internacional, las autoridades sanitarias rusas comunicaron que no se había registrado recientemente ningún caso de peste en la región de Irkutsk”, dijo Adhanom en su publicación.
Sin embargo, el funcionario de la OMS señaló que la agencia pidió más información para verificar los datos ofrecidos por el gobierno ruso.
“La organización ha solicitado información adicional para esclarecer la causa de la neumonía grave y el patógeno que motivó las medidas de salud pública, así como para aclarar las informaciones de los medios sobre un segundo empleado afectado por una neumonía de causa indeterminada”, agregó.
Estados Unidos formalizó su retiro de la OMS a inicios de este año, luego de una orden ejecutiva de Trump emitida poco después de que asumiera la presidencia por segunda vez.
Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos informaron que monitorean la situación, aunque no hay indicios de una “amenaza mayor” para ese país.
“Estamos colaborando con diversas agencias del gobierno de los EE. UU. para evaluar la evolución de los acontecimientos a medida que se disponga de más información”, informaron los CDC.
Los CDC agregaron que la peste neumónica es considerada una enfermedad grave “que puede tratarse con antibióticos, especialmente si se detecta y se trata a tiempo”.
“La peste neumónica puede transmitirse de persona a persona a través de gotitas respiratorias durante el contacto cercano; por ello, la identificación y el tratamiento rápidos de las personas infectadas, así como el monitoreo de aquellas potencialmente expuestas, constituyen medidas de salud pública importantes”, añadieron.
De acuerdo con la OMS, además del contagio por gotitas respiratorias, la enfermedad, ocasionada por la bacteria Yersinia pestis, también puede contraerse a través de la picadura de pulgas infectadas y del contacto sin protección con fluidos corporales infecciosos o materiales contaminados.


