Violencia en Sinaloa se intensifica por refuerzos a 'Los Chapitos' y disputas de poder: Saucedo
David Saucedo, consultor en seguridad, aseguró en 'Aristegui en Vivo' que el repunte de la violencia en Sinaloa responde al reforzamiento reciente de Los Chapitos con apoyo del cártel Jalisco Nueva Generación, en el contexto de la guerra interna que mantienen con el grupo de "El Mayo" Zambada y de disputas paralelas por espacios de poder político, sindical y económico en la entidad.
- Redacción AN / MDS

Sinaloa atraviesa un repunte en la violencia homicida como consecuencia directa del reacomodo de fuerzas dentro del cártel de Sinaloa y del reciente fortalecimiento de una de sus facciones, advirtió el consultor en seguridad David Saucedo.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, advirtió que el incremento de la violencia está vinculado al respaldo que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) acordó con el grupo de “Los Chapitos” hace aproximadamente un año, mediante el traslado de hombres, armas y municiones para enfrentar al grupo encabezado por Ismael Zambada Sicairos, alias “El Mayito Flaco”, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada. Ese pacto habría incluido la cesión de rutas comerciales, control territorial y espacios en la distribución de drogas en Estados Unidos.
Sin embargo, el apoyo del CJNG no se materializó plenamente debido a los múltiples frentes de conflicto que mantiene en diversas entidades del país. Saucedo explicó que existía incluso la presunción de autoridades estadounidenses de que ese respaldo se entregaba de manera limitada. “El Cártel Jalisco había estado escatimando, regateando, entregando a cuentagotas el respaldo al grupo de los Chapitos”, señaló.
Apuntó que el principal beneficiario de esta confrontación interna ha sido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG. No obstante, en los últimos meses se ha observado un cambio en la dinámica del conflicto. La violencia ya no se concentra únicamente en Culiacán y Mazatlán, sino que se ha extendido a otras regiones del estado, particularmente al sur de Sinaloa, lo que indica una contraofensiva de “Los Chapitos” frente al grupo de “El Mayo Zambada”.
Saucedo señaló que, según evaluaciones del gobierno federal y de autoridades de Estados Unidos, al inicio de esta guerra intestina el grupo de Zambada llevaba ventaja, pero que la llegada de refuerzos permitió a “Los Chapitos” intentar recuperar territorios previamente perdidos.
Destacó que tanto el gobierno mexicano como el estadounidense han incidido en el conflicto al concentrar detenciones, decomisos, extradiciones y capturas principalmente contra integrantes de “Los Chapitos”, lo que sugiere un interés específico por debilitar a esa facción.
Ataque a legisladores de Movimiento Ciudadano
Sobre el ataque en Culiacán contra Sergio Torres y Elizabeth Montoya, legisladores de Movimiento Ciudadano, consideró que la hipótesis más sólida apunta a una disputa política y sindical a nivel municipal.
El contexto sería la renovación de la dirigencia del sindicato de trabajadores del ayuntamiento de Culiacán, proceso en el que varios aspirantes se retiraron y quedó una candidata única respaldada por uno de los diputados que resultó gravemente herido y permanece hospitalizado con pronóstico reservado.
En ese escenario, explicó, una de las facciones del cártel de Sinaloa habría identificado que dicha candidata contaba con el respaldo del grupo contrario. En Sinaloa, señaló, es común que ambos bandos del cártel apoyen proyectos políticos en distintos niveles de gobierno, y cuando estos entran en confrontación, recurren a la violencia para debilitar a sus adversarios.
Saucedo recordó que disputas similares han ocurrido en otros espacios de poder del estado, como la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), donde la captura de Mario Zambada se dio en el contexto de una presunta negociación por la rectoría.
En el caso de los legisladores de Movimiento Ciudadano, la hipótesis del gobierno federal apunta a que “Los Chapitos” habrían ordenado el ataque al identificar que el diputado Sergio Torres respaldaba un proyecto alineado con el grupo de “El Mayo Zambada”. Aunque aclaró que si bien esa versión no está plenamente confirmada, es la línea de análisis que siguen las autoridades.
Secuestro de trabajadores de minera canadiense
Respecto al secuestro de diez ingenieros y técnicos de una minera canadiense, Saucedo explicó que desde hace años las empresas mineras de Canadá mantienen dos tipos de conexiones” con grupos del crimen organizado en México. En muchos casos, dijo, pagan el llamado derecho de piso para poder operar; en otros, llegan a contratar a grupos criminales para contener protestas sociales, movimientos ambientalistas o presiones mediáticas.
Hasta el momento, indicó, no hay información concluyente sobre cuál de estas vertientes está detrás del caso. No obstante, subrayó que los trabajadores secuestrados no tenían relación con las decisiones de las empresas. También afirmó que el gobierno de Canadá conoce desde hace tiempo estas prácticas y monitorea los vínculos de sus compañías con organizaciones criminales.
Saucedo consideró que, si se confirma la versión oficial de que “Los Chapitos” fueron responsables del secuestro, podría tratarse de represalias contra una minera que mantenía vínculos con el grupo rival. En ese sentido, apuntó que una facción criminal habría buscado cortar una fuente de financiamiento de su adversario.
Caso Epstein y presuntos vínculos con el narcotráfico
Finalmente, sobre los documentos que presuntamente vinculan al presidente estadounidense Donald Trump con fiestas organizadas por el pederasta Jeffrey Epstein en las que habrían participado miembros del Cártel de Sinaloa, Saucedo sostuvo que estas versiones son consistentes con los antecedentes públicos del mandatario.
Recordó que Epstein mantuvo conexiones con élites del narcotráfico mexicano y que esos espacios funcionaban como puntos de contacto entre élites empresariales y criminales, incluso para el lavado de dinero. También mencionó que en Estados Unidos existieron demandas antiguas en las que se acusaba a Trump de haber recibido recursos de procedencia ilícita provenientes de grupos criminales, señalamientos que no prosperaron judicialmente.
En ese contexto, afirmó que el caso Epstein aporta nuevos elementos a una narrativa previa sobre posibles vínculos entre sectores del narcotráfico y figuras de la élite político-empresarial estadounidense, una pista que, dijo, nunca logró sostenerse legalmente, pero que ahora vuelve a colocarse en el debate público.

