Normalista de Ayotzinapa desafía al gobierno: “Enseñe los cuerpos” (Parte IV)
En la última parte de esta serie de reportajes, un normalista de Ayotzinapa, Santiago García Ramírez, dice: "Esperamos nosotros que estén vivos los compañeros, y pues si no es así, que el gobierno enseñe los cuerpos, porque los padres es lo que piden... pero ni eso, el gobierno no quiere hacer ni eso".
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Un día de otoño, Santiago García Ramírez interrumpe su clase de “adecuación curricular”, en la Normal Rural Raúl Isidro Burgos y toma el teléfono.

La conversación es seca, pero luego da tumbos, hasta que se vuelve franca.

Los 43 desaparecidos es el tema evidente, pero Santiago va más allá y en media hora habla de su pobreza, la escuela, sus luchas…

“Nunca habíamos visto nosotros que la policía se portara así con estudiantes, con personas civiles”, dice aún sorprendido sobre lo ocurrido hace más de un año.

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Estaba en la Normal aquel viernes 26 de septiembre 2014, cuando “hablaron compañeros diciendo que la policía estaba disparando”.

Él optó por quedarse; quienes se movilizaron hasta Iguala fueron “los que ya tenían más tiempo en la escuela, de segundo, tercero, cuarto semestre”. Desde la escuela dio seguimiento a todo.

“Fue la policía municipal (la que atacó a estudiantes), participaron elementos de Protección Civil y elementos del Ejército Mexicano, que en algún momento agredió a varios compañeros y les dijo que se amarraran los pantalones, les quitó celulares, no le quiso dar la atención adecuada a un compañero que estaba herido de la mandíbula”, rememoró.

Tras los hechos trágicos, consideró que el gobierno “quiso quitarse Ayotzinapa de encima”, pero hasta ahora no lo ha logrado y este caso sigue siendo su “piedra en el zapato”.

(*Escucha una parte de la entrevista en la versión web del sitio) 

*****

Santiago llegó a Ayotzinapa en las mismas condiciones que todos: pobre.

“Mi familia es de bajo recursos, mi padre es campesino y mi madre es ama de casa, y pues no tienen los suficientes recursos para mandarme a una escuela que se supone que son públicas, pero también piden para comprar material, o están fuera y tengo que pagar rentas, o para poder trasladarme, y pues ese dinero es un gasto, un gasto que mis padres no pueden, no tienen el sustento”, justifica.

“Aquí en Ayotzinapa no gasto nada, aquí dan dormitorio, me dan una cama, me dan 3 comidas al día, lo que es almuerzo, comida y cena”, cuenta.

-¿Qué has aprendido en Ayotzinapa-, le pregunto vía telefónica.

“La verdadera cara del gobierno. Lo que oculta el gobierno, lo que las televisoras no dicen al público, no dicen al pueblo sobre cómo trabaja el Estado, cómo manipula a los medios de comunicación, cómo ataca al normalismo rural…”.

-Dicen algunos que ahí no se estudia… que es una escuela de guerrilleros, por los antecedentes que tiene…

“De hecho muchas personas califican a la normal de eso pues, pero sólo  les diría una cosa a esas personas: ¿qué harían si su hijo fuera uno de los 43 desaparecidos?, ¿si su hijo fuera uno de los caídos esa noche?, ¿si fuera eliminados esa noche por un policía de Iguala?, ¿qué haría esa persona si sus derechos fueran pisoteados, que el gobierno le quitara su casa por levantar una empresa ahí?.

“Hemos visto muchas injusticias y por eso Ayotzinapa no se va a dejar, va a seguir siendo esa espina en el zapato del gobierno. Mientras Ayotzinapa exista, nosotros vamos a seguir luchando por los derechos de todos”.

-Ustedes marchan desde antes de la desaparición de sus compañeros, ¿cuántas veces salen a marchar?

“No se marcha simplemente por querer, todo tiene una justificación, por ejemplo en el 2011, el 12 de diciembre, cuando mataron a los 2 compañeros, ahí se bloqueó la Autopista porque el gobierno no quería dar respuesta al pliego petitorio que se le había entregado (al gobierno del estado)… cada año aquí en la Normal se entrega un pliego petitorio donde se pide uniforme, material didáctico, o material que necesita la escuela, se entrega cada octubre… cosas que necesitamos como estudiantes y como escuela, en ese momento, cuando el gobierno no lo quiere cumplir, se tienen que hacer acciones como primeramente volantear, informar al pueblo de por qué se protesta, marchar y pues si el gobierno simplemente no quiere hacer caso, pues se llega a la medida de bloquear carreteras…”.

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Santiago confiesa que antes de lo ocurrido en Iguala, no daba entrevistas a los medios, pero piensa que ahora lo mejor es hablar, siguiendo la máxima de que “aquel que no conoce la historia, está condenado a repetirla”.

“Antes yo no daba entrevistas a los medios de comunicación, ahorita he dado varias entrevistas, a televisoras extranjeras, y también de aquí de México. Narro cómo se vive aquí en Ayotzinapa…”.

-¿Y cómo se vive en Ayotzinapa?

“Pues aquí en un primer momento cuando entras no conoces a nadie, pero con el tiempo nos vamos conociendo los compañeros y nos vemos como hermanos ya después… Trabajamos, porque también aquí en Ayotzinapa hay trabajo no solo son marchas…”.

-Trabajan en el campo, ¿verdad?

“Sí, tenemos modos de producción donde se trabaja con lo que es el ganado, con lo que son puercos, pollos, conejos, chivos…

-¿A dónde venden sus productos?

“Aquí en Tixtla, en Chilpancingo, o se van a otras partes del estado de Guerrero, o a la Ciudad de México también… nosotros mismos los vendemos, se reparten y se van a diferentes pueblos…”.

Santiago trata de creer que los normalistas podrían estar vivos, pero reconoce que podrían no estarlo; para creer esto último, le lanza un reto al gobierno federal: que enseñe los cuerpos. 

-¿De verdad creen que están vivos aún (los normalistas desaparecidos)?

“Pues es lo que esperamos nosotros, que estén vivos los compañeros, y pues si no es así, que el gobierno enseñe los cuerpos, porque los padres es lo que piden, ver a sus hijos aunque sea, pues si desgraciadamente ya no existen, y ya no están en este mundo, pues que enseñen los cuerpos, pero ni eso, el gobierno no quiere hacer ni eso”.

-¿Por qué el gobierno se enredó tanto, no ha podido explicar dónde están (los 43)?

“Dio su verdad histórica el gobierno de Enrique Peña Nieto, en ese momento el procurador de justicia Murillo Karam, para el gobierno los compañeros fueron quemados en el basurero de Cocula, ya hasta sacaron una película de cómo fueron los hechos según ellos… es una burla para los padres de familia, se burlan del dolor de los padres con esa película… los expertos le tumbaron la verdad histórica a la PGR, dijeron que los compañeros no fueron quemados en Cocula, todavía siguen trabajando (los expertos), siguen investigando sobre el caso Iguala-Ayotzinapa… sí confiamos en ellos, porque en el gobierno mexicano ya no”.

Las deficiencias en el expediente de la PGR, algunas expuestas en la primera, segunda y tercera parte de este reportaje, provocan en Santiago una sentencia: en el gobierno “ya se acabó la confianza definitivamente, por cómo engaña al pueblo, por cómo engaña a nosotros“.

(*Escucha una parte de la entrevista en la versión web del sitio) 

La vida en Ayotzinapa

Voz: Normalista Santiago García





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