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Mirador Político: El oso | Jorge Alcocer V.

La versión del ahora exfiscal de Chihuahua es que fue el jefe de la Agencia de Investigación Estatal (muerto en el trágico accidente) quien aceptó que los 2 agentes de la CIA (también fallecidos) estuvieran presentes en el operativo. Echarle la culpa al muerto es una salida de mal gusto.

  • Jorge Alcocer V.
03 May, 2026 18:04
Mirador Político: El oso | Jorge Alcocer V.

Jorge Alcocer V.
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Un exitoso operativo antidrogas en el que fue destruida una mega cocina para producir metanfetaminas y fentanilo terminó convertido en un oso del que todos salen mal parados, empezando por la presidenta de México, que, olvidando su calidad de jefa de Estado, optó por actuar como impulsora de una campaña mediática en contra de la gobernadora de un estado libre y soberano. 

Un lamentable accidente carretero, con saldo de 4 muertos, incluyendo 2 de nacionalidad estadounidense, detonó el oso. Los extranjeros fallecidos fueron identificados como agentes de la Central de Inteligencia Americana, la tenebrosa CIA. Se sabe que uno de ellos entró a nuestro país como turista y el otro usó un pasaporte diplomático. Quien tiene los datos y registros de su ingreso a México es el Instituto Nacional de Migración, que depende de la Secretaría de Gobernación.

Aunque el ahora extitular de la Fiscalía de Chihuahua dijo que los dos agentes habían pedido al mando policial a cargo del operativo un “aventón para tomar un avión”, al paso de las horas quedó claro que estaba mintiendo. Hoy está reconocido por el gobierno de Chihuahua que los 2 agentes de la CIA estuvieron en el operativo, aunque se afirma que no tuvieron intervención directa en el mismo. De lo que no hay duda es que el operativo se realizó con información de las agencias de Estados Unidos que tienen personal en México, con o sin autorización oficial.

La versión del ahora exfiscal de Chihuahua es que fue el jefe de la Agencia de Investigación Estatal (muerto en el trágico accidente) quien aceptó que los 2 agentes de la CIA (también fallecidos) estuvieran presentes en el operativo. Echarle la culpa al muerto es una salida de mal gusto. La pregunta sin respuesta es si los jefes militares y policiacos que participaron en el operativo fueron informados y admitieron la presencia de los extranjeros, y si lo reportaron a sus mandos superiores.

La conducta presidencial arrastró a los senadores de su partido, que decidieron, sin base legal alguna, “invitar” a la gobernadora de Chihuahua para acudir a rendir un informe ante dos comisiones de esa Cámara. Declinada la invitación, a pesar de haber afirmado que no habría consecuencia alguna por tal hecho, voceros de Morena amenazaron con promover juicio político con la invitada. El oso senatorial se agrandó hasta alcanzar el ridículo.

Un exitoso operativo antidrogas en el que fue destruida una mega cocina para producir metanfetaminas y fentanilo terminó convertido en un oso del que todos salen mal parados, empezando por la presidenta de México, que olvidando su calidad de jefa de Estado, optó por actuar como impulsora de una campaña mediática en contra de la gobernadora de un estado libre y soberano. 

Un lamentable accidente carretero, con saldo de 4 muertos, incluyendo 2 de nacionalidad estadounidense, detonó el oso. Los extranjeros fallecidos fueron identificados como agentes de la Central de Inteligencia Americana, la tenebrosa CIA. Se sabe que uno de ellos entró a nuestro país como turista y el otro usó un pasaporte diplomático. Quien tiene los datos y registros de su ingreso a México es el Instituto Nacional de Migración, que depende de la Secretaría de Gobernación.

Aunque el ahora extitular de la Fiscalía de Chihuahua dijo que los dos agentes habían pedido al mando policial a cargo del operativo un “aventón para tomar un avión”, al paso de las horas quedó claro que estaba mintiendo. Hoy está reconocido por el gobierno de Chihuahua que los 2 agentes de la CIA estuvieron en el operativo, aunque se afirma que no tuvieron intervención directa en el mismo. De lo que no hay duda es que el operativo se realizó con información de las agencias de Estados Unidos que tienen personal en México, con o sin autorización oficial.

La versión del ahora exfiscal de Chihuahua es que fue el jefe de la Agencia de Investigación Estatal (muerto en el trágico accidente) quien aceptó que los 2 agentes de la CIA (también fallecidos) estuvieran presentes en el operativo. Echarle la culpa al muerto es una salida de mal gusto. La pregunta sin respuesta es si los jefes militares y policiacos que participaron en el operativo fueron informados y admitieron la presencia de los extranjeros, y si lo reportaron a sus mandos superiores.

La conducta presidencial arrastró a los senadores de su partido, que decidieron, sin base legal alguna, “invitar” a la gobernadora de Chihuahua para acudir a rendir un informe ante dos comisiones de esa Cámara. Declinada la invitación, a pesar de haber afirmado que no habría consecuencia alguna por tal hecho, voceros de Morena amenazaron con promover juicio político con la invitada. El oso senatorial se agrandó hasta alcanzar el ridículo.

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