Académicos detallan compra del voto en México; tarjetas Soriana incidieron en elección de 2012 - Aristegui Noticias
Académicos detallan compra del voto en México; tarjetas Soriana incidieron en elección de 2012
Encuesta del Tecnológico de Monterrey apunta que en elección de 2012, 14.3 por ciento respondió que sí le habían ofrecido algún bien o servicio.
(Foto: Twitter/INE)

Académicos detallaron diversos mecanismos para la compra del voto en México, durante el “Seminario Internacional Política y Dinero: Democracia Vs Corrupción”, organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE).

El clientelismo electoral fue el segundo delito más denunciado en las elecciones donde se eligió Presidente de la República en los últimos años, según el diagnóstico contenido en el libro Fortalezas y Debilidades del Sistema Electoral Mexicano, indicó la consejera electoral, Adriana Favela.

Durante la mesa, Clientelismo, compra y coacción de voto, la consejera agregó que los delitos que más se denuncian son la compra de votos, recoger y retener la credencial para votar, realizar actos de temor o intimidación y condicionar la prestación de servicios públicos.

Para una encuesta postelectoral que levantó la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, sobre las elecciones del 2012, se preguntó ¿si alguien les ofreció dinero, regalos o servicios a cambio de que votara por un determinado candidato? A lo que el 14.3 por ciento respondió que sí le habían ofrecido algún bien o servicio para que votara por un determinado candidato.

Cantú se refirió al caso de las tarjetas de la tienda Soriana, otorgadas por el PRI, que de acuerdo con el estudio Abarrotes por votos. Estrategias clientelares en la elección del 2012 en México, desarrollada por Francisco Cantú, sólo se entregaron en el centro del país: “En la elección de 2012 en el Estado de México y en la Ciudad de México se emitieron alrededor de 8 millones 200 mil votos, de los cuales 44 por ciento fue para Peña Nieto y 56 por ciento para AMLO, 12 puntos de diferencia, aquí a favor de AMLO; sin el efecto, una vez que quitaba este efecto de las tarjetas Soriana, la distribución del voto hubiera sido 41 por ciento para Peña Nieto y 59 por ciento para AMLO, 18 puntos de diferencia; es decir, de acuerdo con esto las tarjetas Soriana lograron tener un impacto, lograron reducir la diferencia en seis puntos porcentuales, no es una diferencia menor”, empero al revisar si había algún impacto en el resto del país, “no lo hubo, únicamente hubo impacto aquí en estas dos entidades”.

Por su parte, Kenneth F. Greene, pofesor asociado de la Universidad de Texas, manifestó que estudios existentes en Ciencias Políticas dan por hecho que se pueden violar la libre expresión del voto mediante los beneficios electivos y existe la idea es que esos beneficios electivos pesan más que la voluntad propia de la gente en su voto.

En la elección presidencial del 2012, dijo, “se sabe, muchos votantes dijeron que recibieron dinero en efectivo, materiales de construcción, comida, las famosas tarjetas Soriana y casi 80 por ciento de estos votantes reportaron que el PRI les había entregado los beneficios“.

Pero para que la compra de votos sea eficaz los partidos deben distribuir beneficios a ciertos votantes, es decir,  los votantes ideales son los que empiezan siendo ligeramente opuestos, porque para ellos un pago puede ser necesario y suficiente para apoyar a un partido, explicó.

Para medir el posible efecto de compra de votos sobre el comportamiento electoral, según Kenneth,”tenemos severos problemas metodológicos, y los dos grandes son tener evidencias anecdóticas, como presentó López Obrador, no son necesariamente representativos a nivel nacional, y si tenemos interés en cómo afectó el electorado en su totalidad, necesitamos datos representativos… Y el segundo problema es cómo medir la compra de voto a través de encuestas. Normalmente se han utilizado preguntas directas más o menos como: ¿oye, vendiste tu voto? Y obviamente los resultados de una pregunta de ese tipo son fuertemente sesgados, entonces necesitamos algo mejor”.

Clara Jusidman, presidenta de Incide Social, dijo que “los niveles de compra y coacción y condicionamiento del voto alcanzados en las elecciones estatales de 2016, especialmente en los estados de México y en el estado de Coahuila, percibidos y experimentados por miles de personas, pero inexistentes para el Tribunal Electoral del Poder Judicial, representan lo que para mí es solo un ensayo para lo que yo veo como un enorme fraude electoral que se está montando para el 2018“.

Jorge Javier Romero, profesor de la UAM, planteó que en México todos los partidos utilizan todas las fuerzas políticas para comprar el voto, ya sea a través de otorgamiento de beneficios electivos, concretos en el momento de la campaña o espiando los programas sociales para objetivos políticos.

“Esto lo usan todos los partidos políticos, de esto no hay duda. Ahora de acuerdo a lo que yo he trabajado, lo que es también desde mi punto de vista incontrovertible es que Kenneth tiene razón, la eficacia de la estrategia es muy baja” dijo.

Y agregó: “es una estrategia extremadamente cara y extremadamente ineficiente, ¿por qué la usan?”.

Lo partidos la implementan, dijo, porque tienen los recursos y, segundo, porque saben cómo realizarla.






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