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‘Somos una civilización de narcisos y arrogantes’: Mario Mendoza |Video

El escritor colombiano publica ‘Akelarre’, novela donde fusiona la literatura gótica con la policíaca.

  • Redacción AN / HG
04 Sep, 2020 06:08
‘Somos una civilización de narcisos y arrogantes’: Mario Mendoza |Video
(Planeta).

Por Héctor González

Una vieja deuda con la policía, obliga al detective Frank Molina a salir de su enclaustramiento. Su instinto es necesario para descubrir la identidad de una suerte de Jack “El destripador” contemporáneo. Heredero de la literatura gótica y policíaca, el colombiano Mario Mendoza (1964) publica Akelarre (Planeta), una novela violenta y distópica.

Aquí la entrevista en texto:

 A nivel creativo, ¿cómo has llevado la cuarentena?

Con un equipo llamado proyecto Frankenstein empezamos una línea de cómics y ha sido estremecedor. Antes de todo esto trabajamos una novela gráfica que acaba de salir y en donde hablamos de una pandemia. Conforme los días avanzan se cumplen algunas de nuestras predicciones. En las páginas finales de Diario del fin del mundo hablé de lo mismo; la carátula de El libro de las revelaciones funciona para describir lo vemos ahora. Supongo que esto se debe a que trato de estar al tanto de las investigaciones de instituciones como la Organización Mundial de la Salud. Ellos sabían que venía una pandemia e informaron a los gobernantes, pero nadie puso atención. La disociación entre ciencia y política es grave.

En la novela uno de los personajes dice: “algo está pasando y parece que la gente no se da cuenta”.

La gente está preocupada por la renta, la hipoteca y el trabajo. La gran mayoría está atrapada en la inmediatez y eso le impide ver más allá. Pero si nos detenemos un poco veremos que estamos cruzando un umbral. Y eso tenía que suceder tarde o temprano.

A través de tus últimos libros has ensanchado el canal de la novela policíaca hacia lo paranormal, incluso.

Cierto. Me interesa el género negro, pero permanentemente coqueteó con otros. Tengo una saga de novelas de aventuras juveniles. En otros libros me acerco al gótico y a la ciencia ficción. En Colombia este tipo de literatura existe pero no hay una tradición producto del narcotráfico y la guerra. Solo hemos podido responder a esa realidad a través del realismo. Parece que los corruptos y sicarios cooptaron nuestro imaginario. En lo personal hago esfuerzos por salirme de ahí y creo que las nuevas generaciones lo agradecen.

Ahora la novela negra tiene más respeto por la crítica, pero tengo la impresión de que aún no sucede lo mismo con la ciencia ficción. ¿No?

Los medios audiovisuales contribuyen a cambiar esos referentes. Las nuevas generaciones están muy entrenadas en supra realidades. Hablas con alguien de 18 o 20 años, y han visto Dark o Stranger Things. Ya son fanáticos de la buena ciencia ficción. Hay que escuchar más a los jóvenes y quitarle protagonismo a los violentos. Quizá si los miramos menos comenzaremos a desarticularlos.

Aunque en Akelarre hay mucha violencia y tocas el tema de los feminicidios.

Sí, pero desde una violencia urbana, distinta a la del narcotráfico y la guerrilla. Es como un universo procedente del siglo XIX, de Dr. Jekyll & Mr. Hyde y Jack ‘El destripador’. Es un mundo gótico y policíaco que proviene de Edgar Allan Poe, quien era un necrófilo, alucinado y trastornado. Poe es el padre del terror gótico y a la vez el patriarca de los inspectores por medio de las aventuras de Auguste Dupin.

¿Qué tan cercano te sientes a tu detective Frank Molina?

Me encantaría tener un amigo como Frank. Antes, en Scorpio city tenía otro detective y cuando iba a empezar Lady Masacre dudé si seguir con el mismo o crear uno diferente. Así nació Frank Molina, alguien más outsider y antisistema. Es alguien que se resiste a los discursos de poder y éxito que promueve el capitalismo depredador. No tiene precio y no hay cómo comprarlo.

¿Qué sensación te descubrir algunas advertencias sobre el futuro se han cumplido?

Uno nunca sabe si alucina o tiene psicosis. Nietzsche y los surrealista percibieron lo que sea aproximaba. Este tipo de intuiciones son producto de la información. No hace mucho leí análisis de la FAO donde se advierte una hambruna. Incluso la Naciones Unidas habló de una “hambruna de proporciones bíblicas”. No nos hemos dado cuenta, pero la realidad se viene acelera vertiginosamente.

Hay dos tipos de distopías: la optimista y la pesimista. ¿En cuál te ubicas?

Creo que se viene un periodo de tránsito terrible y el capitalismo no ha sido capaz de proponer nuevas dinámicas. Los jefes de Estado carecen de políticas que regulen el intercambio económico y cultural. No hay una política de natalidad, somos siete mil millones de personas. No hemos sabido controlar la contaminación. Ya no solo tenemos migrantes laborales o de guerra, sino también climáticos. Cuando la ONU habla de hambruna tiene su mira en países africanos, de Medio Oriente y en Venezuela. Viene una época complicada y los dirigentes no son los mejores. Estamos en manos de analfabetas funcionales y de populistas tanto de izquierda como de derecha.

Supongo que te parecerá estimulante este momento para escribir.

Sí, es un punto de giro fascinante y aterrador. No sabemos si podremos sobrevivir, pero aunque no lo veamos, tarde o temprano tendremos que revisarnos a nosotros mismos. Necesitamos evaluar los ideales de la modernidad. Somos una civilización de narcisos y arrogantes incapaces de proponer nuevas dinámicas. Pagaremos un precio muy caro por ello.

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