Olvidados, los baños de Nezahualcóyotl
En ese sito, dice la información arqueológica, el rey Nezahualcóyotl se bañaba rodeado de jardines de flores regadas con el mismo flujo de agua que utilizaba para bañarse.
Neza
(Foto: Alberto González)

“Mejor suba mañana porque está muy sólo”, comenta una persona al pie del cerro del Tetzcotzinco, en donde se encuentran los baños de Nezahualcóyotl, el rey poeta. La advertencia sintetiza el abandono en que se encuentran estas ruinas arqueológicas.

Es domingo 19 de octubre, el tiempo es cambiante. La lluvia viene y se va. Aun así, la gente que ha llegado a San Nicolás Tlaminca sube a visitar las ruinas que se encuentran en lo alto del cerro lleno de vegetación.

Después de caminar entre 20 y 30 minutos, finalmente se encuentran con una escalonada desgastada, labrada en la misma roca del cerro. Luego comienzan los escalones mejor conservados y finalmente una tina labrada en roca, con una escalinata y una escultura rota, que parece ser de una rana.

En ese sito, dice la información arqueológica, el rey Nezahualcóyotl se bañaba rodeado de jardines de flores regadas con el mismo flujo de agua que utilizaba para bañarse.

El investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Saúl Alcántara Onofre, especialista en jardines históricos, escribió en mayo de 2014, en el número 156 de la revista espacio académico, la descripción de lo que se cree fueron los jardines y el palacio del rey poeta, precisamente en este lugar.

Comenta que se trataba de un palacio rodeado de olorosas flores en donde el agua se distribuía a través de canaletas.

La tina principal está grafiteada por dentro. La poca gente que llega a esta este lugar desde donde se observan tierras agrícolas, minas y parte del municipio de Texcoco, camina sin restricción. Las tinas retienen el agua de la lluvia y la tierra. No hay letreros con información ni señalamientos que indiquen hasta dónde pueden pasar los turistas.

Todo mundo puede caminar por todos lados e, incluso, meterse a las tinas, como lo demuestra el grafiti negro del baño del rey.

Los baños de Nezahualcóyotl están a 15 minutos de Texcoco, muy cerca del Molino de Flores, pero la señalización para llegar hasta este lugar es prácticamente inexistente. Ya al pie del cerro, no hay letreros o vigilancia.

La situación es muy diferente a la de la zona arqueológica El Melón, ubicada en el centro histórico de Texcoco. Ahí hay personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que se encarga de limpiar y llevar el cobro del ingreso. Entre semana se cubre una cuota por entrar, mientras que los domingos, los visitantes sólo se registran. Hay contenedores para basura y el pasto está recortado.

O, por ejemplo, en Malinalco hay unas ruinas en lo alto de un cerro. También se encuentran en el Estado de México, pero ahí si hay un control del acceso y vigilancia.

A pesar del abandono, cientos de personas llegan hasta los baños de Nezahualcóyotl, principalmente los domingos. No sólo visitantes nacionales, decenas de extranjeros llegan a conocer el sitio en que se encontraba el palacio del rey.

Texto de Alberto González, periodista, @chimalhuacano



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