Monika Zgustova da voz a las mujeres del Gulag
La escritora publica ‘Vestidas para un baile en la nieve’.
(Redacción AN/Galaxia Gutenberg).

A los campos de prisioneros soviéticos se les conoce como Gulag. Uno de los primeros en describir las atrocidades que ahí sucedieron fue el narrador ruso Alexandr Solzhenitsyn, en su libro Archipiélago Gulag (1973). La obra supuso una fricción entre los intelectuales que simpatizaban con el discurso igualitario del comunismo. No obstante, la versión del escritor se contaba desde la perspectiva masculina. Apenas ahora, Mónika Zgustova (Praga, 1957) salda la deuda con la publicación de Vestidas para un baile en la nieve (Galaxia Gutenberg), volumen que recoge los testimonios de algunas sobrevivientes de un episodio que la autora no vacila en comparar con el Holocausto judío.

 ¿Cómo nació la idea del libro?

Hace diez años en Moscú, un escritor me invitó a una reunión de ex prisioneros del Gulag. Me sorprendió ver más mujeres que hombres, pensaba que sería al revés. Su alegría y vitalidad me llamó la atención. A dos les solicité una entrevista y descubrí que el tema daba para un libro. En mi primer viaje platiqué con cinco mujeres. Su testimonio reflejaba la barbarie que padecieron. Después encontré a otra que nació dentro del Gulag. Visité a dos más en París y a otra en Londres. Cada una aporta una experiencia y perspectiva diferente.

La mayoría de los testimonios del Gulag son de hombres. ¿Su intención era darle al episodio una perspectiva de género?

Me interesaba mucho retratar una experiencia de género. La percepción de los hombres es muy distinta a la de las mujeres. Si lees a Alexandr Solzhenitsyn o a Vasili Grossman verás que sus personajes masculinos son seres derrotados. Las mujeres en cambio, evidentemente  cargaban con la derrota, pero en el fondo mantenían más esperanza y vitalidad. Les ayudaba muchísimo la amistad. Nosotros tenemos una facilidad para hacernos amigas al instante y esto ayuda mucho en las experiencias límite.

¿Cuál es la diferencia entre la experiencia masculina y la femenina?

La femenina fue más grave. Además de la terrible experiencia de los trabajos forzados, eran usadas como esclavas sexuales de los guardias. En el libro no lo menciono expresamente porque rehúyen al tema. Una vez Svetlana Alexsiévich, me comentó que no solía obligar a la gente a hablar sobre lo que les incomoda. Prefiere dejar un espacio vacío o un silencio para que el lector saque sus conclusiones. Yo quise hacer lo mismo.

Precisamente este libro se puede ver leer en la misma línea de Voces de Chernóbil.

Sí, aunque antes de escribir mi libro no leí los de Svetlana Alexiévich para no dejarme influir demasiado. Quería escribir mi propia obra, mi propio periodismo literario, con un mundo poético y una propuesta estética. Al final es una obra sobre la condición humana.

Y menos politizada en relación con los anteriores trabajos acerca del Gulag…

Cierto, es un libro sobre la esencia del ser humano. Me concentré en la sobrevivencia, cómo se ayudaron, de dónde sacaron las fuerzas para seguir adelante. Descubrí que se esforzaban mucho para encontrar la belleza a su alrededor y una vez que la encontraban salían adelante. El Gulag fue devastación y brutalidad.

¿Cree que al Gulag se regresa poco? Hay varios libros sobre el Holocausto judío, pero menos sobre lo que sucedió en Rusia.

Has dado con otro de mis objetivos. Hay una desproporción absoluta entre los testimonios de los campos de concentración y el Gulag. Los judíos se han ocupado de mantener el recuerdo de su Holocausto para que no se vuelva a repetir. Con la Unión Soviética es distinto, no solo porque ayudaron a los aliados para ganar la Segunda Guerra Mundial, también porque con su discurso de igualdad se ganaron a los intelectuales. Pero es importante recordar cómo fueron las cosas en la URSS. Las experiencias entre el Holocausto y el Gulag son muy parecidas en términos de brutalidad.

Pero en su caso también hay una búsqueda personal respecto al Gulag…

Sí. Mi padre sufrió tortura por parte del régimen comunista checoslovaco. Aquella experiencia la tengo muy interiorizada, por eso me gusta acudir a la memoria histórica en mis novelas.

¿Cuál es su relación con el comunismo?

Me interesa retratarlo tal como fue, con sus cosas malas y las buenas, si es que la tienen.

¿Hoy qué queda del comunismo?

Queda en la mentalidad de muchas personas. La Europa del Este es distinta a la Occidental y su población suele dividirse en dos: quienes son pro europeos y quienes simpatizan con los rusos.

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