‘La literatura nos ayuda a reinventar nuestra vida’: Joumana Haddad
La escritora y activista libanesa es autora de los libros ‘Superman es árabe’ y ‘Yo maté a Sherezade’.
(Redacción AN).

Joumana Haddad (Beirut, 1970) descubrió en la lectura de Justine, del Marqués de Sade, el poder trasgresor de la palabra. A partir de la literatura y el periodismo, ha luchado contra la represión en Líbano y Medio Oriente.  A lo largo de su carrera ha ganado  los premios de Periodismo Árabe, Internacional Norte Sur de la Fundación Italiana Pescarabruzzo, Blue Metropolis para la literatura árabe y el Maria Grazia Cutuli de periodismo.

Autora de los libros Superman es árabe, Con los ladrones del fuego, Yo maté a Sherezade y Jaulas, Haddad se considera una mujer optimista y advierte, en entrevista, “creo que esta época de oscuridad hará despertar al ser humano”.

¿Qué libro le cambió la vida?

Cada que encuentro un libro que cambia algo de mí, siento que mi vida ha sido salvada. Crecí en Beirut, una ciudad que vivía una guerra civil y la única cosa que me permitía tener sueños y ambiciones era la lectura. Quizá por eso empecé a escribir. La literatura nos ayuda a reinventar nuestra vida. Uno de los libros más importantes para mí, fue Justine del Marqués de Sade, me enseñó a transgredir por medio de las palabras.

En sociedades que viven en contextos de violencia se dice que la cultura restaura el tejido social, ¿pero cómo llegar a la gente cuando sus necesidades primarias apuntan a la seguridad, la salud o el trabajo?

La cultura y la literatura son tan esenciales como la comida. Corresponde al gobierno de un país ponerlos a disposición de la gente. La política cultural necesita privilegiar a los menores para mostrarles que actividades como la lectura son divertidas, pero también se necesita un trabajo individual importante. En una época donde predomina Facebook, los jóvenes piensan que los libros son aburridos.

Ante el terrorismo islámico, hay autores intelectuales y políticos que hablan de la necesidad de promover sus valores occidentales en Medio Oriente, a pesar incluso, de que Occidente ha creado políticos como Donald Trump.

No me gusta hacer diferencia entre el Mundo Árabe y Occidente. Los valores son universales, en todo hay positivo y negativo. Lo importante es saber cómo elegir y luchar contra los clichés. Los medios tecnológicos cuando son bien utilizados, ayudan a derribar muros psicológicos, físicos y morales. Un líder idiota como Trump es necesario porque a veces un pueblo necesita una bofetada para despertar y creo Estados Unidos despertará después de su mandato.

Aunque también está despertando un sector radical…

Claro, pero es mejor que sea visible. No puedes luchar contra lo que no conoces. Había quienes pensaban que el racismo era cosa del pasado y no, es un problema que requiere un combate todos los días. En mi parte del mundo, el Estado Islámico siembra el horror, aún así soy una persona optimista y creo que está época de oscuridad hará despertar al ser humano.

¿Cuál es su posición sobre la migración árabe? Las posturas se dividen entre quienes proponen que se sumen a las tradiciones del país al que van; y quienes piden que se les respete su cultura.

En el mundo de hoy mucha gente sale de su país porque se siente obligada. La migración no siempre es por elección y sí por imposición. Entiendo que debes respetar las normas del país donde vives, pero al mismo tiempo puedes y tienes el derecho de proteger a tu cultura. La cuestión es hacerlo sin amenazar los valores del país que te acoge. Por otro lado, los migrantes muchas veces no reciben apoyo para integrarse y viven en condiciones muy duras, esto beneficia al radicalismo musulmán porque los extremistas les ofrecen dinero a cambio de ayudarlos en sus misiones.

En Francia este debate está muy vivo. Lo vimos con Marine Le Pen y libros como los de Houellebecq…

Una persona como Le Pen sirve para los intereses de los radicales extremistas, no los combate. Sucede lo mismo con los libros de Houellebecq. En lugar de ayudar a Francia, la convierten en un país racista y alejado de valores como la igualdad y la fraternidad. Necesitamos una tercera vía donde Occidente, los países ricos sobretodo, sienta una verdadera responsabilidad de ayudar porque en cierta forma, estos países son responsables de la crisis de Medio Oriente.

En libros como Superman es árabe o Yo maté a Sherezade, usted cuestiona los estereotipos de la mujer árabe.

No mucha gente sabe que en el mundo árabe también hay cristianos y judíos. Una de las cosas que me ha enseñado la literatura es a no generalizar y a mirar más allá de los velos sociales y morales. Necesitamos tiempo para aprender a aceptarnos el uno al otro, sin juicios ni miedo. El miedo es el enemigo más peligroso porque nos encierra. Es innegable el radicalismo violento en el mundo árabe, pero también hay muchas personas que luchan contra él.

Usted tiene un poema, ‘Genealogía del yo’, donde plantea una reflexión sobre el origen y la identidad. ¿Cómo replantear la identidad en una época como esta?

Tenemos que hacer la identidad lo más vasta y universal posible. Recién publiqué un libro, El tercer sexo, donde propongo terminar con las etiquetas: ‘hombre’, ‘mujer’, ‘católico’ o ‘musulmán’. Necesitamos aprender a vernos como seres humanos diferentes, pero iguales en términos de derechos, sueños y sufrimientos.

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