🟣 8M | ¿Comer carne es un acto patriarcal? Ellas son las pioneras del feminismo antiespecista
La carne es un símbolo de poder masculino. En muchas culturas del mundo el consumo de carne ha sido asociado con la virilidad, la fuerza y el estatus del "proveedor".
- Redacción AN / AG

¿Es comer carne un acto patriarcal?
Desde hace varias décadas es una pregunta que empezó a resonar en los colectivos de jóvenes activistas.
Para el feminismo antiespecista, la respuesta no es solo un “sí”, sino que es la clave para entender cómo funciona la dominación global contra las mujeres y las hembras.
La sexualización de la carne
La carne es un símbolo de poder masculino. En muchas culturas del mundo el consumo de carne ha sido asociado con la virilidad, la fuerza y el estatus del “proveedor”. Mientras que a las mujeres se les ha vinculado con lo vegetal (por aí decirlo), lo ligero o la “acompañante”.
Sencillamente, la carne era el centro de la mesa del patriarca.
No solo se trata de un estereotipo. Se trata de la cosificación. Esto es que el patriarcado nos ha enseñado a ver a las mujeres como “partes” (objetivación sexual) y el especismo nos ha enseñado a ver a los animales como “cortes” (objetivación alimentaria). En ambos casos, el sistema borra al individuo —sus deseos, su dolor, su voluntad— para convertirlo en un producto de consumo.
Feminismo antiespecista
El feminismo antiespecista es la postura política y social que afirma que las opresiones de género y las opresiones de especie están interconectadas.
En términos sencillos: es la unión del feminismo (que lucha contra el patriarcado) y el antiespecismo (que lucha contra la discriminación de los animales por el simple hecho de no ser humanos).
El feminismo antiespecista es entender que la justicia no es real si solo beneficia a una especie.
La industria ganadera se revela como la máxima expresión del control patriarcal
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Explotación reproductiva: La industria láctea y cárnica vive de controlar los úteros y los ciclos de las hembras. Inseminaciones forzadas, embarazos constantes y el robo de crías para que los humanos beban una leche que no les pertenece. Es, literalmente, la mercantilización de la maternidad ajena.
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Lenguaje de la violencia: ¿Te has fijado en cómo se insulta a las mujeres usando nombres de animales? “Zorra”, “vaca”, “perra”. Esta animalización sirve para degradar a la mujer, partiendo de la base de que el animal es un ser inferior que merece ser humillado.
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Ética del cuidado: Si cuidamos la vida, ¿por qué trazar una línea arbitraria según la especie de quien sufre?
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Las pioneras: Las mentes que abrieron el camino
Ellas son las mujeres que tienes que conocer sobre el feminismo antiespecista.
Carol J. Adams
Es la madre de esta teoría. En 1990 Carol J. Adams publicó “La política sexual de la carne” (The Sexual Politics of Meat: A Feminist-Vegetarian Critical Theory), una obra que cambió totalmente las reglas del juego. La neoyorkoina introdujo el concepto del “referente ausente”, esto es que para comer carne, necesitamos que el animal desaparezca del lenguaje. Ya no es una vaca o un cerdo o un pez o un conejo, es un “filete”. Al igual que en la pornografía, se separa la persona del cuerpo para facilitar su consumo.
Marti Kheel
La activista vegana californiana Marti Kheel fundó “Feministas por los Derechos de los Animales” en 1982. En su ensayo “Vegetarianismo y ecofeminismo. Derribar el patriarcado con un tenedor” explora la idea de la imposición de una dieta carnívora en las sociedades como garante de la doble dominación que ejerce el hombre sobre animales no humanos y mujeres, a través del acceso a su carne y a su sexualidad, respectivamente. Afirma que sentir empatía por el otro es un acto político contra la dominación masculina.
Angélica Velasco
La activista español Angélica Velasco autora del libro “La ética animal. ¿Una cuestión feminista?” asegura que el feminismo debe ser antiespecista por coherencia pues apunta, que la industria ganadera explota, principalmente, la maternidad de las hembras. Asimismo, señala que “el cuerpo de las mujeres aparece como una mercancía al servicio del “comprador”. También el cuerpo de los animales aparece como un simple objeto a nuestra disposición”.
Ni oprimida ni opresora
La consigna “Ni oprimida ni opresora” es una invitación a soltar el poder y el privilegio de especie para abrazar una libertad real para todas.
Queremos romper la mesa del patriarca y construir una donde nadie tenga que morir para que otros celebren.





