“La Iglesia Católica ya no puede dar batallas cristeras”: Braulio Peralta
El escritor presentará su libro ‘El clóset de cristal’, el próximo 27 de septiembre a las 18:30 horas en el Museo de la Ciudad de México.
(Ediciones B/Secretaría de Cultura).

“Necesitamos ver a Carlos Monsiváis de carne y hueso”, advierte Braulio Peralta. El periodista y escritor publica, El clóset de cristal (Ediciones B), libro donde da cuenta de la injerencia del autor de Los rituales del caos, en el movimiento homosexual mexicano. Más allá del chisme y la simple anécdota, el autor analiza la controvertida figura del cronista, quien nunca admitió públicamente su tendencia sexual. Ante la reciente polémica generada por la iniciativa del matrimonio igualitario, Peralta advierte que “ojalá los legisladores no vean su curul como un púlpito”.

El clóset de cristal será presentado el próximo martes 27 de septiembre a las 18:30 horas en el Museo de la Ciudad de México. Acompañarán al autor: Sabina Berman, Alicia Quiñones, Yeana González y Juan Navarro.

El libro ha levando suficiente revuelo como para reconocer la vigencia de Carlos Monsiváis.

Era necesario empezar a escribir una parte de historia de Carlos Monsiváis. Parto de la idea de que lo personal es político y por consecuencia es necesario saber que trabajó del lado del movimiento homosexual mexicano, agrupaciones fundacionales que dieron todas las luchas en los años setenta, ochenta, noventa, e incluso en la actualidad con las familias patrocinadas por la Iglesia católica. El libro pretende contar una historia clandestina que no tenía voz, aunque sí voto.

Sabina Berman expone que si Monsiváis no reconoció abiertamente su homosexualidad, fue para evitar ser estigmatizado.

Así es, lo dice también Juan Jacobo Hernández. Apuntan que no quería ser estigmatizado como lo fueron Los Contemporáneos por los Muralistas, los escritores de la revolución mexicana y los estridentistas; o como los 41 que en 1901 fueron masacrados e inmortalizados cruelmente por José Guadalupe Posada. Todavía recientemente Juan Gabriel fue cuestionado por medios de comunicación que publicaron libelos. Todo esto nos habla de un México bronco. Necesitamos ver a Carlos Monsiváis de carne y hueso, más allá de su familia o de su vida intelectual. Trabajó para los indígenas, los travestis, para las feministas, los homosexuales y lesbianas.

Usted, que lo conoció ¿percibe que era real este temor en Monsiváis?

En la actualidad no lo tendría pero en el tiempo que le tocó vivir, creo que sí. Carlos Monsiváis firmaba desplegados contra las razias de Arturo Durazo en los lugares donde se reunían los homosexuales. Hace algunos años en un artículo escribió que la Iglesia católica perdió la guerra moral porque creció una conciencia cívica de ciudadanos que respetan todas las sexualidades. De pronto olvidamos que la diversidad sexual también pasa por la heterosexualidad. Mi libro quisiera abrir un debate de ideas, poner en el centro la marginalidad de la sexualidad de Monsiváis y los movimientos homosexuales, para que se sepa que han sido cuarenta años de lucha.

Varias de estas descalificaciones, curiosamente provienen de los intelectuales.

Por fortuna los homosexuales y buena puerta de escritores heterosexuales, promueven la norma de que todos son iguales. Recuerdo con gusto los textos de Roberto Blancarte, José Woldenberg, Sergio Aguayo, Antonio Beltrán o Genaro Lozano, pensadores que están al margen de todo prejuicio. Hay también un montón de escritores y periodistas gays que estamos dando nuestra lucha pública en la arena del debate. A partir del 2000, los medios de comunicación se han abierto como nunca. Las familias cristianas tienen derecho a marchar pero también los homosexuales tienen derecho a decir lo que piensan.

De Salvador Novo hasta ahora, ¿qué tan amplio es el mapa de la literatura sobre el movimiento gay?

Hay una literatura que nace y crece con La estatua de sal, de Salvador Novo; sigue con El vampiro de la colonia Roma, de Luis Zapata; tenemos que mencionar la crónica Ojos de que da pánico soñar, de José Joaquín Blanco; más recientemente tenemos Los coquetones, de Antonio Beltrán. Respeto las obras de mis compañeros, pero lo que a mí me interesaba era contar la historia del movimiento gay pero no sin Carlos Monsiváis. No me interesa la vida íntima, si buscan morbo, no lo encontrarán. No hay chisme aunque sí confirmación de rumores. La homosexualidad se reveló públicamente cuando en su funeral Elena Poniatowska habló de su relación con Omar García; o cuando Horacio Franco puso sobre su féretro la bandera del arcoiris. Diego Fernández de Cevallos le decía joterete. René Avilés Fabila publicó un artículo diciendo que lo había encontrado en unos baños públicos. Enrique Krauze dijo que Monsiváis sufría la marginalidad clasista, sexista y religiosa. Mi libro aporta la historia del movimiento.

¿Qué expectativas tiene ante el futuro político de normas como el matrimonio igualitario?

Ojalá los diputados no vean la curul como un púlpito y que ejerzan el derecho constitucional para todos los mexicanos; que se acuerden que la toda la comunidad LGBTTY también vota y eligen diputados, senadores y presidentes; y que tenemos voz para exigir nuestros derechos. La Iglesia católica ya no puede hacer batallas cristeras.

Incluso algunos cuestionamientos provienen de líderes de izquierda.

Yo he votado por López Obrador en dos ocasiones anteriores, aunque no estoy arrepentido, no lo volveré a hacer. Es un hombre incongruente, alejado de una posición de izquierda civilizada, democrática y de equidad. Sus últimas declaraciones traicionan los derechos humanos.

libros



Temas relacionados:
Cultura
Libros


Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.

Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a comentariosyquejas@aristeguinoticias.com