¿Por qué causa polémica la marca de ropa Trump?
La promesa de Donald Trump, sobre castigar empresas que llevan su producción a otros países, podría perjudicar a su propia familia.

En la Torre Trump de la Quinta Avenida en Nueva York, una gorra de algodón con la leyenda “Trump National Golf Club” (Club Nacional de Golf Trump), de 35 dólares, fue hecha en Bangladesh. Una sudadera con las palabras “Trump Tower” (Torre Trump), proviene de Pakistán y cuesta 50 dólares.

De acuerdo con The New York Times, hoy en día, la mayoría de la ropa es maquilada donde sea menos en Estados Unidos. En esta era de orgullo local y fervor nacionalista, eso se ha convertido en un potencial lastre, y este conflicto se hace evidente en las marcas de ropa hechas y promocionadas por el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, y de su hija, Ivanka.

Trump se ha lanzado contra empresas que fabrican bienes en China y otros países de Asia, pues según él se inhiben empleos nacionales al llevarlos al extranjero. El magnate ha culpado al sistema y a una serie de políticas de los Estados Unidos, que él mismo ha reconocido haber usado a su favor. Y desde que fue electo, ha continuado despotricando contra fuerzas globales y amenazando con castigar empresas que mantienen altas tarifas si no mudan su producción a los Estados Unidos.

Si Trump cumple sus promesas, tendría que dirigirse no sólo hacia su propia marca, sino a la de su hija.

Sin embargo, el presidente electo no tiene mucho que perder. A pesar de que sus productos son principalmente manufacturados en el extranjero, la mayoría de sus negocios han seguido el camino de su marca de vodka y la de sus filetes (ambas empresas fracasaron). Y los productos que se pueden encontrar – en sus hoteles, sus campos de golf y en Amazon, ofertados por vendedores independientes – son solo los vestigios de una marca de ropa más bien difunta o de remesas esporádicas de sudaderas y gorras portadoras de la leyenda “Trump”.

La empresa de Ivanka, en contraste, es el tipo de operación que el magnate afirma que atacará. Muchos de sus zapatos y vestidos se venden por menos de $150 dólares. Los abrigos no cuestan más de $400.

Estos precios incluyen los costos de materiales y de producción, así como de transporte, tarifas y promoción. Maquila extranjera barata significa mayores ganancias para Ivanka Trump y sus socios, entre los que se encuentra el fabricante de calzado Marc Fisher, el grupo de vestimenta G-III y Mondani. (La compañía de la señora Trump no hace públicas sus finanzas.)

Casi todos sus productos son hechos en el extranjero, de acuerdo con un reporte de envíos compilado separadamente por Panjiva e ImportGenius, dos bases de datos comerciales. ImportGenius documentó 193 envíos por productos importados asociados con Ivanka durante el pasado año hasta el 5 de diciembre, la mayoría zapatos y bolsos de fabricación china. Sus vestidos y blusas son hechas en China, Indonesia y Vietnam, de acuerdo con un reporte de cientos de etiquetas de ropa y documentos financieros archivados por G-III.

Esta es la dura realidad del negocio textil.

Antes de que Ivanka Trump comenzara con su línea de ropa y calzado en el 2010, hizo lo que cualquier residente bien relacionado de Nueva York haría: consultó líderes corporativos, diseñadores de moda y ejecutivos de tiendas departamentales. Finalmente, decidió patentar su nombre.

Desde entonces, la hija del presidente electo de Estados Unidos ha considerado maquilar algunos de sus productos en su país. Consultó inversionistas y realizó un plan de negocios, sin embargo, el proyecto fue desechado por poco práctico y costoso.

“Cuando empecé mi negocio, reconocí donde estaban mis fortalezas y que no tenía experiencia en producción y manufactura” afirmó Ivanka en una entrevista. “No soy diseñadora. Soy empresaria”.

En ventas, donde los márgenes de ganancias son estrechas, la exportación de la maquila es crucial para sacar provecho. La mayoría de la ropa que los estadounidenses compran en Walmart, Macy´s y Target son hechas en el extranjero, incluyendo el 97 por ciento de la vestimenta y el 98 por ciento del calzado, de acuerdo con American Apparel y Footwear Association.

Esto forma parte de una larga historia de fabricantes de prendas estadounidenses que han perseguido mano de obra barata. Se mudaron a China desde 1980, después a otras partes de Asia. Actualmente, productores de calzado chinos están construyendo fábricas en África, donde los salarios son de apróximadamente $40 dólares al mes, a diferencia de los $400 al mes que representan en China.

El año pasado, la tienda departamental Macy´s dejó de vender la marca de Trump después de comentarios despectivos que hizo el magnate sobre inmigrantes mexicanos. Hoy en día, el mejor lugar para encontrar sus productos es en Amazon.

La compañía que fabricaba la ropa de cama de la marca Trump, Downlite, también terminó su relación con el presidente electo el año pasado. Sus camas, diseñadas por Dorya, ya no están en tiendas. Son hechas en el extranjero por pedido, de acuerdo con la empresa.

Trump afirmó en entrevistas de campaña que le gustaría maquilar las prendas de su marca en los Estados Unidos, pero que es difícil encontrar compañías que lo hagan. Cuando George Stephanopoulos de la cadena ABC lo presionó para que explicara, Trump dijo: “ni siquiera hacen las cosas aquí”.

Esa afirmación no es completamente cierta.

B J Nickol, presidente de la compañía de ropa All American Clothing Company, basada en Arcanum, Ohio, afirma que él emplea a 15 personas, así como a subcontratistas en unos 20 estados del país que cortan, cosen y transportan camisas, pantalones de mezclilla y suéteres. Estima que a All American le cuesta entre $10 y $15 dólares manufacturar una camisa polo, incluyendo material y producción. Los vende por entre $28 y $38 dólares, apróximadamente la mitad de lo que cuesta una camisa polo en la Torre Trump.

Mientras que la mayoría de las ventas de la compañía son a individuos, Nickol agradecería la oportunidad de venderle a un mayorista con Trump. Afirma que ha sido testigo del impacto que ha tenido en su comunidad el que empresas de textiles muden su producción al extranjero. “Y lo único que se nos ocurre para solucionar eso es mantener los empleos aquí”.

(Información: The New York Times)

My Administration will follow two simple rules: BUY AMERICAN and HIRE AMERICAN! #USA

Una foto publicada por Donald J. Trump (@realdonaldtrump) el





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