Fin de embargo atunero no es positivo para mares mexicanos: investigador a Conapesca
El doctor Octavio Aburto cuestionó que la dependencia no quiera establecer zonas protegidas para la flota atunera; "beneficiaría pesca de zonas colindantes".
(Foto: Cortesía Octavio Aburto)

Por Enrique Alvarado y Alejandro Melgoza* 

Desde principios del siglo XX, Estados Unidos comenzó a pescar atún en aguas de México debido a la inexistencia de esa especie en sus propias costas. Por ello, el gobierno mexicano decidió declarar su zona económica exclusiva en 1976 y cuatro años más tarde la Marina Armada detuvo seis embarcaciones estadounidenses, hecho que originó el primer embargo impuesto a las importaciones de atún.

Seis años después, la restricción fue levantada, pero volvió a establecerse en 1989 mediante la campaña “Dolphin Safe”, en la que se argumentó que los pescadores de atún se llevaban a delfines entre sus redes de manera incidental y se estimaba que hasta 20 mil ejemplares morían anualmente, de acuerdo con el libro El conflicto del embargo atunero México-Estados Unidos en la historia de la relación bilateral y su situación actual de la autora Genoveva Portilla.

Ahora, a casi tres décadas de ese último embargo, la Organización Mundial del Comercial (OMC) emitió un fallo a favor de México, en el cual se prevé que podrá imponer sanciones comerciales al gobierno de Donald Trump para resarcir el daño por 163.23 millones de dólares.

En entrevista con Aristegui en vivo, el titular de la Comisión de Acuacultura y Pesca (Conapesca), Mario Aguilar Sánchez, aseguró que el fin de la llamada “guerra del atún” no sólo es una victoria en términos económicos, sino para el medio ambiente y la pesca sustentable que todos los países deberían celebrar.

Sin embargo, la comunidad científica no piensa lo mismo. El doctor Octavio Aburto, profesor del Instituto de Oceanografía Scripps de San Diego, Estados Unidos, refutó en entrevista que, pese a que se destrabe un problema comercial, “no se trata necesariamente de una medida positiva, al menos para las poblaciones de atún, ni para el medio ambiente y los mares de México”.

De acuerdo con las conclusiones del informe “Los atunes y peces picudos en el océano pacífico oriental 2012″ de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (IATTC, por sus siglas en inglés), existe incertidumbre sobre la poblaciones de atún aleta amarilla, pues es posible “que haya cambiado recientemente de un régimen de productividad alto a uno intermedio”. El documento también establece que las tasas recientes de mortalidad por pesca están en sus máximos niveles.

Es decir, hay una suerte de desgaste: si se extraen más peces después de esa capacidad, gradualmente saldrán menos ejemplares.

Aburto, investigador a cargo del Programa Marino del Golfo de California, agregó que se deben plantear “áreas de refugio pesquero” con el fin de preservar los ecosistemas, las especies y hacer sustentable el producto marino como el atún, cuya población —distribuida en la costa occidental de Baja California, la boca del Golfo de California, las islas Marías y Revillagigedo— está afectada.

Impacto a los mares mexicanos

Contrario a lo que se cree, el atún no es una especie única, sino que se trata de un conjunto de peces oceánicos, también llamados pelágicos, lo cual quiere decir que nadan sobre las zonas acuáticas que no están ubicadas sobre una plataforma continental.

Una de las principales características entre los atunes —cuya talla alcanza los tres metros— es que migran a grandes distancias, con velocidades que pueden superar los 70 kilómetros por hora, por lo que su distribución no es exclusiva de un océano o país.

Si bien las flotas atuneras nacionales son cuantiosas, México no es uno de los principales productores a nivel mundial, antes están Japón, Corea, Indonesia, Taiwán, Filipinas, Francia o España.

El doctor Aburto explicó que el triunfo en la “guerra del atún” se ha manejado de forma mediática por las grandes sumas de dinero que implica y que las medidas que se tomarán tras el fallo están llenas de incertidumbre, en caso de que pudieran ejecutarse, “porque Estados Unidos tiene la oportunidad de apelar”.

