Bartlett, Noroña y el “patriota” de la corrupción (Artículo)
"Bartlett, Salinas y De la Madrid desviaron el rumbo de la historia, cancelaron la voluntad de cambio de la población, nos condenaron a 30 años más de saqueo neoliberal", escribe el periodista Témoris Grecko.

Por Témoris Grecko

Imagine usted que Por México al Frente, que anduvo por ahí pizcachando candidatos, hubiera postulado a Manuel Bartlett o que, de ganar Anaya, le hubiera entregado un cargo, digamos, la dirección de la Comisión Federal de Electricidad.

No pocos hubiéramos señalado la paradoja de que Bartlett regresaba peligrosamente a una CFE, justo 30 años después de encabezar un fraude al mando de otra CFE, la entonces Comisión Federal Electoral. Y le hubiéramos sacado algunos de los muchos trapos sucios -y platos rotos y probablemente cadáveres- que mal esconde en closets y catacumbas.

¿Quiénes hubieran salido a defenderlo? Sin duda varios de los que hoy lo atacan, desde el anayismo. Y lo hubieran atacado varios de los que hoy lo defienden. Creo que uno de ellos sería Gerardo Fernández Noroña, viejo amigo mío.

Otros nos lanzamos a denunciarlo sin importar quién lo nombra, por el principio básico de no permitir que los pillos, además de salirse con la suya, se laven la cara y terminen elevados a campeones del pueblo.

Hay varios a los que habría que sacarles las cuentas pendientes (como Jorge Carrillo Olea) pero, por ahora, Bartlett es el truhán más relevante de los que llegan a la administración federal.

Y es importantísimo señalar las fallas, por muchas razones, pero una de las más importantes es que la oportunidad presente, construida a lo largo de varias décadas y sobre miles de vidas, es única, no se va a repetir y no puede malograrse por errores, por mala supervisión por parte de la ciudadanía y de la prensa, y porque el poder corrompe: las mejores posibilidades de que este nuevo proyecto tenga éxito se construirán sobre una vigilancia cuidadosa, crítica, constructiva y honesta. Si no, esto va a acabar como el PRD. O peor.

(Además de que quienes han sido honrados por los electores con un fuerte mandato de regeneración, no pueden comportarse con la misma intolerancia y piel delgada de los priístas y panistas: si son demócratas y escuchan la voz de la gente, tienen que respetar e incluso apreciar el valor de la crítica. Ya Bartlett demostró el lunes cuál es su talante al barruntar que los críticos somos “estúpidos” y “de derecha”: que se acostumbre porque ya no es el malo todopoderoso de los 80 y esta sociedad ya no se va a dejar como entonces.)

LO QUE SE TE OLVIDA

Voy a responder, querido Gerardo, puntualmente y con la confianza de 25 años de conocernos, a los puntos que planteas en tu artículo de ayer, “Manuel Bartlett, un patriota”.

De entrada, desde el título muestras que no se trata de una exposición desinteresada ni de un análisis reflexivo, sino de una defensa militante con llamado al cierre de filas.

Tus argumentos no serán, entonces, los de quien desea conversar sino los del que quiere convencer.

Afirmas, Gerardo: “La mayoría de voces críticas, son las mismas que llamaron a no votar por López Obrador”. No sé cómo hiciste tu encuesta pero alrededor de mí, veo a muchos votantes de AMLO indignados con Bartlett.

Luego reconoces que también algunos izquierdistas son críticos pero “se nos olvida” que Bartlett es fundador de Morena. No, no se olvida ni es “una desmemoria inaudita” (¡inauditaaa!). Sólo que… ¿a mí qué? O sea, ¿la membresía purifica? ¿Ningún fundador de Morena puede ser indigno de haber sido admitido ahí? ¿Y qué me dices de los fundadores de Morena que fueron desplazados por los que llegaron justo a tiempo para apuntarse a las candidaturas?

Argumentas que Bartlett construyó ese partido en Puebla, lidera la fracción del Partido del Trabajo (PT) en el Senado, ha acompañado la lucha de Morena, fue solidario con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), publicó libros y, continúas, “ha defendido los últimos 18 años de su vida a la industria eléctrica y petroleras mexicanas”.

