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El 68 "sembró la democratización que hoy gozamos": ex fiscal

"Si no se debe nada, no debiera temerse nada pero el caso es que sé qué se debe en el 68", señaló el ex fiscal para los Delitos del Pasado, quien aseguró que el silencio que los militares han guardado en torno a su participación en la represión estudiantil es el mismo respecto a la guerra sucia en Guerrero o a la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

  • Redacción AN
02 Oct, 2018 13:39
El 68 "sembró la democratización que hoy gozamos": ex fiscal

El movimiento estudiantil de 1968 fue una “fiesta que terminó a balazos” y a medio siglo de lo que ocurrió en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco no basta con pedir perdón pues falta rehabilitar la memoria de las víctimas así como las garantías de no repetición, afirmó el ex fiscal especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, Ignacio Carrillo Prieto.

El ex titular de la Fiscalía hoy extinta, señaló en #AristeguiEnVivo que el ejército debe abrir sus archivos del 68 y no ser obstáculo para la verdad y la justicia.

“Si no se debe nada, no debiera temerse nada pero el caso es que sé qué se debe en el 68”, apuntó Carrillo Prieto, quien además dijo que ese silencio que los militares han guardado en torno a su participación en la represión estudiantil es el mismo respecto a la guerra sucia en Guerrero o a la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

Para el ex fiscal la exoneración de tantos militares y la continuidad de graves violaciones a los derechos humanos ha sido posible por la falta de transparencia del Ejército y, a partir de ahí, “se extendió un permiso para matar”.

Si el próximo gobierno está hablando de reescribir la historia, no se podrá hacer si siguen abiertos casos como el 68 en el que faltan “rehabilitar la memoria de las víctimas” y las “garantías de no repetición”, pues de otra manera “el perdón es imposible”, afirmó Carrillo.

De esta manera, sugirió que la próxima Fiscalía General de República reabra las investigaciones de la represión del pasado para reconstruir la verdad. Además, apuntó que en México es necesario construir un poder judicial “digno y eficaz”.

“La clave de bóveda del estado de derecho, como dijo Montesquieu, es el poder judicial, no el ejecutivo ni el legislativo, el judicial porque si no se juega sin árbitro“, señaló.

La matanza de Tlatelolco fue el punto de partida de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), de la cual Carrillo Prieto fue su primer titular.

El gobierno de Vicente Fox creó esa oficina especial para afrontar las exigencias de justicia por los casos de violaciones graves a los derechos humanos ocurridas entre fines de los años sesenta y principios de los ochenta.

Sin embargo, cerró “por una decisión política el último día de Fox pero en realidad el primer día de Calderón”, según Carrillo.

Como fruto de las investigaciones que realizó la Femospp de los hechos del 2 de octubre del 68, se consiguió una orden de aprehensión y después un auto de formal prisión para el ex presidente mexicano, Luis Echeverría Álvarez.

Procesado como responsable de la represión estudiantil, Echeverría vivió más de dos años en prisión domiciliaria acusado de genocidio, pero finalmente fue liberado.

“Sus abogados tramitaron y obtuvieron un amparo y fue dejado en libertad. Sin embargo, no fue exonerado ya que el amparo no tiene ese alcance y simplemente lo pusieron en libertad“, aclaró el ex fiscal.

A 50 años de la masacre de Tlatelolco, algunos grupos y ex líderes estudiantiles integrados en el Comité del 68 dicen que se debería reabrir la fiscalía y retomar el trabajo de Carrillo Prieto.

A pesar de la “avanzadísima edad” de Echeverría, quien actualmente tiene 98 años, el ex fiscal considera que éste guarda una “responsabilidad histórica” y debería ser enjuiciado a nivel internacional.

Finalmente, detalló que si tuviera que contarle a un joven de hoy en día lo que sucedió en Tlatelolco le diría que “esa gran fiesta terminó a balazos y esa sangre sembró la democratización, aunque relativa, de la que hoy gozamos.

“Los manifestantes y activistas eran muchachos estudiantes con todos sus sueños e ilusiones que no concebían ya muy bien esa expropiación de los derechos civiles y políticos a cambio del desarrollo y bienestar económico”, agregó.

Aquí la entrevista completa: