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Muere el célebre cineasta húngaro Béla Tarr

“Lo más importante para un director es tener una narrativa identificable”, solía decir quien es considerado uno de los cineastas europeos más importantes de los últimos años.

  • Redacción AN / HG
06 Jan, 2026 13:01
Muere el célebre cineasta húngaro Béla Tarr

Por Héctor González

Tras una larga enfermedad, falleció a los 70 años el director, guionista y productor húngaro Béla Tarr.

A lo largo de su desarrolló una filmografía sostenida en cintas contemplativas, donde los planos largos son el eje de su estética. Colaboró en diversas ocasiones con su compatriota y Premio Nobel de Literatura 2025 László Krasznahorkai, de quien adaptó Tango Satánico en lo que fue Satantango (1994), una película de siete horas sobre el colapso del comunismo en Europa del Este y su declive material y espiritual.

Además, colaboraron en Las armonías de Werkmeister (2000), basada en la segunda parte de Melancolía de la resistencia, y La condena (1987). Su última película fue El caballo de Turín (2011), cuyo guion escribió el propio Krasznahorkai como un regalo para curar a su amigo, que estaba “enfermo del alma”, y por la cual obtuvo el Oso de Plata del Festival de Berlín en 2011.

Otras de sus producciones fueron El intruso (1980), Gente prefabricada (1981) y El hombre de Londres (2007).

“Ya todo está dicho”

En octubre de 2011, Béla Tarr, quien se caracterizó por presentar una mirada oscura y melancólica, con carga política y una mirada pesimista sobre la condición humana, visitó México, en aquella ocasión, este reportero tuvo ocasión de platicar con él. “¿Por qué quiere hablar conmigo si mis películas son largas y aburridas?”, comentó al principio del diálogo.

Sobre su retiro, argumentó “Con El caballo de Turín cierro el círculo después de 34 años de carrera. Es como estar al final del camino. No hay razón alguna para hacer repeticiones de mi trabajo ni de mi estilo. Ya todo está dicho”.

Una vez que dejó la dirección se dedicó a producir a cineastas jóvenes y a enseñar el arte cinematográfica. “La vida es como un gran plano secuencia. Sin embargo, más allá del movimiento de cámara lo más importante para un director es tener una narrativa identificable, es un halago cuando basta con ver un cuadro para que la gente ya identifique quien es su autor”.

Considerado un realizador de culto por gente como Gus Van Sant, Tarr desarrolló una forma personal de entender el cine.  “Nuestra vida se construye día a día y pese a la rutina siempre es distinta porque conforme pasa el tiempo nos vamos haciendo más débiles hasta desaparecer. No tiene que ver con una posición fatalista, es algo irremediable y que se presenta de una manera lenta y silenciosa”, concluyó en aquella ocasión.

 

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