opinión*
“Los 12 mexicanos más pobres: el ‘lado b’ de la lista de millonarios” (Artículo)
Buscasendas por Témoris Grecko
(Foto: Archivo / Cuartoscuro)

Por Témoris Grecko- Facebook.com/temoris y www.temoris.org

Si tú crees que sólo las historias de los más ricos importan en esta sociedad, lo que sale en las pantallas de televisión y en las portadas de las revistas te lo puede confirmar: casi todo se dedica a la “gente bonita”, tenga algún mérito o no, tenga algo qué valga la pena conocer o no. Es el espectáculo.

Los reúnen en listas: los que son famosos por sus casas, los que son famosos por sus hobbies, los que son famosos por la ostentación en su estilo de vida… los que son famosos porque sí, porque un asesor de marketing lo construyó, porque un productor de realities lo vio escandaloso o porque supo hacer las relaciones públicas adecuadas y satisfacer a quien podía darle impulso. La vacuidad de la fama radica en que se alimenta de sí misma.

La lista de listas –la de la aspiracionitis máxima-, es la de multimillonarios de Forbes: no importa cómo llegaron ahí, da igual cómo hicieron su dinero ni quiénes estuvieron ligados a su ascenso: desde aquellos a quienes robaron o engañaron o metieron injustamente a la cárcel, hasta los que estuvieron ocultamente asociados, los que los beneficiaron con asignaciones chuecas y contratos a dedo. La perversidad de la riqueza es su convicción existencial de que se justifica a sí misma.

¿Y los del otro lado? El lado B de la fama es creer que los que no son famosos no merecen serlo, aunque sean indispensables para alimentar la de quienes sí lo son. El lado B de la riqueza es todavía peor: que para poder ser ricos, necesitan privar a otros de lo superfluo, de lo necesario y hasta de lo indispensable: la riqueza no se concibe sin desigualdad, porque si no hubiera distancia económica entre unos y otros, ¿de qué serviría ser rico? ¿Sobre la desgracia de quién se construiría la imagen de la riqueza? Porque pronto llega un momento en que la riqueza también se alimenta de sí misma, de su concepto abstracto, una vez que lo material va perdiendo su valor práctico absoluto: no puedo beber más litros de champagne pero sí puedo beber champagne siempre más cara, gozando de su valor simbólico, aunque producirla cueste lo mismo; no puedo pasar la vida dándole vueltas al mundo en mi avión, pero sí puedo adquirir uno más moderno y lujoso que el del presidente de Estados Unidos y usarlo con mi mujer de telenovela tres veces al año. La riqueza real tiene un límite de disfrute, el valor simbólico no.

La fama y la riqueza asumen, además, que uno las tiene bien ganadas. Aunque sean hereditarias, aunque sean por suerte, aunque sea por injusticia, aunque sean por corrupción y vileza. Es un principio karmático: sea lo que fuere que hice, esto lo merezco. Y el lado B es que los pobres, los pobres más pobres y los pobres del no va más, igualmente lo merecen. No sé qué es lo que hicieron o no hicieron, cómo ni en dónde viven, pero son culpables de su tragedia.

En Cuadernos Doble Raya, Oxfam México y Ojos de Perro vs la Impunidad, no creemos en el karma y sí en las realidades visibles, medibles y narrables. Bajo la coordinación de Salvador Frausto, Andrés Tapia y Mael Vallejo, una treintena de periodistas, cineastas y fotógrafos nos hemos organizado en equipos para ir por nuestra cuenta –no nos lo contaron- a conocer a las personas que no son consideradas en las listas de ricos ni de famosos, constatar cómo viven y entender las causas de su situación. Fuimos a los municipios más pobres de los 10 estados más pobres de México, y a las partes más pobres de las dos mayores concentraciones urbanas de mexicanos, Ciudad de México y Los Ángeles.

Y encontramos ahí explicaciones que sacan las historias de la mitología y del prejuicio. Son tantas como personajes encontramos, pero con un factor común: este sistema económico-social se basa en mantener a la mayoría de la población en la pobreza y en la extrema pobreza. Las estructuras están creadas para no dar oportunidades, para mantener a la gente en el atraso y en el hambre, para tener más generaciones de niños desnutridos que crecen con desventajas físicas y mentales. Que a eso le llamen karma los que por casualidad nacieron en buena cuna…

El fundamento básico de este sistema de vacuidades y perversidades es la desigualdad. Eso nos lo han dejado ver las doce personas que traemos a la luz, que presentamos con respeto ante el público, y que los beneficiarios de la fama y la riqueza no quisieran que fueran vistas.

Desde el martes 29 de marzo y hasta el miércoles 13 de abril, en cuadernosdobleraya.com, estamos lanzando cada día videos, galerías fotográficas y fragmentos de los textos.

Los artículos completos aparecen en el libro “Los 12 mexicanos más pobres. El lado B de la lista de millonarios”, publicado por Editorial Planeta, que vamos a presentar el 14 de abril.

Antes de eso, a partir del viernes 8 de abril, la película documental “Mirar Morir. El Ejército en la noche de Iguala” (otro proyecto de Ojos de Perro y CuadernosDR), será proyectada en la Cineteca Nacional y en salas independientes.

Realidades que existen aunque no aparezcan en las listas “bonitas”. Realidades que tenemos que ver.

Témoris Grecko

Témoris Grecko es un periodista independiente que ha realizado reportajes en 91 países de todos los continentes y completado tres vueltas al mundo. Ha publicado cuatro libros, con temas como la guerra en Siria, una insurrección en Irán, el racismo y el sida en África y la ultraderecha en México. Acaba de estrenar la película "Mirar Morir. El Ejército en la noche de Iguala", está escribiendo un libro sobre el mismo tema y trabaja en un documental sobre censura y violencia contra periodistas en México. www.temoris.org


*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.
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  1. Cuando sólo se come tortilla con sal… y no todos los días
    marzo 30, 2016 6:22 pm
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