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'Estamos en un momento que no sabemos si es ficción o realidad': González Iñárritu

El cineasta afirmó que su filme 'Digger' busca involucrar al público en una reflexión sobre cómo construimos las historias con las que interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor.

  • Redacción AN / MDS
01 Oct, 2026 07:49
'Estamos en un momento que no sabemos si es ficción o realidad': González Iñárritu
Foto: Cuartoscuro

El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu describió Digger, su nueva película, como una historia sobre el poder, la manipulación de las narrativas y la dificultad de distinguir entre ficción y realidad en un momento marcado por crisis simultáneas, desde el cambio climático hasta la inteligencia artificial y los problemas de las democracias.

En una entrevista con la periodista Carmen Aristegui, explicó que la película aborda a un personaje poderoso que comprende que una de las principales herramientas del poder consiste en hacer que las personas crean aquello que él quiere que crean.

“Pues es una película divertida sobre cosas serias, sobre un personaje que entiende muy bien y que conocemos todos. Puede estar en nuestra familia o en cualquier negocio o en cualquier trato del poder, que conoce muy bien que el poder es hacer creer a la gente lo que él quiere que crea”, señaló.

El director de Amores Perros, 21 gramos, Babel, Birdman y The Revenant explicó que el personaje utiliza la narrativa, la seducción y el espectáculo para construir una determinada percepción de la realidad.

“Y esa narrativa que él posee, la posibilidad de seducción, el espectáculo, entretenimiento, la sabiduría al mismo tiempo y la ceguera de lo que no ve, que es la realidad nos hace creer a todos de una forma que las cosas son como son”, afirmó.

“Es una película acerca de un hombre poderosísimo que tiene un desastre brutal que está poniendo en riesgo la vida de millones de personas. Y nos viene a contar una historia que él va a arreglar a través de una solución, dándonos una solución que nuevamente generará un problema y así eternamente y seguiremos creyéndole”, relató.

Para el cineasta, ese mecanismo no es ajeno a la realidad contemporánea. Consideró que el tono de las noticias y de los acontecimientos actuales tiene elementos que parecen propios de una sátira.

“La realidad se ha convertido en un espectáculo muy entretenido”

“Pues es un poco el tono de la vida real de ahora. O sea, creo que cuando vemos la realidad o ponemos las noticias que nos llegan, tienen un tono satírico, casi fársico, con temas muy preocupantes. La realidad se ha convertido en un espectáculo muy entretenido”, sostuvo.

González Iñárritu planteó que uno de los temas centrales de Digger es precisamente la dificultad para establecer qué realidad se está observando en un entorno en el que las personas reciben constantemente narrativas distintas a través de sus dispositivos.

“Sí, creo que es una película que creo que es un reflejo de la realidad que vivimos, que se pregunta y que se cuenta a sí misma cómo contarnos”, explicó.

El cineasta señaló que actualmente las personas reciben miles de historias y versiones de los acontecimientos a través de sus teléfonos, lo que plantea preguntas sobre cuál de esas narrativas se acepta como verdadera.

“Creo que estamos en un problema de cómo contar lo que estamos viviendo, porque estamos viviendo 20,000 historias todos los días en nuestro teléfono, que nos dicen 30,000 formas de que la realidad es de una forma”, dijo.

Y agregó: “¿En dónde estamos? ¿Cuál queremos creer? ¿Cuál nos estamos contando nosotros?”

La intención, explicó, fue involucrar al público en esas preguntas a través de la propia narrativa de la película, de modo que la historia pudiera generar entretenimiento, pero también cuestionamientos sobre la manera en que las personas se cuentan a sí mismas lo que ocurre.

“Creo que traté de hacer partícipe a la audiencia para que se divirtiera y para que al mismo tiempo haya preguntas a través de la narrativa misma. ¿Cómo nos queremos contar? Y yo para mí es una pelea que yo quise hacer también”, señaló.

El proyecto también surgió de su interés por las nuevas generaciones y por la manera en que las tecnologías están modificando su relación con la narrativa. González Iñárritu explicó que tiene hijos jóvenes y que, junto con Sabina Berman, comenzó a explorar la posibilidad de desarrollar esta historia.

“Para la nueva generación, las nuevas generaciones que nacieron con otras tecnologías que tú y yo no nacimos, que están realmente afectando esa capacidad de narrativa para bien y para mal. Y de ahí partió un poco la inquietud de esta película”, explicó.

“Nos tomó nueve años hacerla. Escribirla fueron siete años y dos años de producción. Y en la producción todavía tuve que reescribir muchas cosas, porque cuando hay tanto tiempo en un desarrollo, la realidad no se queda quieta y la ficción tampoco”, dijo.

“Entonces yo fui cambiando. Y ese guacamole de donde se fueron mezclando esas cosas y en esa línea de imaginación y realidad es donde nace esta película. Pero esta película también es acerca de la ficción y la realidad”, añadió.

Para el director, esa relación entre ambos conceptos adquiere especial relevancia en el momento actual. “Estamos ahorita viviendo un momento que no sabemos si es ficción o realidad”, afirmó.

La inteligencia artificial y una película hecha de manera analógica

Frente a la expansión de la inteligencia artificial y a las discusiones sobre su impacto, González Iñárritu explicó que Digger fue realizada prácticamente sin recursos digitales.

La película fue filmada en un sistema analógico y con una cámara antigua que utiliza un negativo de mayor tamaño que el de 35 milímetros, un procedimiento que implicó dificultades durante la producción.

