Saltar al contenido principal

Elecciones en Estados Unidos: los demócratas patean el tablero | Especial Connectas

El arrasador triunfo del partido demócrata en las elecciones de medio período llevarán a varios gobiernos de América Latina a barajar sus cartas en el continente. ¿Hasta dónde quedarán en medio de las previsibles investigaciones contra el gobierno del republicano?

  • Redacción AN / MDS
05 Nov, 2026 01:56
Elecciones en Estados Unidos: los demócratas patean el tablero | Especial Connectas
James Talarico, nuevo senador por Texas, y Gina Hinojosa, nueva gobernadora de ese estado tradicionalmente republicano, simbolizan la magnitud del triunfo de los demócratas. Foto: IG @ginafortexas

Por Robert Valencia / CONNECTAS*

Es bien sabido que cada cuatro años, las elecciones intermedias o los “midterms” son un referéndum para el partido que ocupa la Casa Blanca, que usualmente pierde una de las cámaras por un estrecho margen. Pero en esta ocasión, la llamada “ola azul” que todos esperaban resultó ser un verdadero cataclismo para los republicanos, algo que no se veía desde 2006, en el segundo período del republicano George W. Bush. 

Con las contundentes victorias demócratas por el Senado de James Talarico en Texas, Jon Ossoff en Georgia y Abdul El-Sayed en Michigan, así como las contiendas reñidas en Iowa, Kansas y Carolina del Sur– entre otras— el votante respondió contra la mala praxis de la administración Trump. También, contra la anuencia de una mayoría republicana en el Congreso que le dio rienda suelta a su agenda.  

Muchos factores le representaron un costo político enorme al presidente y al partido republicano. Desde la batalla arancelaria con cada uno de sus socios comerciales, así como el grave error que supuso desatar una guerra interminable contra Irán, hasta el miedo de comunidades ante  las redadas de ICE plantean un nuevo panorama entre el legislativo y Trump, al mismo tiempo que arranca la carrera presidencial de 2028.

Los demócratas no solo obtuvieron la mayoría en el Congreso, sino que también lograron victorias históricas a nivel de gobernaciones, como el caso de Gina Hinojosa en Texas y Xavier Becerra en California, ambos de origen hispano. Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera gobernadora de raza negra en Georgia, estado históricamente republicano, mientras que Amy Acton también se hizo con la gobernación de Ohio.  

Foto: Reuters

El rol hispano

Tras este contundente resultado, hay un componente importante: el rol hispano. De hecho, el malestar entre los votantes de ese origen  comenzó a registrarse hace aproximadamente un año. Un sondeo del Pew Center en noviembre de 2025 encontró que 68 por ciento de ellos sentían que su situación había empeorado por las políticas de Trump. Setenta por ciento desaprobaba su gestión, mientras 65 por ciento reprobaba su manejo de temas migratorios. Asimismo, aquellos hispanos que le dieron la victoria a Trump en 2024 bajaron del 93 al  57 por ciento. 

Este rechazo comenzó a profundizarse aún más dentro de las huestes hispanas a comienzos de este año, particularmente en áreas como el Sur de la Florida y el sur de Texas, lugares en los que las redadas de ICE comenzaron a hacer mella en las economías locales. En el caso de Doral, un barrio de Miami con una gran mayoría venezolana y colombiana, vieron cómo restaurantes, carros de comida y otras tiendas reportaron pérdidas de hasta un 70 por ciento.  

Entre tanto, la región del Valle del Río Bravo en Texas, que le otorgó la victoria a Trump hace dos años, vio cómo los agentes de ICE arrestaban vecinos, familiares y empleados de la construcción, un gremio de suma importancia en esa área. Aunado a todo esto, el elevado costo de la canasta familiar, producto de estas redadas y las políticas económicas, fue la gota que rebosó la copa de los estados fronterizos con México y Canadá. 

Otro de los puntos importantes para el electorado hispano fue la forma como los republicanos  rediseñaron algunos distritos con el fin de favorecer a su partido en lo que se conoce en el país como “gerrymandering”. Usado por ambos partidos, esa práctica busca agrupar las áreas afines a un partido, para que éste gane fácilmente, lo que permite  ganar más escaños de los que les corresponden por votos. Sin embargo, esto de nada sirvió, y por el contrario, favoreció las chances de los demócratas de ganar, como eventualmente sucedió. 

Ante el movimiento telúrico que estas elecciones representaron, se vuelve a cumplir el principio de que los votantes hispanos no son monolíticos  y que no rinden pleitesía a ningún partido en particular cuando no favorece sus necesidades. Y en este campo, los demócratas lograron aprender de  2024, es decir, mantuvieron un mensaje disciplinado dirigido exclusivamente a los problemas más acuciantes,  los “kitchen-table economics”.   

