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Cossío advierte un punto de inflexión histórico tras la captura de Nicolás Maduro

El ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), José Ramón Cossío, aseguró en 'Aristegui en Vivo' que la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos representa un punto de quiebre histórico con efectos geopolíticos, jurídicos y financieros de gran alcance.

  • Redacción AN / MDS
06 Jan, 2026 10:02
Cossío advierte un punto de inflexión histórico tras la captura de Nicolás Maduro
Foto: Reuters

El ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío, afirmó que la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte del gobierno de Estados Unidos encabezado por Donald Trump, constituye un hecho de dimensión histórica cuyas consecuencias apenas comienzan a manifestarse en el orden internacional, hemisférico y jurídico.

“Creo que sí es uno de estos episodios de la historia que nos van a marcar y que dentro de muchos años va a decir, ahí hubo un punto de inflexión en la historia”, sostuvo durante su participación en Aristegui en Vivo.

En ese sentido, señaló que existen acontecimientos que, sin ser comparables entre sí, adquieren una fuerza transformadora: “Invades Checoslovaquia en aquellos años, ese es un hecho. Mataron al archiduque, ese es un hecho […] El 11 de septiembre es un hecho que tiene una dimensión, tiene un poder de transformación”.

Cossío subrayó que la operación militar ejecutada por Estados Unidos mostró un nivel de planeación y eficacia que ha sido ampliamente documentado: “Una operación militar increíblemente bien hecha”, con imágenes que exhiben “la manera en que se fueron presentando el bloqueo, la extracción”. Sin embargo, afirmó que lo central no es el operativo en sí, sino sus efectos expansivos, que comparó con “tirar una piedra en el agua y empezar a ver que las ondas se expanden”.

Para Cossío, no se trata únicamente de la aprehensión de Maduro ni de la invasión de un país soberano. “Es una acción que quiebra, que rompe unas estructuras y que se empiezan a colapsar”, con impactos en “elementos financieros, delictivos, de armas, de relaciones entre élites”, cuyos alcances aún no se dimensionan plenamente.

Como ejemplo, mencionó decisiones inmediatas en el ámbito financiero: “Ayer los suizos, por ejemplo, congelaron cuentas. De inmediato”, en alusión a la decisión del gobierno de Suiza de congelar las cuentas de Maduro.

Desde una perspectiva geopolítica, consideró que la acción estadounidense modifica las reglas del juego global y obliga a otros actores a redefinir su posición. “Coloca a China, a Rusia, a la OTAN, en una posición donde el juego cambió”, dijo, al tiempo que planteó interrogantes sobre el alcance del compromiso de Washington en otras regiones: “¿De verdad Estados Unidos está dispuesto a dejar el mar de China a China? ¿De verdad está dispuesto a dejarle Europa a Rusia?”.

Cossío explicó que, pese al carácter impulsivo que atribuye al presidente Trump, sus decisiones responden a una agenda estructurada: “Está siguiendo un programa de juego, un programa de trabajo”, vinculado tanto a planteamientos de la Heritage Foundation como al programa de seguridad nacional estadounidense, que, afirmó, “se ha cumplido al cerca del 70%”.

En ese marco, recordó la introducción de la “doctrina Donroe”, asociada al entorno cercano de Trump, que reinterpreta la tradicional doctrina Monroe. A su juicio, no se trata de una estrategia ofensiva global, sino de una redefinición de esferas de influencia: “Vamos a repartirnos el mundo en tres potencias”. En lugar de mantener presencia universal, Estados Unidos optaría por concentrarse en el hemisferio americano: “No sigue con el discurso de voy a estar en Europa, voy a estar en Asia […] sino voy a estar en América”.

Esa contracción estratégica, advirtió, conlleva riesgos particulares para países como México. “Esto me parece que es extraordinariamente peligroso para un país como el de nosotros”, señaló, al considerar que una potencia concentrada en su entorno inmediato puede ejercer “una enorme virulencia, un enorme control, una gran cantidad de acciones”.

Foto: Archivo Reuters. Tratamiento: AN (MDS)

El exministro también alertó sobre la formación de bloques y alineamientos internacionales. “Los países empiezan a acercarse, tomar posiciones y empiezan a constituir bandos”, lo que obliga a definir con claridad alianzas, beneficios y costos en un escenario que calificó como “muy, muy duro”.

En paralelo, expresó su preocupación por un posible quiebre del sistema de derecho internacional y del multilateralismo. Tras escuchar las reacciones de distintos países en Naciones Unidas, afirmó que predominó “la misma retórica que hemos escuchado en los últimos treinta años”. A su juicio, el sistema multilateral muestra “la incapacidad de sus medios de coacción, la incapacidad de sus medios de intervención”.

Cossío recordó que, pese a sus intereses, Estados Unidos sostuvo durante décadas un modelo de “paz americana” que financiaba organismos internacionales. Ese esquema, dijo, también se encuentra en proceso de contracción, mientras otras potencias como Rusia, China, India o Turquía “están jugando su propio juego”. En ese contexto, se preguntó: “¿Con qué responde Naciones Unidas en estos casos?”, y evocó la experiencia fallida de la Liga de las Naciones entre guerras mundiales.

Uno de los aspectos centrales de su análisis fue el encuadre jurídico de la captura de Maduro. Señaló que Trump presentó el caso “como una ejecución judicial”, basada en una orden de captura, en la que el ejército estadounidense actúa como “el Marshall que cumple las órdenes judiciales”. Según explicó, las Fuerzas Armadas operan como policías que detienen y trasladan a personas acusadas por un gran jurado de haber cometido delitos contra Estados Unidos, sin que el sistema internacional cuente con mecanismos efectivos para oponerse.

“Más allá de la captura, más allá de quién le cae bien Maduro”, sostuvo, lo que está en curso es “la transformación general del mundo como lo habíamos vivido”. Aunque el proceso llevaba tiempo gestándose, consideró que este episodio funciona como detonador al revelar dinámicas antes ocultas.

Sobre Cilia Flores, afirmó que enfrenta “acusaciones directísimas” y “responsabilidades muy grandes”, mientras que cuestionó el papel del hijo de la pareja, Nicolás Maduro Guerra, en el caso.

A su juicio, Estados Unidos se encuentra en una posición de poder “extraordinariamente fuerte” frente a Latinoamérica y demostró que, cuando considera a alguien un presunto criminal, cuenta con “un mecanismo odioso […] para venir, extraerlo y llevárselo y juzgarlo”. Esto, dijo, “cambia completamente el ritmo del juego”.

Explicó que la jurisdicción estadounidense se activa cuando conductas cometidas en otros países tienen efectos en su territorio, como ocurrió en casos históricos. Una vez que una persona se encuentra en suelo estadounidense, “los jueces ya no preguntan cómo llegó”. Basta con que un gran jurado considere que existen elementos para proceder y, a partir de ahí, las fuerzas especiales pueden ejecutar la captura.

Cossío aclaró que más allá de la legalidad o moralidad de estas acciones, se trata de una “condición factual”: la posibilidad de realizar “extracciones en distintos países con una enorme eficacia”. Destacó que, del lado estadounidense, no hubo bajas, mientras que “murieron al menos 32 cubanos”, lo que calificó como “muy impresionante” por su nivel de letalidad y preparación.

Concluyó que Estados Unidos actúa hoy como “el policía hemisférico”, capaz de construir investigaciones, formular acusaciones y utilizar a sus Fuerzas Armadas para ejecutar detenciones fuera de su territorio. “Esto sí es un cambio brutal en el panorama de la construcción, por lo pronto hemisférica”, finalizó.

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