“Porros, vinculados con el narco”: ex líder del CEU; “hay que dejar de hacernos tontos” y combatirlos: activista del 68
Fernando Tinajero, uno de los estudiantes expulsados, negó su presencia en la manifestación del pasado lunes, por lo que pidió al rector Enrique Graue reconsiderar su decisión.

El porrismo se ha vuelto un fenómeno complejo y difícil de erradicar ya que “los grupos que antes eran golpeadores del PRI ahora son multipartidistas”, afirmó Joel Ortega, activista del movimiento de 1968. 

En entrevista en la #MesaDeAnálisis con la periodista Carmen Aristegui, señaló que fue extraordinaria e impresionante la respuesta de los estudiantes ante la agresión de los grupos porriles del pasado lunes.

Imanol Ordorika, ex líder del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), destacó la rápida capacidad de respuesta, indignación y repudio a los actos violentos.

“Estas mujeres y hombres, con una forma de expresión innovadora, están recogiendo dos sentimientos contradictorios: vivir entre la incertidumbre y la violencia todos los días, y al mismo tiempo, la sensación de no de afinidad con políticos que encabezaron el proceso electoral,  pero sí con la voluntad de cambio”, añadió.

Óscar Faz, estudiante de la Facultad de Derecho, detalló que en su plantel se realizó una votación “fast track” para decidir si iban o no a paro, como un acto de solidaridad con el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco y por el ataque porril.

De acuerdo con Ortega, en ningún movimiento estudiantil se había dado esta “combinación de la democracia directa y la votación universal”.

Al hablar del porrismo, Ordorika recordó que su erradicación es un fenómeno que viene desde los años cuarenta y que se ha vuelto muy sofisticado y muy complejo, “porque los grupos que antes eran golpeadores del PRI ahora son multipartidistas, multifinanciados y vinculados con el narcotráfico“.

“Frente a eso los estudiantes han planteado ‘un basta’ muy contundente, pero no es un asunto estrictamente universitario, me parece fundamental el respeto de la autonomía, pero si el gobierno de la Cuidad y el federal no se comprometen a detener, a procesar y castigar a los grupos de golpeadores, a quienes los financian, los sostienen y los promueven, va a ser muy difícil que la Universidad sola pueda deshacerse de ellos“, abundó.

Desde el punto de vista de Faz, el discurso del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, refleja la idea de que los grupos porriles no sólo van, llegan a un lugar y empiezan a hacer destrozos, sino que se infiltran en el movimiento estudiantil y “van comunicando al gobierno, a Rectoría o a algún otro cuerpo institucional”.

Ordorika recordó que en 2004, Jesús Ramírez, quien será el próximo vocero de la Presidencia, publicó un reportaje en el que señalaba el vínculo entre los grupos porriles de la UNAM con funcionarios de algunas delegaciones y líderes del PRD.

Sin embargo, apuntó, las autoridades han hecho caso omiso a las denuncias y no ha habido la voluntad para atacar este problema de frente y castigar a los funcionarios que “los organizan, los protegen, los sacan de la cárcel, les organizan fiestas y les dan boletos para entras a los estadios”.

Además, Ordorika y Faz coincidieron en que el personal de vigilancia de la UNAM no tiene ni una estrategia ni la capacitación para intervenir en hechos como los del pasado lunes.

Para resolver el problema, indicó Ortega, lo primero que hay que hacer es “dejar de hacernos tontos”, ya que  existen evidencias de que algunos de estos grupos están protegidos por la delegación Gustavo A. Madero.

Ordorika comentó que el actual secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, entre 1986 y 1987, fue consejero universitario de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, en donde está la Federación de Estudiantes de Naucalpan, una organización de porros muy conocida, y su tío, Brígido Navarrete, era el encargado de Vigilancia de la UNAM, de toda la Dirección de Atención a la Comunidad.

En ese sentido, dijo, “esta serie de elementos podrían permitirle al secretario de Gobernación una sensibilidad especial, un conocimiento profundo para hacer algo más allá de una declaración antisonante de repudio a los hechos, y comprometerse a una investigación sobre los vínculos de autoridades federales en el asunto de los porros”.

El estudiante de Derecho consideró que además de expulsar a 18 presuntos agresores y condenar los hechos, la UNAM debe investigara fondo hasta descubrir quiénes los coordinan.

Fernando Tinajero, uno de los estudiantes expulsados, negó su presencia en la manifestación del pasado lunes, por lo que pidió al rector Enrique Graue reconsiderar su decisión.

“Yo no me encontraba ni cerca de los alrededores de Ciudad Universitaria ese día y de casualidad dieron con mi nombre, no hay evidencias, no hay testigos, de que yo estuve causando estragos dentro de la Universidad…Yo me encontraba en mi casa, salí de la Facultad de Acatlán y regresé a mi domicilio en un auto particular junto con otros tres compañeros, ellos aquí me dejaron en la calle, no salí, estuve con mi familia almorzando y haciendo la tarea”, aseveró.

El ex estudiante de la FES Acatlán dijo estar inconforme con que las autoridades universitarias difundieran su nombre sin permiso, pues consideró que eso puso en peligro su integridad, la de su familia y amigos.

Al respecto, Faz y Ortega coincidieron que las autoridades tienen que respetar el derecho al debido proceso de los presuntos responsables.

A continuación la #MesaDeAnálisis completa:

 



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