“Conapesca dice que lo está haciendo bien, que las capturas (de atún) han aumentado, pero no dice con qué esfuerzo”, expresó el investigador, “hemos estado fregando más a la población de atún y en paralelo a otras especies”.

Sobre las poblaciones de atún aleta amarilla, una de las varias especies que se pescan en el Pacífico mexicano y que acapara la captura nacional, existe una preocupación desde hace tiempo entre la comunidad científica especializada: la elevada temperatura de los mares, producto directo del calentamiento global.

“Conapesca lo único que dice es que los mexicanos comemos pescado. Qué bien que haya fomentado el consumo, pero no fomentaron reglas y buenas prácticas para que ese pescado sea capturado con los mejores estándares, para no solamente no dañar las poblaciones, sino mantenerlas para las siguientes generaciones de mexicanos”, criticó Aburto.

Una decisión política

El fallo del OMC llega tras más de dos décadas de litigio internacional y un par de embargos atuneros a cargo del gobierno estadounidense. Como era de esperarse en tiempos de alta tensión política provocada por Trump y su proteccionismo comercial, en México la decisión fue recibida con alegría.

El titular de Conapesca señaló en el programa Aristegui en vivo que México contaba con una de las pesquerías más sustentables, con bajos índices de pesca incidental y reconocida por la FAO.

En cambio, el investigador mexicano Octavio Aburto cuestionó que el sector administrativo pesquero aplaudiera la resolución a un problema de más de tres décadas y comentó que Conapesca “no evalúa el contexto ambiental diferente, sigue fomentando acciones que no están acorde al panorama mundial y a las situaciones ambientales”.

También reprochó el que se “capitalizara” el anuncio, con base en la multa de 163 millones anuales anunciada por el OMC, ya que el propio comisionado de pesca aclaró que esa cantidad no llegará del gobierno norteamericano directamente a su par mexicano, sino que se deberá “cobrar” por medio del retiro de beneficios arancelarios a servicios o bienes procedente del país vecino.

Asimismo, advirtió que, de no contextualizar de forma correcta la discusión, podría haber una tragedia ambiental si se mantiene el tono que le ha dado Conapesca, dependencia que “fomenta más el decir que todo está bien y no fomenta la protección ni los retos ambientales”.

Revillagigedo, una oportunidad para crear reservas

El archipiélago de Revillagigedo está compuesto por cuatro islas y ubicado al suroeste de Baja California, cuyo ecosistema es “único y prístino”, donde rondan tiburones martillo, tigres, sedosos y de galápagos, así como pepinos de mar, langostas, manta rayas gigantes y otras especies, según el informe “Archipiélago de Revillagigedo. Biodiversidad, amenazas y necesidades de conservación”, publicado por National Geographic.

Este espacio —declarado reserva de la biósfera en 1994 y nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2016— tiene abundantes cantidades de atún y su importancia radica en que “ayuda a mantener conectividad genética entre el norte y sur del Pacífico mexicanos y sirven como una fuente de semillas para la recuperación de ecosistemas”, establece el estudio.

Deberíamos reservar algunas áreas para que se reproduzcan, se protejan a especies como tortugas, tiburón y delfín; dejarlas como áreas semilla. Una analogía es una cuenta de ahorros en un banco que sería el océano, dejas una cuenta de ahorros para que en un futuro te dé intereses y los utilicen para consumir y nunca te acabes el capital natural”, comentó Aburto.

“La flota pesquera y la Conapesca argumentan que cerrar esa área (Revillagigedo) sería una pérdida para la flota atunera mexicana y no es cierto porque estás redistribuyendo el esfuerzo pesquero”, apuntó el doctor, quien colaboró en el informe de NatGeo.

El reporte “Beneficios de una zona de no extracción en el Archipiélago de Revillagigedo para la pesquería de atún mexicana” señala que una reserva no afectaría, sino “beneficiaría la pesca de atún en zonas colindantes“.

Existen ejemplos exitosos en el mundo de reservas marinas como las que propone Aburto en Georges Bank (Nueva Inglaterra), Galápagos (Ecuador) e Islas Columbretes (España).

*Periodistas especializados en medio ambiente y tráfico de fauna.







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