‘No podemos limitar la crónica al tema de la violencia’: Sara Sefchovich
La investigadora publica ‘Vida y milagros de crónica en México’.
(Redacción AN/Océano).

“En la crónica está lo mejor de la literatura mexicana”, señala Sara Sefchovich. Los argumentos de la académica se encuentran en el libro Vida y milagros de la crónica en México (Océano), un título que pretende llenar el hueco teórico e histórico respecto al género periodístico que se ha trasladado de los diarios y revistas, a las mesas de novedades de las librerías.

No obstante, Sefchovich advierte también, que la crónica no puede ser monotemática, de lo contrario terminará encasillada.

Se habla de un auge de la crónica, pero faltaba un libro que teorizara al respecto, ¿no?

Hace doce años me invitaron a dar un curso de literatura mexicana en Estados Unidos. La crónica fue lo que más llamó la atención entre los alumnos, sin embargo entonces sólo teníamos la antología A ustedes les consta,  de Carlos Monsiváis. Ahí fue cuando decidí ponerme a investigar y a recopilar información.

Escribe con afán de provocar, que la crónica es lo mejor de la literatura mexicana…

Sí, en México encuentras maravillosas novelas y poemas, pero la inmensa mayoría son de regulares a malos; en cambio, la mayoría de las crónicas son espléndidas y cumplen con el objetivo de recoger la realidad y narrarla bien.

En el libro la vincula con la poesía, la música o la arquitectura…

Como hasta no hace mucho nadie la pelaba ni la consideraban un género importante, fue muy libre, podía abordar temas frívolos o profundos con el mismo rigor. Gracias a esa libertad se convirtió en el gran género.

Decía Salvador Elizondo, ‘es el testimonio que nadie escucha’…

Lo escuchaban sin la carga de lo que debe ser una obra maestra. Se leía a Gutiérrez Nájera, pero sin demasiada atención. Realmente se comenzó a leer seriamente durante los últimos 25 años del siglo XX. Cuando nos interesó lo que contaban Elena Poniatowska, Monsiváis, Hermann Bellinghausen, José Joaquín Blanco, Cristina Pacheco o Guadalupe Loaeza. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que nos gustaba, todavía existía la libertad para hablar de movimientos sociales o de las “niñas bien”.

Entre las crónicas de Guillermo Prieto o Ángel del Campo, de finales de siglo XIX, muy buenas pero alejadas de un sentido crítico y las actuales, ¿hay un periodo de madurez política?

Los temas han cambiado conforme a la época. La crónica te da los momentos históricos y sociales sin rollos académicos. Gracias a esto los lectores la adoptaron e identificaron.

Pero incluso como región, porque desde el boom latinoamericano no había emergido un tipo o género de escritura que se pudiera identificar como una tendencia.

Porque todo mundo seguía esperando el realismo mágico de García Márquez. Así tuvieron éxito Isabel Allende o Luis Sepúlveda. La crónica no tuvo ese problema porque no se leía con la seriedad de la novela. Su auge no tiene más de diez años, cuando se fijaron en Caparrós o Leila Guerriero. Apenas ahora se le piensa en relación a la historia de la literatura latinoamericana.

Es paradójico porque se publican en libros y en cambio pierden espacio en los medios impresos…

El mercado, las editoriales y los periódicos imponen contenidos. Ahora te dan becas y te publican si haces cierto tipo de crónica, aquella sobre el crimen y el narco. No está mal que se toquen esos temas, pero no podemos encasillarla porque de seguir así, sucederá lo mismo que con el boom.

¿Se hace menos crónica vinculada a la cultura popular, como la que hacía Ricardo Garibay?

Sí, esa crónica está casi muerta, como también la que dialoga con lo literario y que hacían  José Emilio Pacho o José Joaquín Blanco. A la novela le está sucediendo lo mismo, del realismo mágico pasamos a la novela de la violencia mágica. Entre más muertos, más premios.

¿Cuál es la responsabilidad de los medios o de fundaciones como la Nuevo Periodismo Latinoamericano en esto?

La fundación y diversas revistas en la región intentan apoyar la crónica, el problema es que se limitan a ciertos cronistas y temas. Se intenta oficializar a algo que era importante gracias a su libertad. No sé en el futuro, pero creo que ahora la están perjudicando.

¿Pasará la moda de la crónica?

Pasará la moda de escribir sobre la violencia, a pesar de que sin duda es el tema más importante en México. Yo misma escribí sobre un libro sobre la violencia. Necesitamos transcender la forma en la que la contamos. ¿Cuándo podremos depurar la parte cruda de la violencia para convertirla en algo con más peso en lo artístico y social? Creo que tenemos que empezar a plantearnos este tipo de cosas.

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