Informan al Papa sobre asesinato de cura en Michoacán
"Que no se manche el nombre de ningún sacerdote, ni de ninguna persona, sobre todo cuando no se tienen concluidas las investigaciones": Conferencia del Episcopado Mexicano.
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A través del presidente de Abogados Católicos de México, Armando Martínez, el Papa Francisco fue informado sobre el asesinato del sacerdote José Alfredo López Guillén, párraco de Janamuato, Michoacán, cuyo cadáver fue localizado la madrugada del domingo.

Previamente, el Sumo Pontífice ya se había pronunciado sobre las recientes ejecuciones de dos curas, secuestrados y asesinados en Veracruz. El pasado 20 de septiembre, en un comunicado Francisco condenó lo ocurrido y lamentó la “inexcusable violencia”.

En este último caso, la Procuraduría de Michoacán estableció que el sacerdote fue visto por última vez la noche del lunes 19 de septiembre, cuando acudió a un establecimiento de comida. Fueron varios días en los que permaneció desaparecido.

Fue Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, quien reveló en un video la desaparición del sacerdote José López Guillén en la referida comunidad, ubicada en Puruándiro, Michoacán.

Al respecto, la Iglesia Católica de México denunció una campaña de difamación para ensuciar la imagen de los tres sacerdotes asesinados en los últimos días, a quienes les habían atribuido conductas cuestionables.

“Exigimos que no se manche el nombre de ningún sacerdote, ni de ninguna persona, sobre todo cuando no se tienen concluidas las investigaciones“, manifestó la Conferencia del Episcopado Mexicano en un comunicado.

Esto ocurre luego de que la fiscalía veracruzana dijo que los dos curas muertos en la localidad de Poza Rica habían estado bebiendo alcohol con sus presuntos atacantes y un medio local publicó una foto sugiriendo que el tercer sacerdote, desaparecido en Michoacán, había sido visto por última vez en un hotel en compañía de un menor, lo cual era falso.

El portavoz de la arquidiócesis de Ciudad de México, Hugo Valdemar, denunció la gravedad de estas acusaciones porque “al hecho de haber sido víctimas de la delincuencia, ahora son víctimas de los gobiernos que no aceptan su propia responsabilidad en el combate al crimen organizado”.

“A la muerte física se añade la muerte moral, exponer a los sacerdotes al oprobio y manchar su nombre, lo cual nos tiene profundamente indignados en la Iglesia”, dijo en declaraciones a The Associated Press.

Tras lamentar el asesinato del sacerdote José Alfredo López Guillén, el cardenal Alberto Suárez Inda pidió a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no frenar las investigaciones en torno al caso.

El religioso hizo hincapié en la necesidad de que se llegue al fondo del caso.

En rueda de prensa ofrecida en la mitra de la Catedral de Morelia, Suárez Inda reveló que, además del vehículo propiedad del sacerdote, los presuntos secuestradores y asesinos robaron una camioneta que pertenecía a la parroquia así como otros objetos de valor.

El prelado mencionó, sin embargo, que tras los hechos la iglesia Católica no se quedará en las lamentaciones y llamó a la paz y al perdón.

“No hemos de quedarnos en las lamentaciones, ni permitiremos que nos invada la amargura, pedimos por la conversión de quienes hacen el mal, que nos haga capaces de perdonar y de perseverar por la paz”, dijo. (Con información de AP)



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