‘Estamos cayendo en la militarización del país’, advierte el académico Gerardo Rodríguez Sánchez
El autor del libro ‘Seguridad Nacional en México y sus problemas estructurales’, plantea las contradicciones de la Ley de Seguridad Interior.
(Redacción AN/Casa de las palabras).

“Hay una lucha de poder intestina entre las agencias de seguridad e inteligencia del Estado mexicano”, diagnostica Gerardo Rodríguez Sánchez. El investigador y académico, publica Seguridad nacional en México y sus problemas estructurales (Universidad de las Américas de Puebla), título que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En pleno debate sobre la Ley de Seguridad Interior, el especialista señala que en esta materia, el gobierno está haciendo las cosas al revés y advierte que Enrique Peña Nieto despedirá su sexenio con los dos años más violentos de las últimas dos décadas.

De cara a la discusión de Ley de Seguridad Interior, ¿qué responde su libro?

Me interesaba investigar o escrutar los problemas que hay al interior de los gobiernos y que impiden una correcta coordinación de los esfuerzos para combatir la delincuencia organizada. Si el Estado mexicano es poderoso en términos de presupuesto e inteligencia, ¿por qué tenemos tan altos niveles de inseguridad y violencia? Hay una lucha de poder intestina entre las agencias de seguridad e inteligencia del Estado mexicano; una lucha por las facultades legales, por los recursos, por marco jurídico.

¿Qué opinión tiene de la Ley de Seguridad Interior?  

Plantea una reforma estructural. No es cualquier cosa que legalicemos la entrada del Ejército en funciones de seguridad interior porque su naturaleza es la defensa del Estado mexicano frente amenazas externas. Con esta ley estamos asumiendo que el origen de las amenazas a la seguridad está al interior del país y no proviene de ejércitos extranjeros. Es un cambio de paradigma, el Ejército está exigiendo facultades que de facto ya tiene. La idea es que el Ejército mexicano pueda tener entre diez mil y cincuenta mil elementos permanentes en los estados que lo requieran.  El problema no es ese, sino que no estamos haciendo lo mismo con la Policía Federal, que durante la presidencia de Enrique Peña Nieto se quedó en 29 mil elementos, no ha crecido. La propuesta de una Gendarmería fue abandonada, claudicó. Para tener una Policía Federal verdaderamente nacional deberíamos tener al menos ochenta mil elementos bien capacitados y con buenos salarios, pero lo cierto es que estamos cayendo en la militarización del país.

Ante la militarización, ¿qué sucede con los excesos del Ejército, cuya operación es ajena a la sociedad civil?

Ese es el riesgo de la participación de las fuerzas armadas en materias de seguridad que le competen a las instituciones ciudadanas. Indudablemente tendremos al Ejército y la Marina al menos diez años más en las calles, pero porque estamos haciendo las cosas al revés. En lugar de fortalecer y profesionalizar a las instituciones civiles estamos recurriendo a una fuerza que no debe estar en las calles.

Además, se ha constatado que sectores del Ejército han estado involucrados con el crimen organizados.

Cuando combates a la delincuencia organizada te acercas más a sus mieles, a los recursos extraordinarios que reciben por esta actividad ilícita. Lo que necesitamos hacer es fortalecer a las instituciones civiles. Tenemos que seleccionar muy bien el rol de las fuerzas armadas en temas de seguridad interior. Ya hacen actividades de inteligencia y lo hacen bien.

¿Pero si están infiltrados?

Si son infiltrados generarán conflictos con otras agencias como el CISEN o las policías federal y estatales. Quizá un modelo de equilibrio, metiendo a las fuerzas armadas en temas de política interior funcione, pero en el corto y mediano plazo. En el largo plazo sí debemos apostar a la desmilitarización del país y a fortalecer a las instituciones. Hoy tenemos un hoyo negro llamado PGR, está colapsada. No le hemos invertido los recursos que se necesitan y no se ha planeado la creación de la Fiscalía General de la República. Tenemos vacía la titularidad de la PGR y probablemente esté vacía hasta 2018.

 2017 pasará a la historia como uno de los años más violentos en al menos dos décadas…

Sí, porque está fallando la coordinación. Los recursos no están llegando a donde deberían.

¿México es un Estado fallido?

No, hay Estado de Derecho. Hay narcoestados sin duda, pero en este sentido coincido con Luis Astorga cuando dice que siempre ha habido un amasiato entre delincuencia organizada y gobierno, en todo el mundo. Pero en México se rompió cuando el Estado federal no tuvo la capacidad de meter en cintura a algunos gobernadores. No hay duda que en estrategias fallidas alguien se beneficia. Y son tantos los recursos en materia delictiva que, sino legalizamos las drogas, las rentas de los criminales seguirán siendo muy atractivas. La impunidad en este país es del 99.7%.

 Pero la despenalización de las drogas no atraviesa por México nada más…

Obviamente Estados Unidos ejerce una presión terrible para que esto no suceda. Hemos abierto algunas válvulas con el tema del uso medicinal de la marihuana, pero necesitamos avanzar un poco más rápido.

 ¿Cómo evalúa el sexenio en términos de seguridad?

Los últimos dos años del sexenio de Peña Nieto -2017 y 2018- serán los más violentos, en las últimas dos décadas.  Deja un gabinete descoordinado y con muchos conflictos al final de su sexenio. La Ley de Seguridad Interior confrontó abiertamente a los secretarios de Gobernación y de Defensa.  No dio incentivos a los gobernadores de su propio partido para poner en orden la seguridad. La Secretaría de Gobernación tendrá que asumir los costos de haber querido absorber a las instituciones federales de seguridad.  Por eso está en el debate regresar a la Comisión Nacional de Seguridad un estatus de secretaría de estado, actualmente la minimizan el resto de las secretarías.

¿Qué escenario ves en materia de seguridad para 2018?

Muy complicado, no veo pactos de coordinación de gobernabilidad para tener un año electoral con calma. Veremos algunos destellos de violencia, aunque no creo que desestabilicen los comicios. Ojalá la gente se desborde a votar y no reelijamos alcaldes que no funcionan en materia de seguridad.

¿Qué sería lo más prudente que podría proponer un candidato en esta materia?

Invertir recursos para la profesionalización. Los alcaldes y gobernadores se deben comprometer a poner a profesionales de la seguridad en las instituciones. Necesitamos profesionalizar ya a los policías y que cada estado tenga su academia de policía.

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