Sargazo 2026: junio y septiembre serían los meses pico
Aunque especialistas advierten que aún no es posible determinar cuánto llegará a las costas de Quintana Roo, coinciden en que los meses de mayor recale suelen concentrarse entre junio y septiembre.
- Redacción AN / SH

El Caribe mexicano podría enfrentar una temporada intensa de sargazo en 2026. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estiman que este año podrían acumularse hasta 40 millones de toneladas métricas de biomasa de sargazo en el océano Atlántico, una cifra superior a la registrada en 2025.
Aunque especialistas advierten que aún no es posible determinar cuánto llegará a las costas de Quintana Roo, coinciden en que los meses de mayor recale suelen concentrarse entre junio y septiembre.
De acuerdo con Jorge Prado Molina, coordinador del Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT) del Instituto de Geografía de la UNAM, los modelos de monitoreo indican que 2026 podría registrar una de las mayores concentraciones de sargazo observadas en los últimos años en el Atlántico.
Durante una conferencia organizada por el Programa Espacial Universitario, el investigador explicó que el laboratorio ha dedicado los últimos seis años al seguimiento satelital de estas macroalgas con el objetivo de anticipar su llegada al Caribe mexicano y reducir sus impactos sobre arrecifes y playas.
La preocupación coincide con los reportes de la Secretaría de Marina (Semar), que al 17 de abril contabilizaba 21 mil 685 toneladas de sargazo en aguas del Caribe mexicano y 290 mil 976 toneladas en el Atlántico central occidental.
Especialistas de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM señalaron que la elevada biomasa observada en el Atlántico sugiere un año de alta actividad, aunque la cantidad exacta que alcanzará las costas mexicanas dependerá de factores como corrientes marinas, vientos y condiciones atmosféricas.
Rosa Elisa Rodríguez Martínez, técnica académica del ICML, explicó que el comportamiento del sargazo sigue siendo difícil de predecir debido a la dinámica oceánica. Sin embargo, recordó que históricamente los años con grandes concentraciones en el Atlántico suelen traducirse en mayores arribazones para el Caribe mexicano.
La especialista destacó que los meses de junio, julio, agosto y septiembre suelen representar el periodo de mayor intensidad del fenómeno. No obstante, aclaró que una alta concentración en mar abierto no implica que toda esa biomasa alcance las playas de Quintana Roo.
Por su parte, el investigador Juan Pablo D’Olivo Cordero indicó que los monitoreos realizados en el Atlántico oriental muestran una acumulación considerable de biomasa, comparable con la observada durante temporadas de fuerte recale registradas en años anteriores.
Monitoreo satelital y barreras de contención
El LANOT utiliza imágenes del satélite europeo Sentinel-2, actualizadas cada cinco días, para identificar y seguir las manchas de sargazo desde el Atlántico hasta el Caribe. La información se complementa con modelos de corrientes, vientos y oleaje que permiten estimar rutas de desplazamiento y posibles zonas de impacto.
Además, investigadores del ICML realizan verificaciones de campo mediante drones, GPS flotantes y espectrorradiómetros para validar los datos obtenidos desde el espacio.
Actualmente existen barreras de contención instaladas en distintos puntos de Quintana Roo. Sin embargo, Prado Molina señaló que estas estructuras tienen limitaciones, ya que el sargazo puede hundirse durante su descomposición y atravesarlas por debajo antes de llegar a la costa.
Impactos ambientales y económicos
Los investigadores señalaron que la acumulación masiva de sargazo puede modificar la calidad del agua costera debido a los procesos de descomposición que generan lixiviados y liberación de nutrientes.
Según Rodríguez Martínez, este fenómeno favorece el crecimiento de algas que compiten con los corales y puede afectar ecosistemas como arrecifes, manglares, pastos marinos y lagunas costeras.
Asimismo, la académica recordó que el sargazo puede concentrar elementos como arsénico, mercurio y cadmio presentes en el océano, lo que dificulta su aprovechamiento y obliga a una disposición controlada para evitar riesgos de contaminación de acuíferos.
Los especialistas también relacionan el crecimiento del fenómeno con factores asociados al cambio climático, el calentamiento oceánico y el incremento de nutrientes provenientes de actividades humanas y aguas residuales insuficientemente tratadas.
Mientras continúan las labores de limpieza en playas de Quintana Roo, como Playa del Carmen, la comunidad científica mantiene el monitoreo permanente de las grandes masas de sargazo que avanzan por el Atlántico. Aunque persiste la incertidumbre sobre el volumen que finalmente alcanzará las costas mexicanas, los investigadores coinciden en que el periodo comprendido entre junio y septiembre será clave para evaluar la magnitud de la temporada 2026.






