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La “happy hour” de Delcy Rodríguez en Venezuela | Especial Connectas

La presencia de Delcy Rodríguez en la ONU y su reunión con Trump confirman que ya nada es imposible en las relaciones de Estados Unidos con Venezuela. ¿Qué significa este acercamiento del régimen chavista con Estados Unidos en una región dominada por gobiernos de derecha? ¿Qué harán estos para acomodarse a ese panorama?

  • Redacción AN / MDS
01 Oct, 2026 02:00
La “happy hour” de Delcy Rodríguez en Venezuela | Especial Connectas
Ilustración: CONNECTAS

Por Fabiola Chambi / CONNECTAS*

Delcy Rodríguez sostuvo su última reunión pública con Nicolás Maduro el 2 de enero, solo horas antes de su captura a manos de soldados de Estados Unidos. Ocho meses después, la ahora presidenta encargada acaba de participar en  la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Mostrando gran confianza atravesó el salón para saludar al jefe del gobierno español, Pedro Sánchez; también se reunió con el secretario general del organismo mundial, Antonio Guterres, y desde la palestra le agradeció al presidente Donald Trump por su “disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela”. Ni una palabra sobre su antiguo jefe. 

Atrás quedó la fiel aliada del régimen que en 2019 le reclamó a Trump, en ese mismo escenario, por la “actuación desmedida y abusiva del gobierno de Estados Unidos” que había impuesto más de 350 sanciones a ese país desde 2015. Ahora sigue una fórmula simple: avanza como un gobierno dócil frente a Washington, mientras  se esfuerza por mantener los vínculos con el legado del chavismo.

Pero esto es más que pragmatismo o supervivencia política. Delcy Rodríguez sabe que está escribiendo, de puño y letra, su nombre en la historia venezolana y no deja sus jugadas al azar.

Lo tiene claro desde que tuvo una incidencia importante durante la llamada liberalización económica de Venezuela, como una arquitecta de ese periodo, según explica María Isabel Puerta, profesora asistente de Ciencia Política en el Valencia College de Florida. “La veo más como una operadora política, se formó en Europa y ha mostrado que es muy eficiente. No está posicionada allí por sus cualidades personales, sino porque logró un acuerdo con el hombre más poderoso del mundo, para que con la entrega de Maduro, ella se quedara en el poder. No es una líder porque para eso además de habilidad, destreza y conocimiento tecnocrático —que no todos los líderes políticos lo tienen—,  se necesita carisma y, por supuesto, legitimidad. Ella no goza de ninguna de las dos”.

Sin embargo, en este punto sería difícil entender el papel de Delcy sin su hermano Jorge Rodríguez y su herencia familiar de izquierda. Aunque él pase más desapercibido para la opinión pública internacional, a nivel interno se ha consolidado como una pieza clave del poder en Venezuela, y prácticamente el estratega comunicacional del régimen.

Con Delcy al frente del Ejecutivo y Jorge en el Parlamento, la administración Trump los percibió como la opción más factible en el acercamiento diplomático y la negociación de acuerdos energéticos. Para llegar a este punto, los hermanos proyectaron un perfil tecnocrático más allá de la ideología, lo que les permitió evadir o estar menos expuestos a penalidades. De hecho, en abril de este año, Estados Unidos levantó las sanciones que le había impuesto a Delcy en 2018 por formar parte de un grupo que contribuía a la “destrucción de la democracia en Venezuela”. Pero luego de la caída de Maduro se convirtieron, por arte de magia, en garantes de la gobernabilidad.

Mariano de Alba, abogado y especialista en derecho internacional, recuerda que los hermanos Rodríguez eran muy cercanos a Maduro y tenían una posición más pragmática en su gobierno. “Dentro de las facciones del chavismo ambos son los que están más técnicamente capacitados y esto se evidencia en el pragmatismo. Históricamente el sector privado venezolano tuvo muy malas relaciones con el chavismo. Pero Delcy, en los últimos 5 o 6 años, empezó a tejer una relación que no era perfecta, pero funcionaba, entre el gobierno de Maduro y el sector privado, y también con actores internacionales importantes, inclusive empresarios estadounidenses interesados en el sector petrolero”.

Ese camino llegó a su punto máximo este año con el acuerdo entre Washington y Caracas en el que Venezuela comprometió 65.000 millones de barriles de crudo, equivalentes al 20% de sus reservas, en una perspectiva de 100 años. Por lo menos es lo que anunciaron en algunos discursos, pero si disipar  la opacidad que rodea este arreglo.

En los ojos de Latinoamérica

En los últimos meses Delcy Rodríguez fue dejando atrás su imagen discreta de la era Maduro para asumir en pleno su nuevo papel de mandataria encargada, bajo la protección de Trump, con fotografía viral de por medio. Pero eso no quiere decir que haya podido lavar su imagen y desmarcarse del régimen que llevó a Venezuela a la mayor crisis de su historia. 

