Peritaje tras denuncia penal revela negligencias con perros en Refugio Franciscano: hacinamiento extremo, enfermedades y donas de chocolate como alimento
Un peritaje de la Fiscalía de la Ciudad de México expone condiciones de hacinamiento extremo y maltrato, mientras que Refugio Franciscano afirma que siempre cuidaron a los perros.
- Redacción AN / BJC

Por: Brandon J. Celaya Torres
La abogada y activista Sofía Morín denunció penalmente a los integrantes del Refugio Franciscano A.C. acusándolos de maltrato animal en contra de 759 perros y 39 gatos que estuvieron bajo su resguardo durante años en un predio ubicado en Cuajimalpa, Ciudad de México.
Tras la presentación de la denuncia, una perito en medicina veterinaria y zootecnia acudió al predio el 17 de diciembre del 2025 y documentó que en el lugar había “hacinamiento severo con número de animales superior a la capacidad de las instalaciones”, así como condiciones de posible maltrato y crueldad animal.
“Aquí es una opinión de una médica veterinaria zootecnista que tiene una valoración completamente objetiva y que solo fue a contestar la pregunta, ¿hay maltrato animal o no? La respuesta es sí. Sí hay maltrato y crueldad animal en respecto de las omisiones y negligencia grave” afirma Morín en entrevista para Aristegui Noticias.
La activista comparte que su denuncia está motivada por lo que observó cuando visitó el Refugio Franciscano, en el que se mantenía hacinados a cientos de perros y decenas de gatos. Destacó que su proceso legal no tiene que ver con la disputa civil que mantienen el Refugio Franciscano y la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama por el terreno ubicado en la alcaldía Cuajimalpa.
“Yo asisto el día el 12 de diciembre con varios compañeros míos y es cuando pasamos al lugar y nos percatamos que efectivamente había maltrato animal”, relata. “Unos días después interpongo la denuncia”.
Más allá de su percepción, Sofía Morín enfatiza que el peritaje de la Fiscalía capitalina demuestra objetivamente las condiciones deplorables en que vivían los animales a cargo de los franciscanos.
“Desde un inicio relata que el predio huele muy mal. Habla también de que los gatos están en un espacio my pequeño, en un lugar completamente encerrado y que en general las jaulas tienen un ancho de 1 metro“, dice.

“La perito también determina que hay múltiples patologías que son de carácter crónico progresivo multifactorial, que evidencian procesos de larga evolución“, añade.
Advierte que ese diagnóstico implica que las enfermedades de los animales no fueron atendidas en tiempo y forma por las personas que los tenían bajo su cuidado.
“La perito habla de una larga evolución que ha generado temas crónicos por el mal manejo y el tema de la falta de atención veterinaria”, subraya.
El dictamen pericial también analiza los alimentos que el Refugio Franciscano daba a los perros, encontrando que les daban comida dañina para esta especie como donas cubiertas de chocolate. En otro traste de plástico, la perito halló pan remojado “con suciedad presente”.
“Algunos tambos [de comida] presentaban olor desagradable y se encontraban remojados”, afirma y expone que múltiples canes padecen de obesidad “lo que es indicativo de desequilibrios nutricionales sostenidos en el tiempo”.
A su vez, se detectó caquexia severa compatible con desnutrición en otros perros. Este es un síndrome grave de pérdida extrema de peso, músculo y grasa, causado por enfermedades crónicas como cáncer, insuficiencia cardíaca o renal

En una entrevista previa con este periodista, el abogado de Refugio Franciscano, Fernando Pérez-Correa, admitió que los canes eran alimentados con una mezcla de comida para perro con pan y agua por razones económicas, pero negó que esto se diera a los más enfermos o que solo se les proporcionaran agua y pan.
Además de lo hasta ahora descrito, algunos de los perros presentaron desórdenes conductuales posiblemente a consecuencia del hacinamiento extremo y malos cuidados, según consigna el reporte oficial.
“Muchas veces pensamos que maltrato animal solamente es golpear a un perro, pero también hay que recordar que al ser seres sintientes también tienen una mente y por lo mismo tienen capacidad de conciencia. En ese sentido, se les encontró un montón de problemas conductuales que se puede ver reflejado, por ejemplo, en que comen heces”, detalló Morín.
Al solicitar una postura al Refugio Franciscano, sus integrantes compartieron una Resolución Administrativa emitida por el gobierno de la Ciudad de México en el que determinan que el lugar opera en condiciones óptimas y cumple con la normativa de protección animal. No obstante, este dictamen es de 2022, tres años antes del peritaje que muestra un panorama completamente opuesto.
El documento de 2022 muestra que en aquel entonces los animales- 1,492 perros y 36 gatos- se observaron en buen estado de salud, sociables y dóciles.
Las jaulas se encontraron limpias, con agua fresca y comida suficiente. Se observó que el aseo de las jaulas y áreas comunes se realiza de 3 a 4 veces al día.
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El lugar fue calificado por el gobierno capitalino como adecuado en cuanto a alojamiento y movilidad.
En aquel 2022, el personal de verificación y los médicos veterinarios no encontraron enfermedades epidémicas o graves, sino que reportaron condiciones de salud favorables de manera general. No obstante, el peritaje realizado en diciembre de 2025 encontró perros con tumores, problemas oculares, y lesiones compatibles con TBT, un tipo de tumor venéreo y transmisible.
El Refugio Franciscano ha negado que sea su culpa que los perros tengan estos padecimientos. En cambio, afirman, esto se debe a que ellos aceptan a los animales “más abandonados”, por lo que ya vienen enfermos y ellos los atienden.
La abogada Sofía Morín rechaza esta explicación, pues, argumenta, el peritaje determinó padecimientos que se desarrollan con el tiempo y que no fueron atendidos debidamente.

“Aquí no basta con que un refugio sea bondadoso y diga que va a ayudar a todos. También tendrían que funcionar como, justamente, un refugio. Un lugar que conozca sus límites, que conozca qué recursos humanos y económicos tiene para ver hasta cuando detenerse. Los refugios tienen que estar regulados. Si nosotros somos los cuidadores, no podemos ser los mismos que le causen este maltrato a los animales”, concluye Sofía Morín y hace un llamado a las autoridades de la Ciudad de México a no permitir que los perros y gatos vuelvan con los franciscanos.





