La historia de Blas Lara, luchador prerrevolucionario y pieza clave del magonismo
‘La vida que yo viví. Novela histórico-liberal de la Revolución Mexicana’, de Mariano Gómez Gutiérrez (Blas Lara) fue presentada en la FIL de Guadalajara.
(INAH).

Aunque existe relativamente amplia literatura de no ficción escrita por o acerca de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos durante la época posrevolucionaria, se conocen muy pocos relatos que narren las peripecias de dichos sujetos en las postrimerías del Porfiriato. Más escasas, incluso, son las memorias de jornaleros y artesanos autodidactas cuyas acciones estuvieron compaginadas con las de personajes como los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, así como con la lucha obrero-laborista de inicios del siglo XX.

Uno de esos casos tan fortuitos como excepcionales es el que presenta el libro La vida que yo viví. Novela histórico-liberal de la Revolución Mexicana, el cual revela la memoria escrita por Blas Lara Cázares (Ayo el Bajo, Jalisco, 1879-Berkeley, California, 1966) que, tras una primera edición cuasi artesanal auspiciada por su propio bolsillo en 1954, ahora es reeditada y publicada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La presentación de esta obra tuvo lugar en la 31 Feria Internacional del Libro de Guadalajara y fue encabezada por Adriana Konsevik, coordinadora nacional de Difusión del INAH; Juan Manuel Aurrecoechea, encargado de corregir y adecuar la prosa del texto, y Lara Medina, profesora de la Universidad Estatal de California y nieta de Blas Lara.

“Esta novela es una mezcla de autobiografía y costumbrismo, al mismo tiempo que reseña de primera mano, en ciertos pasajes evidentemente ficcionados, lo que fue el magonismo, un movimiento fundamental para la historia de la Revolución Mexicana, pero también para la del sindicalismo norteamericano”, comentó Adriana Konsevik.

Tras reconocer que no fue sino hasta su adolescencia cuando reparó en la trascendencia que tuvo la vida y obra de su abuelo, Lara Medina, chicana de tercera generación, coincidió con Konsevik en asegurar que las memorias de Blas Lara ­—de cuya primera edición se sabe existen sólo tres ejemplares: uno en propiedad de Lara Medina y dos en la Universidad Estatal de California— renuevan su vigencia ante el aumento actual de la xenofobia y las críticas hacia los fenómenos migratorios.

Posteriormente, los panelistas anotaron que en aras de facilitar la lectura del documento original, publicado por Blas Lara bajo el seudónimo de Mariano Gómez Gutiérrez, identidad con la que homenajeó a la maestra y coronel del ejército villista Mariana Gómez Gutiérrez, el texto no fue reimpreso ni transcrito literalmente, sino que fue reescrito por Juan Manuel Aurrecoechea, anotado por el investigador del INAH, Jacinto Barrera Bassols, y prologado por Lara Medina.

Lo anterior, permite ofrecer en el libro un vistazo crudo, mas no por ello mordaz en ocasiones, al recorrido de un hombre que en su natal Jalisco trabajó como jornalero, cantero y obrero de la construcción y la industria ferroviaria; es decir, “un testigo de la faceta modernizadora que pregonaba el régimen de Porfirio Díaz, pero que se levantaba sobre el trabajo arduo y a menudo infravalorado de sujetos como Edmundo, protagonista que funge como heterónimo al autor”, apuntó Juan Manuel Aurrecoechea.

La búsqueda de mejores oportunidades llevó a Blas Lara hasta la Unión Americana y a posturas ideológicas como las planteadas por el socialismo y, en específico, por grupos como el Partido Liberal Mexicano. Entre 1911 y 1918, formó parte de la junta político-editorial que, junto con los hermanos Flores Magón, William Owen, Librado y Concha Rivera, mantuvo al periódico Regeneración durante la fase final de su vida editorial. Allí publicó y firmó un total de 21 artículos, además de otros textos entre los que sobresale una carta dirigida al presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson.

Por si ello fuese poco, las memorias refieren también episodios un tanto humorísticos pero que al mismo tiempo hablan del compromiso que Blas Lara tuvo para con la causa magonista. Uno de ellos tiene que ver con los comentarios que su esposa hacía a sus vecinas respecto a él, pues aseguraba no era como el resto de los hombres mexicanos, estadounidenses o de otras naciones establecidos en California durante los primeros años del siglo XX: “no asiste a bares ni juega billar. Ocupa sus noches en leer y escribir. Sólo los domingos sale de casa”.

Lara Medina se dijo confiada en que su abuelo “estaría muy complacido y satisfecho” con la publicación y la difusión entre mayores públicos de sus memorias, ya que “como él mismo escribió: ‘ojalá que este trabajo de toda una vida sea útil a quienes se preocupan por los anhelos humanos y luchan por la liberación de los pueblos del mundo’”.

libros



Temas relacionados:
Cultura
Libros



Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.

Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a [email protected]