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México: por un consenso latino frente a Trump | Artículo
Buscasendas por Témoris Grecko
Foto: Archivo Cuartoscuro

Por Témoris Grecko

Mi colega José Meléndez, corresponsal de El Universal en Centroamérica, publica hoy un análisis titulado “Latinoamérica sufre reacomodo a la derecha; México y Argentina, aislados a la izquierda”.

El texto está plagado de errores que hace falta señalar porque, en lugar de proveer información imparcial, funciona como una pequeña parte de la guerra de propaganda que experimenta el continente.

En primer lugar, como si el eje izquierda-derecha estuviera en Venezuela, coloca como elemento de referencia la disputa Maduro-Guaidó: los gobiernos favorables al primero estarían en la izquierda y los que respaldan al segundo, en la derecha.

La suposición interesada aquí es que la izquierda apoyaría a Maduro por identidad ideológica, cuando ni ese régimen ni el de Daniel Ortega en Nicaragua son gobiernos de izquierda: sabemos bien que son dictaduras disfrazadas de rojo.

José cree que el punto de disputa en América Latina es proteger una oligarquía militar o no.

Qué pobre opinión tiene de todos nosotros: se trata de la defensa de un principio fundamental, evitar que Estados Unidos continúe definiendo el futuro de los países latinoamericanos.

Con el título -que no pone el autor sino un editor- se genera la sensación de que México y Argentina van a contracorriente, que se están aislando y eso es peligroso.

En realidad, a José se le olvidan los últimos 20 años de tendencias latinoamericanas. A principios de siglo, y gracias a que el fin de la guerra fría dejó de hacer imperativo que la región se mantuviera estrictamente alineada a Washington, hubo una gran corriente hacia la izquierda, bastante diversa porque la conformaban lo mismo izquierdas democráticas que las izquierdas autoritarias que después degeneraron.

A contracorriente, entonces, iban México y Colombia, pero no recuerdo un titular de El Universal que advirtiera de aislamiento.

En años recientes, se marcó un cambio de marea, ahora hacia la derecha. Así que ahora México sí estaría en la nueva corriente.

 

Pero el mismo México le puso alto, antes de que llegara a un clímax, con la elección de julio de 2018. El fracaso del gobierno de Macri en Argentina y el inminente retorno de ese país a la izquierda, con la toma de posesión de Alberto Fernández, parecen certificar que la corriente hacia la derecha se quedó a medias aguas.

Esto no se ve en el extraño mapa con el que José acompaña su análisis, que confunde al presentar cosas tan raras como que el inmenso Brasil se movió del “centro” a la “derecha”, porque, según José, el ultraderechista Michel Temer es centrista.

Y además, se imagina que el peso de México y Argentina -que pasan a la izquierda- es comparable al de Uruguay y Bolivia.

A nivel demográfico, económico, territorial y diplomático, su peso es muchísimo mayor.

Pero no sólo eso: José no toma en cuenta que López Obrador y Fernández cuentan con un respaldo popular muy sólido, como muestran las encuestas en México y la elección en Argentina.

En cambio, el presidente Lacalle en Uruguay llegará al poder con un mandato débil, tras haber ganado con apenas 0.8% de diferencia, lo que tendrá un impacto limitante en las decisiones que tome; y en Bolivia, la legitimidad de quienes detentan la administración está cuestionada, ellos tienen al Congreso en contra y enfrentan un grave conflicto con importantes fuerzas sociales.

¿Falta algo que se le olvida a José al hacer su balance?

Pues nada más que todos los gobiernos de los grandes países sudamericanos enfrentan situaciones muy duras, que condicionan su activismo internacional: Chile no logra apaciguar sus calles; el presidente peruano disolvió el Congreso y su peor enemiga salió en libertad; el ecuatoriano Lenín Moreno está atrapado entre el movimiento indígena y el FMI; el uribista Iván Duque está aislado en la política, arrinconado por el pueblo colombiano y abandonado por los suyos; y Lula, la pesadilla del brasileño Bolsonaro, salió de la cárcel con ganas de darle pelea.

Además, José se imagina que Juan Guaidó representa algo en Venezuela: en diversos estados de ese país, hablé con gente de la oposición que lo describe como a un traidor, el hombre lidia con sonoros escándalos de corrupción y, en realidad, nadie lo toma en serio. Ni los estadounidenses, que se burlan de su desastroso intento de golpe de Estado llamándolo “el picnic de La Carlota” (por la base militar con ese nombre).

José cree que hacer un análisis es jugar con numeritos: en la OEA unos tienen tantas canicas, y otros tantas, y ese niño ya tiene una agüita más.

No es una cuestión de izquierdas y derechas, en realidad, sino de compromiso con la democracia. De evitar un retorno a los años 70.

Ese debería ser el eje de análisis, y si José lo comprendiera, se daría cuenta de que hay muchos gobiernos latinoamericanos interesados en detener la regresión. Por eso no hemos visto invasiones, la mayor parte de los gobiernos de derechas rechazó la idea.

Las alternativas de solución tienen que ser democráticas: para Venezuela y Nicaragua, y también para Bolivia, Honduras, Guatemala, Perú, Chile y Colombia, donde la imposición y el hartazgo amenazan con choques de trenes.

El principio de autodeterminación de los pueblos acompaña al de no intervención en la tradición de política exterior mexicana. Es un binomio que, al mismo tiempo, ha protegido al país y ha sido una útil vía de acción. Es lo que ayudará a que, contra lo que advierte El Universal, México no se aísle, sino que genere consensos en la defensa de la independencia y la democracia latinoamericanas.

Témoris Grecko

Témoris Grecko es un periodista independiente que ha realizado reportajes en 91 países de todos los continentes y completado tres vueltas al mundo. Ha publicado cuatro libros, con temas como la guerra en Siria, una insurrección en Irán, el racismo y el sida en África y la ultraderecha en México. Acaba de estrenar la película "Mirar Morir. El Ejército en la noche de Iguala", está escribiendo un libro sobre el mismo tema y trabaja en un documental sobre censura y violencia contra periodistas en México. www.temoris.org

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.




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