5 crisis en el primer año de Peña Nieto
Fenómenos naturales que golpearon al mismo tiempo el territorio nacional, una explosión en la sede de Pemex, las protestas constantes de maestros y la expansión de grupos de autodefensa en Guerrero y Michoacán marcan las crisis del inicio del sexenio.
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Las situaciones difíciles, eventos inesperados, o tragedias marcan a los gobiernos.

Una extraña explosión en la sede de Pemex, las protestas constantes de maestros de la CNTE, grupos de autodefensa que repliegan las labores de un Estado, una economía que no crece como se esperaba, y un desastre natural en Guerrero y otros estados, causado por dos fenómenos naturales que golpearon al mismo tiempo el territorio nacional, son algunos hechos que marcan las crisis del inicio del sexenio que este 1 de diciembre cumple su primer año.

Aquí el recuento de estos momentos difíciles, en el primer año de Enrique Peña Nieto:

1. La extraña explosión en la Torre de Pemex

El 31 de enero, no habían pasado 2 meses de inicio del gobierno, cuando un chispazo provocó una explosión en un edificio anexo a la Torre de Pemex, en el DF. El saldo fue de 37 muertos. 

La presencia del Presidente, de su gabinete y hasta del jefe de Gobierno en el lugar de los hechos despertó suspicacias. No hubo declaración oficial sobre el tema, pero prevalecía la sombra de un posible atentado.

Sin embargo, 6 meses después de la explosión en el edificio B2, la Procuraduría General de la República concluyó que el estallido ocurrió por acumulación de gas metano de origen “multifactorial” —incluso detectaron hidrocarburo impregnado en el subsuelo desde los años 30—, vapores de solventes y un chispazo eléctrico o mecánico.

Se solicitó al Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) determinar las causas que dieron origen a la acumulación de gas metano en el área de pilotes, concluyendo que la explosión en el sótano del inmueble tuvo un carácter “multifactorial”.

En el análisis geológico del subsuelo se comprobó la existencia de diversas capas de sedimento impregnado de hidrocarburos procedentes ya sea por derrames de los depósitos de combustible de la Huasteca Petroleum Company, que hasta los años treinta estuvo situado en dicho predio.

Además del hidrocarburo se comprobó la presencia de materia orgánica en diferentes capas del subsuelo que contiene microorganismos (anaerobios) productores de metano, los que se desarrollaron en condiciones óptimas al estar en contacto con los hidrocarburos, pues se potencializó su crecimiento y reproducción, lo que se confirmó con base en los estudios de ADN de dichos microorganismos.

Otro factor fue la presencia de solventes que eran utilizados para el mantenimiento, así como la administración de conexiones eléctricas mismas que generaron vapores que en combinación con el gas metano produjeron una mezcla explosiva.

El metano, al ser más ligero que el aire, Se confinó en la parte superior de los casetones ubicados en la zona de pilotes. Éste, al ser un lugar cerrado, sin ventilación, favoreció su depósito y nula difusión.

La producción y emanación de gas metano se filtró y acumuló a través de los pilotes que llegan a la zona de cimentación y por el sistema de drenaje del edificio, lo cual se comprobó mediante distintos análisis que confirmaron la presencia de emisiones continuas.

Además de lo anterior, los peritos de la PGR encontraron en el sótano del inmueble elementos de origen eléctrico para la ignición: una extensión de cable de luz, una lámpara y una clavija.

Como conclusión en orden de eventos se sumaron una serie de particularidades que dieron origen a la explosión del área suroriente del sótano del inmueble, en primer lugar la presencia del metano de origen biológico acumulado a lo largo del tiempo, según lo informa el Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Así como los vapores provenientes de los materiales solventes que en un espacio confinado, se generó un elemento de ignición causando el estallido, según peritajes de la PGR.

También se especifica que la explosión fue de tipo difuso, que se inició con una chispa de origen eléctrico o mecánico generando un flamazo de forma instantánea que consume en su totalidad la mezcla explosiva (de vapores y gas metano) presente en la zona de pilotes.

Esto aumentó la temperatura y presión ocasionando quemaduras en los tres empleados que se encontraron en la zona de pilotes para por último fracturar, romper y proyectar la loza de cimentación, y a causa de la onda expansiva, se continúan rompiendo y proyectando las lozas con efecto de abombamiento en los diferentes niveles del área del siniestro.

El evento que dejó 37 muertos fue el primero en poner en jaque al gobierno de Enrique Peña Nieto, pues primero no lo entendió y después tardó en explicarlo.

2. La CNTE: el conflicto sin fin 

Si hace un año sólo una parte del país sabía qué era la CNTE, hoy seguramente la mayoría sabe o ha escuchado de este movimiento.

La reforma educativa pero más aún las leyes secundarias de ésta provocaron la insurrección de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, cuyos hombros recaen en Oaxaca, Michoacán, Chiapas y Guerrero.

La primera iniciativa aprobada de este gobierno fue precisamente la que tiene que ver con modificaciones constitucionales relacionadas a la educación.

