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A través de un libro se revisa el legado de la fotógrafa Mariana Yampolsky

La obra 'Mariana Yampolsky. El gesto de fotografiar', reúne imágenes conocidas e inéditas de la artista.

  • Redacción AN / HG
06 Mar, 2026 14:35
A través de un libro se revisa el legado de la fotógrafa Mariana Yampolsky

El Centro de la Imagen fue sede de la presentación del libro Mariana Yampolsky. El gesto de fotografiar, publicación con la que se celebra la incorporación de una parte importante del legado de la fotógrafa mexicana al Acervo del Centro, y que recorre, mediante la serialidad y la secuencialidad, algunos temas fundamentales de la obra de Yampolsky.

La fotografía como pasión

Realizada la tarde del 5 de marzo, el lanzamiento contó con la participación de la editora y coordinadora de las colecciones de la institución, Alejandra Pérez Zamudio; la coordinadora y editora del libro Deborah Dorotinsky; la historiadora de arte Claudia Arroyo, el fotógrafo Gerardo Suter y la encargada de la sección editorial de la Universidad Iberoamericana –instancia aliada para la publicación de la obra– Valeria Villalobos, quien envió un texto que resalta la importancia de la publicación.

De acuerdo con Alejandra Zamudio, el libro impreso forma parte de una colección de inéditos que aborda la obra de autoras y autores desde distintas perspectivas. Se desarrolló como parte de los preparativos por el centenario del natalicio de la fotógrafa mexicana y como un festejo por recibir su legado en el acervo del Centro de la Imagen, instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

“Uno de los pretextos que nos impulsaron para hacer esta edición fue que recibimos en el Centro la obra de Mariana Yampolsky. Son cerca de 170 piezas las que se conformaron en el año 2022 y se formalizaron, y uno de los grandes impulsores para que este legado llegara a nuestro acervo fue el fotógrafo Marco Antonio Cruz, a quien se le rinde homenaje con este libro”, manifestó Zamudio.

En su intervención Deborah Dorotinsky recordó que en 2024 se presentó la versión digital; ahora, el formato impreso es motivo de doble celebración pues refleja varios años de investigación y suma de esfuerzos entre investigadores de tres generaciones.

La publicación, dijo, concentra algunas imágenes conocidas e inéditas del archivo de la multifacética artista de la lente, entre otros aspectos personales. “Algo que van a descubrir con el libro, además de las fotos, son las relaciones que  Mariana tenía con otras personas y que también eran creadoras, pues a lo largo de su vida realizó varias colaboraciones, incluso el ser alumna de Lola Álvarez Bravo le forjó una personalidad muy fuerte”.

La coordinadora del ejemplar compartió que más allá de la satisfacción que le produjo desarrollar la publicación descubrió que “la fotografía es una pasión, un tipo de imagen que te envuelve, te lleva y te trae y muchas veces te sacude, pero finalmente genera un afecto muy fuerte. Espero que el libro les permita ver la manera en la que cada una de las y los investigadores se conectaron con los temas que decidieron trabajar” con el fin de abrir nuevas lecturas sobre el legado y la vigencia de Yampolsky.

Legado fascinante

A su vez, Claudia Arroyo calificó la obra de Yampolsky como “fascinante por todas sus vertientes” y resaltó que a través de las investigaciones de las y los autores se aprende sobre la trayectoria de la prodigiosa fotógrafa del siglo XX y distintos enfoques para estudiar la fotografía.

“Es evidente que la obra de Mariana tiene una riqueza enorme y una heterogeneidad temática muy grande. En ese sentido ha sido abordada, como muestra el libro, desde diferentes enfoques disciplinarios desde la antropología, la historia del arte, la historia del diseño industrial, el amor a la moda hasta los estudios de arquitectura”, señaló Arroyo.

Para la historiadora del arte, pese a la diversidad temática de la artista, en su trabajo se percibe un denominador común: un profundo interés por la cultura y la vida cotidiana. “Ella fue construyendo una mirada muy horizontal sin jerarquías, en ese sentido no hay una mirada elitista sino una muy abierta en la que se reconoce y se da validez a las expresiones y grupos culturales de diferentes ámbitos y eso me pareció muy interesante”.

La investigadora también detalló que sin mantener un orden cronológico los capítulos del libro cubren un amplio periodo de la trayectoria de la fotógrafa, desde su viaje a Egipto en 1960 hasta trabajos de finales de los años noventa. Al mismo tiempo se destaca la idea de que la fotografía no solo registra la realidad, sino que construye formas de entender el tiempo y la cultura.

Textos diversos

Gerardo Suter resaltó la importancia del título y recordó que hace 20 años trabajó en la curaduría de la obra de Yampolsky, gracias a eso conoció el proceso creativo de la artista, algo que para él no es más que “el gesto de fotografiar”.

“Después de ver las hojas de contacto de Mariana Yampolsky descubrí que es ese el primer momento en donde uno conoce lo más profundo de un fotógrafo. Al ser la primera visión que se tuvo de lo real, la imagen está más allá del ideal de perfección. No tiene las tonalidades justas, no está encuadrado e impreso impecablemente. Es la primera interpretación y también es un lugar íntimo que la fotógrafa muchas veces no comparte”, expresó Suter.

El libro —que se integra por textos de David Fajardo Tapia, Eugenia Macías, Rebeca Monroy Nasr, Ana Elena Mallet, Sol Rubín de la Borbolla, Valeria Sánchez Michel, Abigail Pasillas Mendoza y Deborah Dorotinsky— propone análisis sobre la relación entre fotografía, muerte y memoria, las danzas y prácticas culturales de comunidades campesinas e indígenas, la vestimenta como construcción cultural, la vida rural indigena en México, la lucha libre por mencionar algunos temas.

Mariana Yampolsky nació el 6 de septiembre de 1925 en Chicago, Illinois, Estados Unidos. En 1944, sin conocer el idioma español, Yampolsky se trasladó a México, país del que se naturalizó una década más tarde y en el que falleció en 2002.

En territorio mexicano se convirtió en la primera mujer en ingresar al Taller de Gráfica Popular, en el que convivió con maestros como Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins, Luis Arenal y David Alfaro Siqueiros. En 1948 inició sus estudios en fotografía en la Academia de San Carlos, con Lola Álvarez Bravo, luego se enfocó en dicha disciplina y documentó sus viajes por territorio nacional, produciendo un legado de más de 50 mil fotografías.

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