“Está hecha con una cámara, el sistema de vista-visión, que fue un sistema que inventaron los estudios en 1950 aproximadamente, con un negativo de film dos veces más grande que el 35, que tiene una gran información. Es una cámara antiquísima”, dijo.

“Fue una pesadilla con ruido. O sea, la filmé en un sistema análogo y todo lo que ves ahí está hecho a mano. Hay muy poco digital y eso es parte de la historia”, agregó.

El cineasta ligó esa decisión técnica con uno de los planteamientos de la propia película: la reivindicación de la experiencia humana frente a una narrativa de progreso tecnológico. “Esta película está hecha por humanos, porque creo que al humano le gusta ver lo humano”, sostuvo.

“Esta película tiene una cosa como de revancha ante esta narrativa de progreso que nos están vendiendo y que quiere regresar a esa humanidad. Y esta película fue hecha con el cuerpo prácticamente. Yo creo que se siente así”, afirmó.

El teléfono como un ‘reality show’ de 24 horas

Al comparar el mundo actual con el que existía cuando estrenó Amores Perros hace 25 años, González Iñárritu señaló que la tecnología transformó la relación entre las personas y su percepción de la realidad.

Reconoció que la tecnología ha generado herramientas extraordinarias, pero advirtió que también puede tener efectos sobre la forma en que las personas perciben el mundo.

“Creo que sí estamos ante un dilema de que hay cosas extraordinarias que una tecnología ha venido a traer, pero que, como toda la realidad compleja, contradictoria, ambigua, esa misma tecnología está amenazando la civilización misma”, señaló.

Para explicar la transformación provocada por los teléfonos celulares, recordó la época en la que la televisión era una ventana limitada a determinados acontecimientos y contrastó esa experiencia con la exposición permanente a contenidos que existe actualmente.

“Esa televisión me la hubiera llevado al trabajo. Y eso es lo que el teléfono celular es. Estamos todo el día viendo la televisión, todo el día”, afirmó.

Considera que esa exposición permanente hace que las personas reciban versiones de la realidad construidas desde distintos intereses. “La realidad está siendo informada por diferentes narrativas con diferentes intereses corporativos, personales. Y estamos perdidos en la historia que nos estamos contando o que nos están contando y en dónde nos paramos frente a eso”, explicó.

González Iñárritu señaló además que los usuarios de redes y teléfonos han adquirido un papel activo en la construcción de sus propias narrativas.

“Nosotros mismos, la mayoría de la gente hoy ya es su director, su escritor, su director de cámaras y está narrándose su propia historia”, afirmó.

Lo describió como “un reality show de 24 horas” en el que las personas observan constantemente las historias de otros y construyen la propia, pero pierden contacto con la experiencia directa. “Estamos perdiendo la oportunidad de ver la realidad, que es la verdadera historia que estamos viviendo con el cuerpo”, dijo.

“Y ese es, creo que la película tiene un poco que ver con esa ansiedad que creo que todos estamos viviendo”, señaló.

‘La enfermedad de la certeza’

Otro de los temas de la película es la manera en que las personas construyen certezas sobre aquello que ocurre a su alrededor. González Iñárritu consideró que cada individuo puede aferrarse a su propia interpretación de los hechos y prejuzgar acontecimientos antes de conocerlos: “O sea, la certeza es culpable de muchas de las cosas”.

“Hay una enfermedad de la certeza que todos estamos ejecutando y la realidad es más compleja que la realidad”, agregó.

Relacionó estos planteamientos con un contexto de crisis superpuestas que resultan difíciles de separar porque se transforman de manera constante, por lo que Digger busca representar una realidad compleja para generar un espacio desde el cual el público pueda reconocerse y reírse de sí mismo.

“Por eso creo que lo que intentamos en Digger fue poder representar una realidad para poder tener un espacio y poder reírnos de nosotros mismos, reconocernos a nosotros mismos”, dijo.

Explicó que el tono de la película está relacionado con su gusto por el humor negro y con la combinación de situaciones que pueden resultar simultáneamente cómicas y angustiosas. “Realmente da mucha risa y da mucha ansiedad. O sea, es aterradoramente hilarante para mí, pero creo que nos da la oportunidad de preguntarnos eso”, agregó.

Tom Cruise y el elenco

González Iñárritu también habló de su trabajo con Tom Cruise y con el resto del elenco de Digger y describió la experiencia como una de las más importantes de su trayectoria.

“Creo que fue un placer, un privilegio, un gran plato para mí de poder cocinar esta historia con estos increíbles artistas y hacerlo muy humano”, afirmó.

Destacó que la película explora distintos aspectos de sus personajes, entre ellos la vulnerabilidad, la fragilidad, el cuestionamiento personal, la fuerza y el poder.

Sobre Cruise, destacó particularmente su precisión, rigor y capacidad para transitar entre distintos registros. “Creo que su precisión y su rigor es distinto a lo que hemos visto siempre”, sostuvo.

También resaltó su capacidad para abordar el humor y la sátira sin perder la dimensión emocional del personaje. Para el cineasta, la presencia de Cruise permitió representar la complejidad humana que requería la historia: “Fue muy divertido”.

“En el set todo el mundo nos reíamos todo el tiempo, la verdad”, dijo.

González Iñárritu expresó su deseo de que esa combinación entre humor y preocupación llegue al público, pues consideró que la capacidad de reírse también forma parte de la manera de enfrentar el momento actual. “Espero que la gente perciba eso también, porque también si no nos sabemos reír, creo que nos vamos a morir antes de lo que nos deberíamos de morir”, concluyó.

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