El entierro y su relación con Casas Grandes, estudiado por el INAH
Los restos del cadáver podrían ser de una indígena conversa.

El análisis del entierro de una mujer momificada, hallado en una cueva de la Sierra Alta de Sonora, revela detalles sobre su origen étnico y su relación con la cultura Casas Grandes, informaron expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

A dicha investigación se suman hallazgos recientes en distintos sitios arqueológicos de la Sierra Alta de Sonora, lo que permite ampliar el conocimiento sobre la cultura Casas Grandes, destacó el INAH, en un comunicado.

Los estudios indican que los restos del cadáver podrían ser de una indígena conversa, quizá una curandera, la cual falleció en el periodo colonial de Sonora (1617-1785) y que fue llevada con sus antepasados.

Estos fueron los casas grandes, que se asentaron en la región serrana del estado y al oeste de Chihuahua, cuya cultura se desarrolló entre 700 y 1450 d.C. El centro ceremonial fue Paquimé, sitio declarado Patrimonio Mundial desde 1998.

Este descubrimiento confirma la continuidad de la cultura Casas Grandes en la tribu desaparecida de los ópatas, mencionó Júpiter Martínez Ramírez, arqueólogo e investigador del INAH.

El especialista recordó que el cadáver fue encontrado en el interior de una casa prehispánica, en el interior de una cueva de la Sierra, y estaba acompañado de una ofrenda compuesta por el cadáver de un recién nacido y una olla que contenía agave y hojas de maíz.

También se dedujo que la vivienda fue construida en el año 900 d.C., mientras que el bebé y la cerámica se asocian al año 1000 del periodo Viejo de Casas Grandes (700 al 1250 d.C.). Estos hallazgos hacen suponer una reutilización del espacio para enterrar a la mujer con sus ancestros.

Por otra parte, el especialista habló sobre los hallazgos recientes en distintos sitios arqueológicos de la Sierra Alta de Sonora.

Detalló que “los descubrimientos han ocurrido dentro de una extensión de 10 mil kilómetros cuadrados de la vertiente occidental sonorense, por mucho tiempo sin investigar, donde a la fecha se han registrado 30 casas en acantilado y entre 40 y 50 asientos a cielo abierto”.

Se trata, explicó, de asentamientos prehispánicos de arquitectura de adobe con características de la cultura Casas Grandes, similares a Paquimé: uso de puertas en “T”, elevaciones tipo camas, sistema constructivo de vigas con techo de zacate y vaciado de tierra.

Martínez Ramírez agregó que en Cueva de Ochoa fueron encontradas más de 450 terrazas donde estuvieron comunidades de organización social compleja y se descubrieron 50 artefactos de uso doméstico como un fogón, carbón, varas, flechas, cabellos, ollas quebradas, entre otros.

También se registraron pinturas rupestres elaboradas con pigmento blanco y petrograbados con representaciones de vulvas y afiladores, herramientas que eran usadas por mujeres.

Finalmente, el arqueólogo indicó que los asentamientos no se edificaron de manera aislada, sino que forman parte de los asentamientos a cielo abierto y mencionó que aún se desconoce quiénes vivían en las cuevas y quiénes en los espacios abiertos. (Con información de Notimex)



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