En EU, “apetito enorme del pueblo por el armamento”: Gabriel Ripstein
"600 millas" es la ópera prima de Gabriel Ripstein y está seleccionada para competir por el Oscar en la categoría de Mejor película extranjera; el propio cineasta comentó que el filme “busca ser un retrato muy fehaciente" sobre el tráfico de armas en Estados Unidos. A propósito del debate en aquel país, se retoma esta entrevista en Aristegui CNN.

La película 600 millas “habla sobre el tráfico ilegal de armas entre Estados Unidos y México, en el marco de un operativo fallido que pone en marcha la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF, por sus siglas en inglés) hace algunos años, ‘Rápido y furioso’, que permitía que las armas fluyeran de Estados Unidos a México; se rastreaba el número de serie de las armas y se buscaba establecer un vínculo entre los traficantes de armas y los narcotraficantes. Una cosa bastante fallida, fue un desastre, más de dos mil armas se pierden en México y la ATF se echa para atrás y se calla hasta que una de estas armas aparece en un crimen, donde muere un agente fronterizo a manos de criminales mexicanos”, expuso el director del filme, Gabriel Ripstein en entrevista para Aristegui CNN transmitida en diciembre pasado, la cual se retoma por el debate de esta semana en EU por el control de armas. 

“Eso es lo que hace que el operativo salga a la luz, pero las consecuencias fueron bastante nulas, no pasó mucho después de que se dio a conocer que existía esto”, afirmó. 

“Quiero poner el tema sobre la mesa sin apuntar un dedo y decir las cosas son así. No quise usar la película como un panfleto o como un documento político”, detalló.

Recordó que “a la cabeza de la ATF estaba Eric Holder, lo corren… en realidad las consecuencias no fueron más que un movimiento interno, la realidad es que las armas quedan en el país y eso es lo que más me perturba. Viví muchos años en Estado Unidos  y me tocó ver este apetito tan enorme del pueblo estadounidense por el armamento y el enorme acceso que se tiene, cualquier persona puede entrar a una tienda de armas y con una licencia de conducir puede hacerse de un arsenal”, sostuvo.

Muchas de esas armas, “sobre todo en la franja fronteriza, vienen a México. Me perturbaba esa situación de una oferta desmedida en Estados Unidos, y una demanda mexicana por grupos del crimen organizado que están armados hasta los dientes, con rifles de asalto y balas que vienen de Estados Unidos”, confesó.

El cineasta utilizó ese contexto para “contar la historia de dos hombres muy diferentes uno del otro, uno es un ‘jovencito’ que está incurriendo en este tráfico de armas y el otro es un agente de la ATF que le está siguiendo la pista. De alguna forma obligo a que estos dos personajes interactúan, los obligo a estar encerrados en una camioneta haciendo un recorrido largo y me daba curiosidad qué tipo de relación, por más improbable que fuera, se iba formando entre estos dos”.

La película “tiene toques de un ‘road movie’ porque gran parte pasa dentro de esta camioneta que está recorriendo esas 600 millas entre la frontera y Culiacán. Dos hombres que van a terminar necesitándose para salir con vida de un lugar que es peligroso”.

Reconoció que “desafortunadamente el crimen es un gran empleador de jóvenes, incluso hay una mitificación de lo que es ser criminal hoy en día… la película retrata ese destino trágico que tiene esa juventud en ciertas zonas del país”.



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