Muy bien, aunque… ¿sí son 18 años? Bartlett siguió en el PRI –el principal destructor de las industrias energéticas nacionales- hasta hace no mucho, incluso en 2012 todavía le aseguró a José Gil Olmos (Proceso) que “sólo lo abandonaré cuando me corran“. Pero si quieres que sean 18, va, va, 18 pues.

El señor tiene 82 años. ¿Qué hizo en los 64 años anteriores, en la plenitud de sus capacidades, los de su mayor poderío?

Nos acusas de olvidadizos, mi querido Gerardo, pero no te veo tratando de recordar muy bien las hazañas de tu defendido. Y sí te veo minimizando sus responsabilidades.

No mencionas nada, por ejemplo, de su papel en el gobierno de Miguel de la Madrid. Fue su secretario de Gobernación durante todo el periodo, de diciembre de 1982 a noviembre de 1988. Esto significa que él estuvo a cargo del control político del país a la manera en que se hacía en esos tiempos: mediante palos y zanahorias, y más palos que zanahorias.

Se hizo fama de “duro”. En cualquier evento de represión que puedas recordar de esa época, Bartlett debió haberse involucrado de una forma u otra. ¿De cuál te acuerdas, que puedas decir que la Secretaría de Gobernación no intervino?

No se puede hacer aquí un recuento detallado del sexenio. Pero ya que tú y yo ejercemos el periodismo, hablemos de asesinatos de colegas que, bajo la supervisión del “patriota” Bartlett, llegaron a enormes niveles (la Unión de Periodistas Democráticos enlistó 200) y provocaron críticas internacionales.

A Manuel Buendía lo mataron el 30 de mayo de 1984. Con los años, se estableció la responsabilidad de José Antonio Zorrilla, a quien Bartlett colocó al frente de la DFS, la temida Dirección Federal de Seguridad.

Se ha demostrado que Zorrilla protegía al Cártel de Guadalajara. Y en ese puesto lo sostuvo Bartlett hasta que el escándalo del asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena provocó que lo retirara. Cuando los asesinos materiales fueron detenidos, portaban credenciales de la DFS, firmadas por… sí, adivinaste: Manuel Bartlett.

De hecho, en 1995, una investigación del New York Times indicó que la DEA acusó ante una Corte Federal a Bartlett por estar involucrado con el Cártel de Guadalajara y en los asesinatos de Buendía y de Camarena, pero que la justicia estadounidense no actuó contra él porque “cualquier acción contra Bartlett podría desestabilizar al gobierno de Salinas” (resumen en español aquí, con mención a cartas que Bartlett envió en su descargo; a otras imputaciones judiciales presentadas en su contra por la DEA, ligándolo al asesinato de Buendía; y a su colaboración con la inteligencia estadounidense para informarla sobre grupos de izquierda centroamericanos).

El secretario Bartlett quiso proteger al matón Zorrilla, dándole una candidatura por Hidalgo y, después, dejándolo salir del país. Zorrilla permaneció impune el resto del sexenio, y sólo en el siguiente gobierno le echaron el guante. Ya que Bartlett había dejado Gobernación, se cayó su blindaje.

De igual manera, Héctor El Gato Félix, codirector del semanario Zeta de Tijuana, fue asesinado el 20 de abril de 1988 por guardaespaldas de Jorge Hank Rhon, el político- empresario cachorro de Carlos Hank González, entonces jefe del Grupo Atlacomulco.

Nadie fue sobre Jorge, quien siguió atacando a Zeta y después fue alcalde de Tijuana. Todavía quiere ser gobernador.

¡Ah! Y el propio Bartlett mandó a su sicario Zorrilla a amenazar a Julio Scherer y a Vicente Leñero… sí lo sabías, ¿no? A Leñero le dijo que iba a despachar a sus hijas si publicaban un reportaje sobre un secuestro cometido en Venezuela por orden de… chale, si ya sabes de quién: de Bartlett. Proceso no lo publicó.

EL ENCARGADO DEL FRAUDE

De manera que las críticas no se dirigen sólo al fraude de 1988, a diferencia de lo que crees. Ni sus responsabilidades son sólo políticas.

