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“La música con raíz ha resistido todas las invasiones culturales y físicas”: Marta Gómez

La cantautora colombiana se presenta este 6 de marzo en el Foro La Paz, de la CDMX.

  • Redacción AN / HG
05 Mar, 2026 15:11
“La música con raíz ha resistido todas las invasiones culturales y físicas”: Marta Gómez

Por Héctor González

La carrera de Marta Gómez está atravesada por 22 discos, más de cien canciones compuestas, y cualquier cantidad de conciertos que incluyen sitios como el Carnegie Hall, de Nueva York; el Kennedy Center, en Washington; y el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.

 Colombiana, de origen, pero afincada en Barcelona desde hace varios años, la artista ha desarrollado un sonido propio que se caracteriza por profundizar en lo que llama música con raíz, pero desde una visión contemporánea. Su propuesta ha tenido los méritos suficientes para ganar en dos ocasiones el Latin Grammy y competir en una ocasión por el Billboard Music Award.

Hoy, Marta Gómez se encuentra en la Ciudad de México para presentarse este 6 de marzo en el Foro La Paz (Avenida de la Paz 57. San Ángel), como parte su gira Letra y música, en la que realiza un recorrido por 25 años de carrera.

¿Qué implica para ti regresar a México?

Siempre es lindo ir a México. Ahora que atraviesa momentos difíciles es más necesaria la música porque conecta de forma inmediata con el ser humano, el arte en general, pero para mí las canciones son la representación perfecta de eso. A veces no tenemos tiempo para un libro o una película, pero siempre hay espacio para una canción. En esta ocasión nos tocó cancelar Guadalajara, porque nos dijeron que no era un buen momento, pero pese a ello hubo gente que me escribió y me dijo que de todas formas nos estaban esperando.

¿Cómo te sientes cuando te cancelan un concierto por una circunstancia de violencia?

Es triste, pero entiendo que la ciudad atraviesa una situación dolorosa. Adoro Guadalajara, pero es una situación de peso y ni hablar. En este caso yo era la última prioridad, lo más importante es que la gente esté segura.

Y justo tu canto apela a la solidaridad y a la conciliación, así lo has hecho desde hace 25 años.

Incluso te diría que llevo más en la música porque canto desde los cuatro añitos, pero es verdad que son 25 años grabando discos y dando conciertos. La música es parte de mí, tengo necesidad de cantar ya sea en un bar de mi barrio, en un estadio, o en la casa con mis hijos. Es una suerte que pueda vivir de esto y que las personas que me siguen se reproduzcan. Ahora me encuentro con que me siguen los hijos de quienes hace mucho empezaron a seguirme.

¿Piensas en el público cuando compones una canción?

No, es verdad que no compongo necesariamente para mí o pensando que nadie va a oír mi música, pero nunca pienso si le gustará o no a la gente. Antes sí me preocupaba si una canción salía muy triste o si era movida, pero ya no. Las canciones son como mis hijas, cuando las tengo quiero salir y mostrarlas, compartirlas. Algo que sí disfruto es componer con la gente, preguntarles qué canción quieren que hagamos, los invito a que me sugieran palabras y yo escribo, ahí sí pienso en ellos.

Has pasado por distintos géneros, incluyendo el rock. ¿Te costó trabajo encontrar tu voz o estilo musical?

Exploré muchos ritmos, sí canté un poco de rock, pero la verdad es que tampoco es tan diferente a lo que ahora hago. Me dejaba influenciar por grupos como Sui Generis, cuyas canciones tienen tono de balada, poco a poco me fui encontrando con el folclor que es lo que más me gusta. Si estoy feliz puedo hacer un joropo o un carnavalito, si estoy triste, una zamba, pero todo dentro de una misma sonoridad.

El folclor que los sajones llaman World Music…

La gente odia esa etiqueta poque es como decir “Estados Unidos y el mundo”. Yo prefiero llamarla música de raíz o con raíces, porque además siempre es vigente. Uno no sé imagina a Daddy Yankee cantando “Gasolina” con 90 años, sin embargo, nunca nos cansaremos de escuchar a Buena Vista Social Club o a Omara Portuondo. La música con raíz ha resistido todas las invasiones culturales y físicas, esa música está siempre viva.

Ahora vemos a Rosalía, Bad Bunny o C. Tangana regresar a sus raíces.

Me encanta que se hable de ellos, por supuesto vi el Super Bowl, pese a que no es la música que oigo ni son mis ídolos. Tampoco me parece que atenten contra el folclore como muchos creen, creo que la música con raíz es tan fuerte que resiste todo. Si Rosalía toma un género y lo mezcla con cosas, maravilloso. Siempre va a haber folcloristas que van a ir de pueblito en pueblito llevando su tradición, y también estaremos nosotros, yo misma no soy una purista.

¿Quiénes son tus referentes, a quienes escuchas?

Entre los jóvenes me encanta Silvana Estrada, también una catalana fantástica llamada Judit Neddermann. En Colombia se están haciendo cosas maravillosas, Flor de Lava, Laura Pérez y María José Mendoza son increíbles. Aprendo mucho de esta nueva generación. Por supuesto, entre mis referentes mayores, sigo escuchando a Mercedes Sosa, me parece maravillosa. Escucho a Pablo Milanés, Pedro Guerra, Silvio Rodríguez, Atahualpa Yupanqui, son artistas que siempre me han nutrido. Mi hijo es músico y enseña cosas nuevas como Milo J. o Trueno, que me parecen formidables.

Varios de tus referentes se hicieron en la militancia, ahora es otra época, ¿crees que sigue cabiendo la militancia en la música?

Pienso que sí, lo que cambia es la forma. En la época de mis padres era el auge del Che Guevara y la Revolución Cubana. Ahora se sigue haciendo resistencia a través de la música, pero creo que las causas ya no son tan específicas o literales. En lo personal me gusta más la sutileza, pero ahí tenemos a Residente, quien es absolutamente revolucionario en lo que dice, sucede lo mismo con Trueno, en Argentina. Ahora mismo, debe haber un montón de canciones sobre el genocidio en Gaza. Hay muchas cantantes feministas que cantan sobre las desapariciones y los feminicidios.

Tú misma, hace más de diez años compusiste una canción sobre el conflicto entre Israel y Palestina. ¿Crees que las cosas no han cambiado tanto desde entonces?

A veces es desesperante ver que las cosas no cambian como quisiéramos. Sin embargo, siento mucha esperanza, las cosas cambian de a poquito. No tenemos opción, a quienes somos padres nos toca tener esperanza porque no podemos tirar la toalla e irnos. Pero es verdad, que a veces es frustrante que canciones como “Para la guerra, nada”, sigan vigentes y que parezca que el mundo no entiende.

¿Y qué te hace mantener la esperanza?

Los niños y las niñas. Soy aprendiz eterna de la infancia, de la mía propia. Insisto, quienes somos papás, en mi opinión, no tenemos opción porque no podemos decirles: el mundo es asqueroso. Siempre hay que decir, se puede. Estoy en un montón de grupos en Instagram donde se comparten noticias buenas, de las que nadie habla. Vivo en un entorno no violento. Si no tuviera esperanza y agradecimiento por eso, sería tremendo.

 

 

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