‘Los lectores de novela negra se comportan como escritores’: Élmer Mendoza
El escritor retoma al detective “El Zurdo” Mendieta en su nueva novela, ‘Asesinato en Parque Sinaloa’.
(Redacción AN/Literatura Random House).

“El Zurdo” Mendieta vuelve al redil. Tras un periodo de obstinada dedicación al whisky y alejado del crimen, el detective regresa para investigar el asesinato del hijo de Abel Sánchez, su viejo amigo y mentor. En paralelo a su nueva encomienda, el “Perro” Laveaga, cabecilla del cártel del Pacífico, se fuga de una prisión de máxima seguridad, y busca reencontrarse con Daniela K, exitosa locutora, quien le ha prometido una radionovela sobre su vida. En Asesinato en el Parque Sinaloa, cualquier similitud con la realidad no es mera coincidencia. Élmer Mendoza lleva al menos dos décadas tejiendo redes entre la novela policíaca y la realidad del país. No obstante, el narrador sinaloense sabe que para hacer literatura no es suficiente contar una anécdota, se necesita más, mucho más.

Me alegra verlo bien y con “El Zurdo” Mendienta de vuelta…

Sí. Hoy las emociones fuertes sólo tienen salida en mis libros. Estudios médicos aseguran que el estrés emocional afecta al estómago, desde luego yo ya lo tengo afectado. Mis doctores dicen que no tengo remedio porque soy escritor y lo seguiré siendo pase lo que pase.

Los problemas de salud no llegaron al “Zurdo” Mendieta…

No, trabajé esta novela con toda paciencia; tuve más encuentros diarios con él, pero siempre breves. Intenté seguir las reglas que puso el médico y nunca perdí el hilo.

¿Ha envejecido el personaje? ¿Qué relación tiene ahora con él?

Me resulta difícil detectarlo. Hace poco una lectora me dijo que, en esta novela “el Zurdo” es más jefe. Quizá la madurez lo ha llevado a ser más fuerte o decidido. Para mi escribir es como hacer una caja de atmósferas en las que todas están relacionadas, por eso a veces no alcanzas a ver esos detalles. Si tengo un proyecto voy calculando la parte emotiva. Me gusta sorprender a los mis lectores, porque la mayoría de quienes leen novela negra se comportan como escritores y críticos. Sólo cuando lo consigues, te respetan

No sé si sea más jefe, en lo personal percibo al “Zurdo” más asertivo…

Sí, como escritor uno de los mayores problemas consiste en controlar las casualidades. En la novela negra no debe haberlas. Cuando hay alguna, “El Zurdo” la justifica como rareza, pero prefiero evitarlas. Sorpresas te da la vida, dice el clásico, pero necesitas expresarlas de tal manera que no lo parezcan; eso se consigue con un proceso de investigación y con el conocimiento del personaje.

Al “Zurdo” lo ha dotado de una buena cantidad de infiernos personales…

Esa es una de las características de la novela negra contemporánea. Philip Marlowe, de Chandler, tenía una vida horrible y de su herencia lo que más sobrevive son las problemáticas individuales. James Bond, que me encanta, liquidó eso para recuperar su estado de sensualidad eterna, salvo en Casino Royal, donde lo muestran otra vez con capacidad de amar. Todo el tiempo me pregunto ¿qué hago con Mendieta? Hay personas que pueden vivir sin ser amados, pero hay quienes no. A Mendieta le gusta ser objeto del suceso amoroso, pero lo sufre, junto con el tema del alcohol.

Han pasado casi veinte años desde la primera entrega de la saga, ¿cómo adapta al personaje a la actualidad? Carvalho, de Vázquez Montalbán o incluso de Montalbano, de Camilleri, son detectives entrañables pero que ahora parecen blandos.

En México no tendremos ese problema si estamos atentos a lo que pasa. A los policías con el perfil del “Zurdo” que yo conocí, los mataron. Eran un poco corruptos, pero estaban comprometidos con la placa. El año pasado la Secretaría de Seguridad me invitó a darle una charla a policías reales. Cuando les pregunté la razón, me respondieron que mi personaje se parecía mucho a ellos.  La realidad de la policía mexicana me ayuda a mantener vigente al personaje.

Lo cual en términos reales sabemos si es bueno o malo.

Cierto, lo único bueno es que es bueno saberlo. He visto a autores de mi generación que trabajan sobre el día y utilizan recursos de policías reales. Así lo hacen los ingleses, aunque ellos tienden a regresar a la época de los sesenta, en el caso de los hombres; porque las mujeres van sobre la realidad incorporando el suspense, algo similar a lo que hace Fred Vargas. Es un detalle que nosotros debemos contemplar, sobre todo quienes venimos de Rulfo porque él nos heredó elementos del suspense. A mí, me cuesta incorporarlo porque mis novelas son muy realistas.

Si leemos un periódico nos encontramos con historias de novela negra, ¿eso cura de espantos al lector ante el género?

Sí. El reto de los escritores es sorprender al lector y ¿sabes?, creo que lo estamos consiguiendo. Hoy el género tiene más seriedad, se organizan congresos internacionales cuando antes no los había. Estamos consiguiendo trabajar los hechos para convertirlos en materia literaria.  Hacer un tablado de anécdotas es fácil, pero darle otra dimensión es muy complicado.

¿Por eso se lee más novela negra?

La gente está descubriendo que hay otro trabajo respecto a la crónica o al periodismo. Los lectores buscan personajes. A los mexicanos nos falta un personaje literario alrededor del cual podamos conversar. Pedro Páramo, prende, pero a la vez se pierde con lo académico; a Ixca Cienfuegos, de Fuentes, le faltó conexión con la gente; Belascoarán Shayne, de Taibo, prendió, aunque no como debería. Los mexicanos tomaron a “Tin Tan” y “Cantinflas” porque supieron crear una ficción alrededor de ellos mismos. Los detectives que están apareciendo son simpáticos y con un perfil similar al de muchas personas. En esta dimensión tendríamos que sumar a Guillermo Arriaga, porque si lo lees de inmediato descubres que es un personaje de sí mismo.

¿Se lee más género negro por un efecto catártico ante la violencia que vivimos?

La historia registra eso. El auge de la novela negra empieza en la década de los veinte, años violentísimos por la prohibición de la venta del alcohol en Estados Unidos. Las novelas y revistas tenían muchos lectores; después llegó al cine con cintas como El halcón maltés. Sin duda creo que cumple una función de catártica, pero no basta, también debe proponer una estética.

¿Al “Zurdo” le falta su película?

Sí, le falta su película y su serie. Ojalé se den las condiciones. Ya rechacé una serie porque le querían cambiar el perfil y yo soy más fiel a mis lectores que a los futuros televidentes. Ya es un mito que perdí una casa en Miami.

Mario Conde, de Padura ya tiene su serie…

Sí, pero Mario es más suave y bonito. Creo que mi agente ya está trabajando en el asunto y espero que en 2018 tengamos alguna noticia al respecto.

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