Fue en diciembre del año pasado cuando Peña Nieto presentó la reforma educativa, en un acto que no contó con la presencia de Elba Esther Gordillo, lo que se entendió como una clara señal de alejamiento, aunque en ese momento nadie pensó que después la poderosa maestra terminaría en la cárcel, acusada por el propio gobierno peñista, a través de la PGR.

La iniciativa educativa caminó bien en el Congreso y antes de Navidad ya había sido aprobada.

La CNTE comenzó a movilizarse con protestas en los congresos locales, a donde fue a parar la reforma por tratarse de cambios constitucionales.

Pero la resistencia vendría después, en las leyes secundarias, que en la práctica son los detalles, la “carne” la reforma educativa.

Desde enero de este año iniciaron las marchas contra la reforma. En abril, advirtieron de un “paro nacional”. Y los maestros opositores comenzaron a concentrarse en el DF.

El plantón en el Zócalo se extendió meses hasta que en septiembre la Policía Federal -brazo del gobierno- los desalojó, para que se realizara ahí el Grito de Independencia.

Lo que se pensó era un cerillo apagado volvió a prenderse, pero ahora en el Monumento a la Revolución, donde opera la CNTE desde septiembre pasado hasta la fecha.

Marchas, bloqueos, confrontaciones se han vuelto la nota diaria de los maestros. Aún no hay fecha y menos una solución para destrabar este conflicto, que mantiene a la CNTE en su posición de no aceptar las disposiciones de la reforma educativa de la que no fueron consultados y al gobierno en presumirlo como un logro y no dar marcha atrás.

3. Las autodefensas se han expandido

Los grupos de autodefensa -pobladores que toman las armas en una determinada comunidad- representan otra crisis para este gobierno.

La labor de los también llamados guardias comunitarios sustituyen de facto al Estado mexicano, en la facultad del uso de la fuerza y relacionado con proporcionar seguridad a los mexicanos.

Las autodefensas se han expandido principalmente en Michoacán y Guerrero, argumentando que aún con la presencia del Ejército o la Policía Federal, determinado pueblo es rehén del crimen, más organizado que cualquier policía.

Un botón de muestra es lo que ocurre en la Tierra Caliente michoacana. Pero botones rojos hay muchos. Donde día con día la gente se enfrenta cara a cara, bala a bala, con los delincuentes.

No obstante, se tiene registros de estos movimientos de autoprotección desde el sexenio pasado, cuando por ejemplo, la comunidad de Cherán echó del palacio municipal al alcalde y los habitantes tomaron las riendas de su comunidad, en ese caso afectada por talamontes.

Los muertos, las balaceras, los enfrentamientos, las amenazas, en el contexto del esparcimiento de las autodefensas, vuelven estos temas otra crisis marcada en el inicio del sexenio.

4. Ingrid, Manuel y la fiesta interrumpida

El 15 de septiembre, noche del Grito de Independencia, el presidente Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera se dirigieron al balcón de Palacio Nacional, donde además de observar a los asistentes al Zócalo, vieron que llovía fuerte en la Ciudad de México. Lo que vino después fue observar las fuertes lluvias en más de 20 estados del país.

Aquella noche, la cena-fiesta del presidente, con sus invitados especiales en Palacio Nacional, fue cancelada.

La emergencia había tocado la puerta: Ingrid, formada en el Golfo de México, y Manuel, en el Océano Pacífico, provocaron lluvias y un desastre histórico en el país.

La Comisión Nacional del Agua advirtió desde una semana antes sobre la formación de dos ciclones, que golpearían paralelamente al país con lluvias torrenciales en diferentes entidades.

El gobierno federal centralizó sus acciones de ayuda y rescate en Guerrero, a donde fue comisionado el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien atendió personalmente, al menos 2 semanas, la tragedia.

El propio Peña Nieto tuvo que visitar las diferentes zonas asoladas del territorio guerrerense, en las que principalmente ofreció reconstrucciones y ayuda permanente. Después visitó otros estados con similar nivel de destrucción, como Michoacán, Tamaulipas y Veracruz.

El recorrido del Presidente por varios puntos de la República, los recursos extraordinarios destinados a atender la devastación, y la movilización inusitada del gabinete, sin duda marcan este evento como la más grande crisis del primer año de gobierno.

5. Nada qué presumir en crecimiento económico

Por cuarta ocasión, en noviembre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público modificó su perspectiva de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, de 1.7 a 1.3 por ciento para el cierre de 2013.

El país, si quiere hablar de crecimiento, tendría que crecer al menos un 6 por ciento.

El subsecretario de Hacienda y Crédito Publico, Fernando Aportela Rodríguez, dijo que se espera que en el cuarto trimestre de 2013, la economía crezca 1.7 por ciento y 1.3 por ciento para todo el año.

Para justificar el bajo crecimiento, el gobierno ha argumentado hasta el paso de los huracanes Manuel e Ingrid.

En lo que va del año, 4 veces se modificó la estimación de crecimiento económico del país.

El primer ajuste pasó de 3.9 a 3.5 por ciento, el segundo de 3.5 a 1.8 por ciento en la segunda ocasión y después de 1.8 a 1.7 por ciento.

Lo cierto es que en este tema no hay forma de presentar una “cifra alegre”.

 



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