Sobrevivió al campo de concentración gracias a su acordeón
Esther Bejarano estuvo en Auschwitz donde integró la orquesta femenil. Después de siete meses la trasladaron al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück, Alemania del que huyó. La periodista Eva Usi cuenta su historia para La Jornada en el marco de los 70 años de la liberación de ese campo de concentración.

La música ha sido el hilo conductor en la vida de Esther Bejarano, y lo que le salvó la vida en el campo de concentración de Auschwitz. En el mayor campo de exterminio nazi fueron asesinados más de un millón de prisioneros, la mayoría judíos. La acordeonista es una de las pocas sobrevivientes del Holocausto, que a sus 90 años recuerda vívidamente el horror que fue aquel infierno. Logró emigrar a Palestina en 1945, en donde se casó con Nassim Bejarano, pero volvió a Alemania con su marido y sus hijos porque no estaba de acuerdo con la política de agresión israelí. “Que se discriminara de esa manera a los palestinos, eso no lo podía yo aceptar, no después de haber sufrido la misma discriminación nazi”.

Esther Loewy, nacida en el Sarre en el seno de una familia acomodada judía, tenía 18 años cuando llegó al portón de Auschwitz un 20 de abril de 1943. “Nos recibieron hombres vestidos de civil, que muy amablemente nos ayudaron a bajar de aquellos vagones para ganado en los que habíamos llegado. Nos dijeron que había a nuestra disposición transporte para los que no pudieran caminar. Nosotros pensamos que si se tomaban esa molestia, no podía ser tan malo el lugar”. Lo que los recién llegados no sabían era que los discapacitados eran enviados directamente a las cámaras de gas.

“En Auschwitz me obligaron a hacer trabajos pesados. Tenía que cargar piedras de un lado del campo al otro. Los nazis tenían la divisa exterminio a través del trabajo”. Esther, que sabía tocar el piano, solía cantar obras de Schubert, Bach y Mozart ante algún capo (como se llamaba a los vigilantes, también prisioneros), para ganarse una ración extra de pan.

Casi todos los campos de concentración nazis tenían su propia orquesta que tenía el objetivo de amenizar la vida de los oficiales de las SS. En 1943, las SS ordenaron a la maestra polaca Sofia Czjkowska, conformar una orquesta femenil. “Das Mädchenorchester von Auschwitz” se convirtió en la única formación musical femenina existente en la red de campos de concentración nazis. Debido a la escasez de mujeres con formación musical se permitió a las judías formar parte de la orquesta, lo que las salvaba de ser enviadas a las cámaras de gas.

“Un día uno de los capos buscaba a mujeres que supieran tocar algún un instrumento. Me propuso a mí y a otras dos prisioneras. Nos llevaron a una barraca para presentar un examen, yo dije que sabía tocar el piano. Czjkowska me dijo que eso no había, que si podía tocar el acordeón me podía quedar en la orquesta. Nunca antes lo había tocado, pero logré sacar los acordes de Bel Ami, y fue como un milagro porque me aceptaron igual que a mis amigas”, recuerda.

Ser miembro de la orquesta les permitió tener algunos privilegios, como dormir en una cama con colchón, cobija y hasta sábanas. También podían comprar productos de higiene y ropa a cambio de raciones de pan. “Nuestra función en esa orquesta era acompañar musicalmente el paso de las caravanas de trabajadoras cuando salían a trabajar y recibirlas cuando volvían en la noche. También teníamos que tocar cuando llegaban trenes de transporte con nuevos prisioneros”, recuerda Bejarano…

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