Homero Ontiveros, tecladista de Inspector, edita su primer disco solista
El músico sostiene que las canciones son vehículo de transformación social.

Por Héctor González

Inspector vive su mejor momento en años. Tan sólo en 2018 ofreció más de cien conciertos entre México, Estados Unidos y Centroamérica; en lo que va del año, han dado más de cincuenta. La banda regiomontana de ska ha demostrado el suficiente músculo como para dejar claro que es algo más que un clásico como “Amnseia”.

No obstante, a Homero Ontiveros, tecladista del conjunto, le llegó la hora de tomar un camino alterno para lanzar un primer disco en solitario, Nada que perdonar.

El título se le tomó prestado el título a su amigo, el escritor J. M. Servín; el contenido en cambio, bebe de otras aguas. “Habría sido ilógico sacar canciones de ska, para eso tengo a Inspector”, advierte en entrevista.

El músico prefirió navegar por la influencia de gente como Bob Dylan, Fito Páez o Charly García, para meterse sin calzador, por cierto, en la figura del songwriter esa especie de subgénero que Latinoamérica es traducido como cantautor. “El disco obedece a una necesitad creativa. Me debía otro tipo de canciones y otro tipo de letras”.

Transparencia es una buena palabra para definir el sentido de Nada que perdonar. “Quería exponerme a través de canciones donde tanto la música como la palabra tienen la misma importancia”.

La preocupación por el lenguaje deriva de que Ontiveros se asume como un buen lector. Ahora mismo los libros que ocupan su tiempo Reacciones Psicóticas y mierda de carburador, una compilación de crónicas del incombustible Lester Bangs; y The Game, el ensayo sobre la revolución digital del italiano, Alessandro Baricco. La literatura, reconoce, es otra forma de mantenerse en contacto con su época.

Respeto sí, activismo no

En paralelo a su carrera como músico, Homero Ontiveros ha ejercido como periodista de música y como columnista del diario ABC de Monterrey. La escritura bajo presión lo curtió como un atento observador de su entorno. Quizá en esta experiencia se encuentra la raíz de “Hasta encontrarte”.

Envuelta en guitarras rítmicas, la lírica habla de las desapariciones forzadas y del hueco que queda en las familias. “Creo que las canciones y la música son vehículos de transformación social. Me propuse hacer un tema que acompañara el dolor de quienes que tienen familiares desaparecidos”.

“Es una canción escrita desde el respeto”, añade. Una vez que la tuvo, la mostró a personas que atraviesan situaciones semejantes. Al final salió bien librado de la prueba. “No quería caer en el activismo. Soy un compositor interesado en lo que sucede alrededor pero no me interesa el panfleto.  A partir de la empatía se construye el respeto”.

Consciente de la polarización en que se encuentra sumido el país, el músico propone voltear a vernos como ciudadanos, “de no hacerlo seguiremos por el mismo rumbo”.

Sin una gira en lo individual a la vista, el artista por ahora prefiere observar. “Vivimos un periodo muy fértil porque a través del arte se registran los procesos y la memoria histórica. Ahora estoy en ese momento, ya más adelante veremos qué sucede”.

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