Pero sí está el fraude. O los fraudes. Bartlett operó el de Chihuahua, en 1986 (así como el acoso al movimiento del CEU de ese año, como recuerdas), y luego el nacional de 1988. Ahora, súbitamente, se quiere poner la mayor parte de la responsabilidad en el presidente De la Madrid y en el candidato Salinas: el gran operador era el Secretario de Gobernación.

Que si dijo que se cayó el sistema, que si no: es irrelevante. Sólo distraen con eso. Lo que importa es que Bartlett se encargó de montar todo el sistema electoral y después de asegurarse de que ganara su candidato, de fabricarle millones de votos y desaparecérselos a Cárdenas. Ésa era su responsabilidad, lo que se esperaba de él, lo que él se propuso hacer. Él tomaba las decisiones, dictaba las órdenes y se aseguraba de que se cumplieran.

Salinas lo recompensó con dos premios: primero lo nombró secretario de Educación, por cuatro años hasta que le dio la gubernatura de Puebla, seis años. Luego fue senador del PRI, antes de repetir con el PT.
En ese año de 1988, pudimos haber tenido una guerra civil. Cuauhtémoc Cárdenas decidió evitarla.

Pero si el gobierno hubiera tenido que tomar las más graves decisiones, implicando la pérdida de miles de vidas, el presidente, el secretario de Gobernación y el de Defensa hubieran estado a cargo de lanzar todo el peso del Estado sobre nosotros, sobre ti, sobre mí y sobre todos los jóvenes que estábamos listos para la resistencia.

Sí. Bartlett. El mismo de quien los niños cantaban, cuando era precandidato del PRI, en 1999: “Bartlett es un PRInosaurio, quiere ser presidente” (con música de Barney El Dinosaurio).

RETRASO DE 30 AÑOS

Según tú, el origen de las críticas es la defensa de la reforma energética. Y los demás somos tontos útiles. No, Gerardo. No nos trates como a niños. Si hay quien tiene esa agenda, muchos -la mayoría- tenemos otra: la de la consumación y éxito del mandato otorgado por los mexicanos a este programa de cambio. Un programa basado en el combate a la corrupción que difícilmente podrá avanzar si lo conducen corruptos con pasados criminales como el de Bartlett, si nos lleva a consumar la impunidad lavando culpas y convirtiendo a pillos en personalidades ejemplares.

Que defendió la industria eléctrica y escribió libros… Por cada argumento a su favor se pueden presentar 10 en contra, y de mayor peso porque a favor son dichos, en contra son hechos.

¿De verdad es tan fácil expiar los crímenes, ser ungido con el borrón y cuenta nueva, apartar lo sufrido y las consecuencias históricas? ¿Les has preguntado a las víctimas qué piensan?

Está bien si tu decisión es defender las medidas del nuevo gobierno pese a todo, contra la evidencia, a pesar del pasado. Pero no nos vendas a Bartlett como un patriota ni nos convenzas de que no te importan los inmensos daños que causó. Son poca cosa sus discursos en el Senado cuando ha cometido tantas y tantas tropelías, y arruinado tantas vidas.

Bartlett, Salinas y De la Madrid desviaron el rumbo de la historia, cancelaron la voluntad de cambio de la población, nos condenaron a 30 años más de saqueo neoliberal, de destrucción de la riqueza del país, de precipitarnos por la violencia, por  las decenas de miles de asesinatos y desapariciones.

Ellos pospusieron tres décadas la transformación que ahora por fin parece empezarse a dar. ¿Cómo estás tan convencido de que merece tener un papel en ella? ¿Cómo puedes venderlo como patriota?

YA PA’ DESPEDIRME

Ni puedo entender qué clase de beneficio esperan obtener con esta presencia, ni consigo aceptar eso que sostienes de que no podrían encontrar a un experto en energía capaz de encargarse de la CFE.

Diría que si lo mejor que tienen es Bartlett, estamos salados. Pero no lo creo. Seguramente cuentan con gente mejor preparada y menos corrupta. Vamos, Gerardo, ¡no asustes!

¡Abrazo!



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