‘Tal vez soy la Marie Kondo de la literatura’: Isabel Zapata
La escritora y editora mexicana publica el libro de ensayos ‘Alberca vacía’.
(Isabel Zapata/Argonáutica).

A Isabel Zapata (1984) le llegó el momento de cerrar un ciclo y poner algo de distancia entre sus vivencias y su escritura. Claro que de las obsesiones no se huye por decreto, es más, a veces ni se huye. No obstante, es momento, apunta la también editora, de volver a llenar una alberca, hoy vacía, con otras cosas.

Por lo pronto, en un par de meses publicará un poemario dedicado a los animales y si todo marcha como debe, después lanzará un libro dedicado al santo patrón de los ensayistas: Montaigne. Mientras eso llega, es tiempo de hablar de esos textos anfibios compilados bajo el nombre de Alberca vacía (Argonáutica), y que serán presentados el próximo 7 de marzo en Casa tomada (Pachuca 146-A. Col. Condesa) por Mariana Oliver, Robin Myers y Alejandro Zambra.

 En uno de tus ensayos escribes que no te gusta la fotografía…

En mi familia hubo mucho interés por la fotografía, de hecho, dos de mis hermanos tuvieron un cuarto oscuro, pero yo le tengo tirria.

Esa es una de las aversiones incluidas en el libro…

La foto me interesa por su relación con la memoria, pero creo que es como una trampa.

Dice que evade la memoria…

No recuerdo quien dice que la fotografía es una forma de alucinación. A partir de las fotos familiares construimos el recuerdo, es un mecanismo de creación de memoria interesante.

Como la literatura…

Exacto, ¿cómo construimos recuerdos y cómo los evadimos?, es algo que me interesa mucho. El otro día leí que los recuerdos a los que más volvemos a lo largo de nuestra vida son aquellos de los que peor nos acordamos porque los vamos desgastando como un disco. Si estamos seguros de algo a partir de ver una foto, ¿qué es la realidad entonces? Me interesa cuestionar si recordamos o vivimos el presente a partir de una falsedad.

Vamos a tus gustos, los perros por ejemplo…

Sí, de hecho, mi próximo libro será sobre animales. Me interesa mucho ver cómo nos reflejamos en ellos, eso dice mucho de cómo nos relacionamos con la naturaleza.

Hoy hay mucho debate sobre el animalismo…

Desde la poesía o el ensayo uno puede llegar a formas de pensamiento distintas a la academia y al activismo.  Me siento parte de una generación a la que nos toca repensar lo que se ha hecho con la naturaleza y la ecología. Con estos ensayos intento ser honesta y atrevida, aunque después me arrepienta un poco. La escritura es una forma de moldear la forma en que se debe vivir.

¿Por eso se filtra el ensayo testimonial como lo entendía Montaigne?

Montaigne es el super jefe de jefes en eso. Él sostiene que cambiamos todo el tiempo y a veces nos contradecimos, por eso el ensayo es un ejercicio de práctica continua en el que siempre se falla. Para mí es una herramienta de cuestionamiento, no para encontrar una respuesta final.

¿Por qué ya no nos permitimos la contradicción?

Es verdad, vivimos una época donde todo es muy fiscalizado. Hay que cuidar lo que decimos, pero también se vale cambiar de opinión. El ensayo es muy noble porque te permite cambiar y corregir.

¿Sabes cómo va a terminar un ensayo?

No, tengo una idea que puede estar al principio o al final. Hay un ensayo sobre los libros y la biblioteca de mi madre que heredé. Muchos de esos libros los leí después de su muerte y la lectura se ha convertido en una manera de dialogar con ella. Con esa idea fue que escribí ese texto. El último, llamado precisamente Alberca vacía, alude al desprendimiento de una casa muy querida; en sí la imagen de una alberca vacía remite a lugares tristes e incluso medio macabros.

Estos ejemplos muestran la porosidad a través de la cual se filtra la vivencia.

Hay mucho de eso en mis libros anteriores. Ahora quiero dejar de hacerlo, por eso el título. A veces una alberca se tiene que vaciar para a llenarse de otras cosas.

¿Así de fácil?

Ni tan fácil, me ha tomado diez años. Al menos intentaré cerrar el ciclo de temáticas y paisajes. No sé si sea por una cuestión de la edad, pero tampoco tengo miedo de mostrar las costuras. Trato de ser muy honesta con los ensayos.

Pero esto es normal, Borges decía que los primeros libros son los que más se parecen a su autor.

Claro, tomas lo que tienes más a la mano e intentas acomodar las emociones a flor de piel. Para mí, escribir es una forma de organizar. Mi esposo dice que soy la Marie Kondo de la Nápoles, tal vez soy la Mary Kondo de la literatura mexicana. Soy muy obsesiva incluso con mis recuerdos y la organización de vida.

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