Adán Augusto López, de 'hermano' de AMLO al desgaste político
El político del círculo cercano de AMLO enfrenta presiones por presuntas omisiones en Tabasco, el caso de La Barredora y denuncias de huachicol.
- Redacción AN / KC

Adán Augusto López Hernández enfrenta uno de los momentos más críticos de su carrera, entre señalamientos por presuntas omisiones en su gobierno en Tabasco y el caso de su exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena, vinculado presuntamente a la delincuencia organizada y al robo de combustible.
El 1 de febrero de 2025 dejó la coordinación del grupo parlamentario de Morena y la Junta de Coordinación Política, oficialmente para dedicarse a tareas electorales y de organización territorial rumbo a 2027.
La decisión de su renuncia fue notoria porque la coordinación del Senado es uno de los espacios de mayor poder político en México, un punto de contacto directo con la Presidencia, los gobiernos estatales y los actores clave del Congreso.
Abandonarlo para recorrer territorio fue interpretado, dentro y fuera de Morena, como una reconfiguración de su papel en el nuevo ciclo político posterior al sexenio de Andrés Manuel López Obrador, en un momento en el que su figura acumula más costos que consensos.
La historia de Adán Augusto López Hernández no se explica sin el obradorismo, porque ambos personajes se conocen desde hace décadas y compartieron militancia cuando López Obrador aún construía su liderazgo fuera del poder federal.
En Tabasco, López Hernández fue uno de los primeros políticos locales que apostó de manera abierta al proyecto político obradorista, cuando aún no existía Morena y el movimiento se articulaba desde la oposición y esa lealtad se convirtió en uno de los ejes de su carrera.
La cercanía quedó expuesta el 28 de febrero de 2020, durante una gira presidencial en Nacajuca, Tabasco, en un encuentro con comunidades indígenas, cuando López Obrador se refirió a él como “mi hermano” frente a simpatizantes.
La frase, pronunciada en un acto público, reforzó ante la opinión pública una relación que ya era conocida en los círculos de poder y que lo colocó como uno de los hombres de mayor confianza del presidente.
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¿Quién es Adán Augusto López?
Nacido en Villahermosa, Tabasco, en 1963, Adán Augusto López Hernández es abogado de formación y su carrera política comenzó en el PRI, partido por el que ocupó cargos locales y fue diputado.
Como otros cuadros del obradorismo, rompió con esa fuerza política y se sumó al movimiento encabezado por López Obrador, primero en el PRD y después en Morena.
En 2012 llegó al Senado de la República como legislador de izquierda y permaneció en ese cargo hasta 2018, periodo en el que se alineó con las principales batallas políticas del entonces líder opositor.
En 2018 fue candidato de Morena a la gubernatura de Tabasco y ganó la elección, asumiendo el cargo en enero de 2019, en un contexto de alta expectativa por tratarse de uno de los estados emblemáticos del presidente.
Su administración se enfocó en proyectos de infraestructura, programas sociales y una narrativa de recuperación del control territorial, aunque desde esos años comenzaron a documentarse denuncias sobre el robo de combustible y la operación de redes criminales en la entidad, sin que existieran imputaciones directas en su contra.
En agosto de 2021, López Obrador lo llamó al gabinete como secretario de Gobernación, tras la salida de Olga Sánchez Cordero, y desde esa posición se convirtió en uno de los operadores políticos más visibles del gobierno federal.
Encabezó negociaciones con gobernadores, dialogó con congresos locales y asumió un rol central en la defensa política de las reformas presidenciales, por lo que su presencia constante en giras y actos oficiales lo colocó rápidamente como una de las figuras con mayor proyección nacional.
Cuando Morena abrió su proceso interno rumbo a la sucesión presidencial, Adán Augusto López Hernández apareció entre los perfiles considerados para encabezar la candidatura.
En ese momento, el abanico de aspirantes incluía a Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, todos con trayectorias y respaldos distintos dentro del movimiento.
López Hernández recorrió el país como promotor del proyecto de la Cuarta Transformación y, dentro del partido, se le identificó como uno de los cuadros con mayor cercanía personal con López Obrador, lo que alimentó la percepción de que podía convertirse en el candidato natural.
El desenlace fue distinto, porque en 2023, Claudia Sheinbaum ganó la contienda interna, López Hernández aceptó el resultado y se integró al proyecto ganador, que después encabezó los resultados electorales de 2024 y llegó a la presidencia de la República en septiembre de ese año.
Adán Augusto fue uno de los 14 senadores plurinominales que obtuvo Morena, asumió la coordinación de la bancada y por ende la JUCOPO, con la tarea de garantizar la disciplina legislativa, cumplir con la agenda y acompañar la agenda del cierre del sexenio de López Obrador.
Desde 2022, investigaciones periodísticas dieron cuenta de presuntas inconsistencias patrimoniales relacionadas con asesorías legales privadas y transferencias de alto monto.
López Hernández negó irregularidades y sostuvo que todos sus ingresos eran legales y estaban debidamente declarados, pero el tema se convirtió en un señalamiento recurrente que lo acompañó tanto en el gabinete como en el Senado, sin resolverse de manera definitiva.
El golpe político más fuerte llegó en septiembre de 2024, con la detención de Hernán Bermúdez Requena, quien fue secretario de Seguridad Pública de Tabasco durante su gobierno, señalado como presunto líder de La Barredora, una organización criminal vinculada al huachicol y a otras actividades ilícitas.
A partir de su captura, se reactivaron denuncias sobre la venta ilegal de combustible en Tabasco, algunas documentadas desde años anteriores, y se cuestionaron posibles omisiones institucionales frente a esos reportes.
Hasta el momento no existe una imputación penal directa contra López Hernández, pero el caso colocó bajo escrutinio su gestión como gobernador y su responsabilidad política en el nombramiento y permanencia de Bermúdez.
El excoordinador del Senado afirmó no temer a lo que su excolaborador pudiera declarar y se dijo dispuesto a comparecer ante cualquier autoridad que lo requiriera, pero el impacto político fue inmediato.
La oposición llevó el caso a instancias nacionales e internacionales y exigió investigaciones formales; al mismo tiempo, comenzaron a circular versiones sobre su aparición en listas de políticos mexicanos bajo observación de agencias estadounidenses por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Estas versiones no han sido confirmadas oficialmente, pero contribuyeron al deterioro de su imagen pública.
Una encuesta nacional de la firma Polister, aplicada entre el 2 y el 7 de octubre de 2025, reveló que 41% de las personas consultadas opinaba que Adán Augusto debía renunciar de manera definitiva a su cargo legislativo; casi el 38% consideraba que debía apartarse temporalmente hasta aclarar las acusaciones en su contra. Solo 5.6 % estimó que debía continuar sin cambios, y 14.9 % no expresó opinión.
Además, un porcentaje significativo de la población percibió como creíbles los señalamientos relacionados con el caso de su exsecretario de Seguridad y presuntos vínculos con actividades ilícitas, aunque no existía una imputación directa en su contra.
En ese contexto, su salida del Senado fue leída como una estrategia para reducir la exposición institucional y reenfocar su actividad en el terreno electoral, donde históricamente ha construido redes y lealtades.
López Hernández sostuvo que prefería el trabajo directo, casa por casa, antes que permanecer en un cargo legislativo, aun cuando ese puesto lo colocaba como uno de los hombres más influyentes del Congreso.
Aunque Adán Augusto López Hernández sigue siendo un actor relevante dentro del obradorismo, su influencia ya no es la misma, se mantiene en el tablero político, pero su futuro y su papel en la escena nacional están todavía por definirse.











