“Los Bloqueos”, artículo de Sergio Aguayo
El analista político se cuestiona ¿por qué se bloquean tantas vialidades? ¿Qué pasaría si se concilia el derecho a protestar con el de transitar y acceder libremente a lugares públicos?
“Los Bloqueos”, artículo de Sergio Aguayo
(Foto:Cuartoscuro)

El analista, Sergio Aguayo escribe un texto en relación a las manifestaciones y protestas por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), donde se cuestiona las razones de los bloqueos y la conciliación entre el derecho a protestar y al tránsito libre en lugares públicos.

Presentamos un fragmento del texto publicado en el diario Reforma:

“Los Bloqueos”

¿Por qué se bloquean tantas vialidades? ¿Qué pasaría si se concilia el derecho a protestar con el de transitar y acceder libremente a lugares públicos?

La calidad de una democracia se mide por la existencia de mecanismos para conciliar derechos. La protesta en la calle es legítima pero tiene límites. Para el ombudsman capitalino, Luis González Placencia, los requisitos que se deben cumplir son: 1) que sea pacífica; 2) que sea razonable en duración y costo infligido a terceros; y, 3) que tenga fórmulas para afectar al mínimo posible la libertad de tránsito y el acceso a lugares públicos.

Los maestros de la CNTE rebasan constantemente estos límites porque, dicen, es la única manera de ser escuchados por la autoridad. Tienen razón en parte: fueron oídos pero no atendidos. En marzo pasado bloquearon la Autopista del Sol y lograron un acuerdo con la autoridad para organizar foros donde recogieron propuestas que serían incluidas en las leyes reglamentarias.

Gobierno y legisladores faltaron a su compromiso e ignoraron las propuestas y en la última semana los maestros desencadenaron una ola de ocupaciones de la vía pública capitalina para rechazar la “mal llamada reforma educativa” y exigir respeto a sus derechos laborales. Se antoja difícil que puedan modificar las leyes aprobadas y frenar la que pospusieron.

El bloqueo ha evolucionado. Es una forma rápida de llamar la atención de la autoridad pero, ¿cuántas de esas acciones han servido para resolver problemas de fondo? Las marchas de 1968 fueron un parteaguas de la transición y la manifestación de la sociedad civil en enero de 1994 a favor de la paz en Chiapas frenó el impulso represor del gobierno federal. Sin embargo, el bloqueo ha ido perdiendo eficacia. Los gobernantes reaccionan a la interrupción del tránsito y se sientan en “mesas de diálogo” pero los compromisos adquiridos son generalmente ignorados.

Propongo como explicación alternativa que los bloqueos se han convertido en método de preservación del orden establecido. Sirven para llamar la atención sobre una situación anómala pero no logran modificar de raíz el problema y terminan fortaleciendo el cambio simulado (el “gatopardismo”). Por ejemplo, la detención de Elba Esther Gordillo no alteró los usos y costumbres del SNTE y los bloqueos de los maestros de la CNTE tampoco han logrado una reforma educativa integral. Si se quisiera atacar de raíz la mala calidad educativa, ¿por qué no metieron en la ley que la permanencia se ligaría a la evaluación en todos los niveles de la educación pública y privada o, todavía más radical y extremo, en todos los cargos públicos?



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