Sin embargo, por más alineados que estén con el Escudo de las Américas de Trump, los gobiernos de la región aún no acaban de reconocer a Delcy Rodríguez. Para Jaime Aparicio, abogado y exembajador de Bolivia ante la OEA, “ella no tiene legitimidad, lo que tiene es la conexión política para mantenerse en el gobierno, darse vuelta ideológicamente al extremo opuesto y poner sus recursos al servicio de otro país, en este caso Estados Unidos. Internacionalmente lo que se ve es un doble estándar, porque mientras Venezuela no tenga elecciones nuevas y un gobierno legítimo, todo lo que se está haciendo es una política de intereses, que no respeta ni a la democracia ni al derecho internacional”.

En este contexto, De Alba considera que algunos de esos mandatarios han bajado el volumen de reclamos contra el régimen venezolano, con lo que ha perdido intensidad la estrategia de aislamiento y desconocimiento que promovía Estados Unidos. “La impresión que tienen muchos actores desde afuera es que Delcy Rodríguez está gobernando bajo las instrucciones directas de Washington y que por lo tanto Venezuela ha perdido su autonomía y su soberanía. Para la izquierda esto es muy importante y por lo tanto lo ven con una visión bastante crítica. Al final la realidad es que aquí hay mucho cálculo geopolítico”, dice el analista.

En cuanto a la democracia, Delcy Rodríguez anunció comicios en su país, aunque no precisó fecha y Trump confirmó que trataron el tema en su encuentro bilateral. “Sí hablamos de elecciones. Por cierto, ella fue muy amable y fantástica”, dijo el mandatario en la Casa Blanca, sumando más elogios para su nueva aliada en este pragmatismo del poder que la periodista venezolana Luz Mely Reyes ha denominado como “el bromance D-D (Donald & Delcy)”.

A pesar de esta alianza persisten la incertidumbre, el temor y restricciones que configuran una realidad compleja para los venezolanos, cada vez más desesperanzados en la transición hacia una democracia real. Por eso, algunos gobernantes latinoamericanos se encaminan más a pedir estabilización y elecciones con garantías.

Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que están “trabajando arduamente con la Asamblea Nacional de 2015 para establecer las condiciones necesarias y celebrar elecciones libres y justas lo antes posible”.

Sin embargo, el camino no es fácil. Según la politóloga Puerta para que esto suceda el país tiene que renovar los poderes y en particular el Consejo Nacional Electoral. “Tampoco hay confianza de que se pueda conformar una Asamblea Nacional verdaderamente capaz de llevar a cabo un proceso transparente, sino que además pueda nombrar una Corte Suprema de Justicia y un Tribunal Supremo de Justicia que reflejen lo que las leyes y la Constitución exigen. Mientras eso no suceda no habrá una elección que la gente pueda llamar justa”.

En medio de este anuncio, el panorama se complicó al conocerse que la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha intentado al menos siete veces ingresar a Venezuela, por mar y aire. Desde que salió clandestinamente de su país a finales de 2025, ella expresó varias veces su deseo de retornar, a riesgo de una posible detención. Por el momento, el gobierno no ha ofrecido garantías en Caracas, aunque hay señales de que podría llegar pronto, pues Claudia Macero, su estrecha colaboradora, regresó luego de más de dos años de exilio.

¿Hacia dónde va el chavismo?

La caída de Nicolás Maduro no significó la desaparición del chavismo, sino más bien una mutación, en la que la ideología ya no es el ingrediente principal. Los hermanos Rodríguez siguen en posiciones estratégicas en busca de oxigenar su gobierno, pero en medio de fuertes tensiones internas y externas, que privilegian las negociaciones de cuotas de poder en su lógica de subsistencia.

Al respecto, Aparicio compara lo sucedido en los últimos años con movimientos populistas como el de Evo Morales en Bolivia o el de Daniel Ortega en Nicaragua. “En realidad, no tenían una ideología, ellos más bien estaban utilizando la supuesta defensa de los pobres, de los pueblos indígenas, de los oprimidos, como un recurso para llegar al poder. Y la prueba más clara es que de ser un movimiento con Chávez, orientado hacia las políticas de izquierda, hacia una dependencia total de Cuba, acercamiento con China, Corea del Norte, Siria, Rusia, Irán todo ese contexto ideológico en que se movían, la misma gente, el mismo chavismo, cambió radicalmente y se alineó con el bando contrario, el momento en que se sacó a Maduro”.

En este escenario, ¿es posible pensar en que el actual chavismo, con todos sus matices, pueda ser capaz de entregar el poder en un proceso electoral? No hay una respuesta clara. Lo cierto es que la transición ha entrado en una especie de limbo, con cierta presión social aún no lo suficientemente fuerte para dar el ultimátum a Rodríguez. 

Mientras tanto Delcy, la “mujer valiente, revolucionaria y experimentada en mil batallas”, como la llamó Maduro, sigue demostrando su habilidad para navegar entre las cenizas del pasado y el pragmatismo de la realpolitik internacional. ¿Una simple forma de supervivencia, o su estrategia para no soltar el poder?

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* Cada semana, la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS publica análisis sobre hechos de coyuntura de las Américas. Si le interesa leer más información como esta puede ingresar a este enlace.

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