Foto: Reuters

Lo que le espera a Latinoamérica 

Históricamente, el mal llamado “patio trasero” de Estados Unidos ha quedado relegado en la intención del votante. Aunque las guerras en Irán y Gaza han dominado gran parte de la atención de la opinión pública, la política exterior no fue un factor decisivo en la noche del 3 de noviembre. Con este nuevo Congreso que se instalará el 3 de enero, los demócratas tendrán poco margen de acción sobre el subcontinente, ya que el ejecutivo sigue controlando los temas de política exterior. 

Sin embargo, el Congreso cuenta con herramientas de veeduría sobre la Casa Blanca, como el manejo de presupuestos, las citaciones a funcionarios y su confirmación, y sobre todo, las investigaciones ante posibles irregularidades y hasta delitos.

En el nuevo panorama, pocos dudan de que habrá una mayor fiscalización de las relaciones con el continente. Venezuela, por ejemplo, vuelve a la palestra. Según Americas Quarterly, los comités de Supervisión y de Relaciones Exteriores podrían adelantar investigaciones sobre los manejos poco transparentes de los ingresos petroleros en ese país. También la “extracción” de Maduro desde Caracas y la transición de poder a Delcy Rodríguez en vez de hacer respetar las elecciones ganadas por Edmundo González. 

Y es que en Venezuela hay mucha tela por cortar. También está  la negociación del gobierno estadounidense por la cual éste se hizo con el control de buena parte del crudo venezolano, descrita por Trump como “el mayor negocio petrolero de la historia”.  En particular estaría en la mira la participación de Alejandro Betancur López, un desconocido empresario  que le vendió al Pentágono el 35% de la empresa matriz NABEP, segunda productora privada de petróleo de Venezuela. Asimismo, podría preguntar por el ingreso petrolero venezolano que, en palabras de Marco Rubio, supuestamente pasaron por cuentas en Qatar para luego ser transferido a cuentas del Tesoro de Estados Unidos. Finalmente, el Congreso podría preguntar sobre la falta de transparencia en la salida de más de 100 millones de barriles de petróleo, calculados en 8 mil millones de dólares.

Las Comisiones del Congreso también podrían solicitar informes de inteligencia sobre actividades militares en ultramar, particularmente sobre los bombardeos en el Caribe de botes supuestamente cargados de estupefacientes. Al fin y al cabo, esos ataques han sido considerados en medios legales como verdaderos asesinatos sin fórmula de juicio.

En el caso de los aranceles, un tema que le incumbe a la rama legislativa, posiblemente habría investigaciones sobre los impactos de las medidas de Trump. Asimismo, podría volver a ponerse sobre la mesa el control del presupuesto de ICE, que oscila alrededor de los 100 mil millones de dólares, a pesar de que los republicanos aprobaron este paquete en una legislación anterior. 

Como lo señaló el tanque de pensamiento WOLA en su informe más reciente, la mayoría demócrata en ambas cámaras permitiría investigar el uso de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, por la cual el gobierno envió sin un debido proceso a 252 migrantes venezolanos a la CECOT de El Salvador. De acuerdo con WOLA, el gobierno pagó 4,76 millones de dólares  al gobierno de Nayib Bukele con fondos antinarcóticos del Departamento de Estado. 

Y no hay que descartar que, como pide WOLA, el Congreso decida  proteger a la sociedad civil en la región, ya que países alineados con Trump promueven estrategias de seguridad militarizadas en países como Ecuador y Colombia. El tanque de pensamiento solicita protección para grupos civiles en Cuba, Nicaragua, Guatemala, Paraguay, Venezuela, Perú, Ecuador y El Salvador.  

Mientras los demócratas todavía procesan una noche apoteósica, ahora les corresponderá debatirse entre equilibrar posibles investigaciones contra Trump y su familia, posibles procesos de destitución de algunos secretarios de su gabinete, poner freno a ciertas políticas exteriores en Latinoamérica, y responder a las necesidades básicas de más de 60 millones de hispanos en Estados Unidos. 

Es cierto que Donald Trump no perdió la presidencia el martes, y que aún conservará un poder suficiente para contrarrestar las acciones que puedan surgir de la bancada demócrata. Pero al mismo tiempo, ésta quedará obligada a ejercer tanta fiscalización sobre su gobierno como le sea posible. De ahí que muchos asuntos que pasan por Latinoamérica podrían quedar en la mira, y que el saludo de Donald Trump, que algunos presidentes de la región aprecian tanto, podría convertirse en el abrazo del oso.

 

___

* Cada semana, la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS publica análisis sobre hechos de coyuntura de las Américas. Si le interesa leer más información como esta puede ingresar a este enlace.

Temas Relacionados