¿Jaafar Jackson visitó a Bubbles? Center for Great Apes responde
El Center for Great Apes, santuario especializado en el rescate de chimpancés y orangutanes en Florida, desmintió que Jaafar Jackson haya visitado a Bubbles, el chimpancé asociado durante años con Michael Jackson.
- Redacción AN / SH

En un mensaje público, el Center for Great Apes informó que Jaafar Jackson, sobrino de Michael Jackson y protagonista de la película biográfica Michael, no ha visitado el santuario ni ha tenido contacto con Bubbles. La institución también precisó que las imágenes que circulan en redes y que muestran un supuesto encuentro entre ambos fueron generadas con inteligencia artificial.
“Jaafar Jackson no ha visitado el Center for Great Apes ni a Bubbles”, señaló el santuario. “Las fotos que circulan en línea y que parecen mostrar visitas o interacciones con Bubbles son generadas por IA y no son auténticas”.
La institución explicó que, como santuario acreditado, mantiene una política estricta de no contacto entre personas y grandes simios. Sus chimpancés y orangutanes viven en hábitats protegidos, con barreras físicas y sin interacciones directas con visitantes, bajo un modelo centrado en bienestar animal y autonomía conductual.
“El santuario se trata de brindar respeto, cuidado y protección de por vida, no entretenimiento ni encuentros personales”, indicó el centro.
La aclaración coincide con un nuevo ciclo de atención pública sobre Bubbles tras el estreno de Michael, película que ha devuelto visibilidad a uno de los chimpancés más conocidos del espectáculo en el siglo XX. Sin embargo, para especialistas y centros de conservación, el interés en Bubbles también reabre un debate sobre el uso histórico de primates en entornos humanos.
¿Quién es Bubbles?
Bubbles nació en 1983 y, según el santuario, fue criado inicialmente por un entrenador de animales antes de integrarse al entorno de Michael Jackson, con quien apareció en videos musicales, eventos públicos y giras promocionales. Como ocurrió con otros grandes simios usados en la industria, su exposición mediática terminó cuando alcanzó la madurez.
El Center for Great Apes señala que Bubbles dejó de vivir con humanos cuando su desarrollo físico y social hizo inviable mantenerlo en un entorno doméstico. En 2005 fue trasladado al santuario, donde vive desde entonces junto a otros chimpancés retirados del entretenimiento.
Para organizaciones de rescate, el caso de Bubbles resume una discusión de fondo: los chimpancés no son animales de compañía ni especies aptas para el espectáculo. Aunque durante sus primeros años pueden ser entrenados y expuestos como mascotas o figuras mediáticas, su desarrollo natural los convierte en animales con necesidades cognitivas, sociales y ecológicas incompatibles con el cautiverio comercial.
El santuario sostiene que la historia de Bubbles es relevante no por su vínculo con la cultura pop, sino porque ilustra las consecuencias del uso de grandes simios como extensión del entretenimiento humano. Su tránsito del espectáculo al santuario es presentado por el centro como un caso de retiro y rehabilitación, no de exhibición.
Actualmente, Bubbles permanece bajo cuidado especializado en un entorno controlado, con acceso a socialización con otros chimpancés, atención veterinaria y actividades de enriquecimiento. El santuario reporta que una de sus conductas más conocidas es la pintura, utilizada como parte de su estimulación diaria.
La desinformación en torno a Bubbles coincidió con su renovada visibilidad por el estreno de Michael, pero el Center for Great Apes aprovechó el momento para insistir en un punto central: los grandes simios no son personajes de espectáculo, sino fauna silvestre con necesidades específicas de conservación.
En ese contexto, el caso de Bubbles vuelve a colocar en discusión los límites entre cultura pop, cautiverio y bienestar animal.



