“El Hambre”, libro sobre un sistema que favorece riqueza en manos de pocos: Caparrós en CNN
En Bangladesh, una madre le dijo que puso unas piedras a hervir para que sus hijos creyeran que estaba haciendo una sopa, mientras se quedaban dormidos.
CNN 1
(Foto: Karina Maciel)

Mucha gente pasa hambre, 900 millones de personas en el mundo en este momento no comen en un mundo que ‘produce alimentos’ para mucho más de los que somos, produce alimentos para 12 mil millones de personas, somos siete mil y pico, sobraría mucho alimento si no fuera porque hay un sistema que concentra la riqueza y que hace que esos alimentos no lleguen a los que lo necesitan, aseveró el periodista Martín Caparrós, autor del libro El Hambre.

En entrevista para Aristegui CNN, dijo que le daba un poco de miedo escribir sobre esto, “porque es un tema muy vasto y además es un tema banal, es como un chiste de barrio. Uno de los miedos es ¿cómo hablar de esto?, sin caer en cliché. Se me ocurrió intentarlo… se me ocurrió una forma de hacerlo, encontrar 8 a 10 países donde pudiera ir y contar historias de gente que pasa hambre, pero no limitarme a eso… me parecía insuficiente. Se redondeó el asunto cuando pensé en que en cada uno de esos lugares tocar un tema distinto… un intento de comprensión para pensar qué se puede hacer al respecto”.

La causa central de todas esas formas distintas de hambre es un sistema económico y político que favorece la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, que está hecho para eso, que está hecho para que la especulación financiera pueda hacer subir los precios de los alimentos en todos los rincones del mundo para que unos banqueros y los que les dan dinero a los banqueros ganen plata. Si se elige un país como la Argentina, por ejemplo, plantar soja para vendérsela a la China para que ellos alimenten a su cerdos en lugar de plantar el alimento que muchos argentinos necesitan es una elección muy fuerte a favor del hambre. Hay  un sistema mundial integrado en el que no importa que 900 millones pasen hambre.  Eso entendí como global, la desigualdad social y económica es lo que produce el hambre, comentó el periodista.

En cada lugar hay peculiaridades y que el hambre sirve para muchas cosas y todos somos de algún modo, cómplices.

“Hablé con mucha gente, en Bangladesh, en la India, en Sudán, en Argentina… lo que sí sucede es que los que sufren hambre siempre son otros, los que están dejados del lado”, recordó Caparrós.

Comentó que cuando estuvo en Bangladesh, una madre le contó que no tenía alimento y puso unas piedras a hervir para que sus hijos creyeran que estaba haciendo una sopa, mientras se quedaban dormidos, agregó hay muchas historias que recuerdo y me ponen los pelos de punta.

En cuanto a la solución para el problema señaló que “ahora sí se produce alimento para todo el mundo, pero hay algunos que se quedan con demasiado”.

Enfatizó que “es la primera vez que hay suficiente comida para todos, la posibilidad de acabar con el hambre técnicamente ya la tenemos porque producimos con qué, ahora el problema no es técnico, es político, hay que encontrar la manera y para eso primero hay que querer encontrar la manera”.

Ya que “es problema de cada uno de nosotros, de cada uno de los ciudadanos, si nosotros que nos consideramos ciudadanos no presionamos sobre nuestros gobiernos y no pensamos que es una causa que no nos importa y por lo tanto no obligamos a los partidos a que les importe y por lo tanto no juzgamos a nuestros gobiernos por lo bien o mal que actúan en este punto preciso, obviamente no lo van hacer nunca porque en general nuestros gobiernos son parte del sistema que se beneficia con el hambre de algunos, además el problema central es que puede haber muchos paliativos ahí”.

Precisó que “se necesita es una forma moral de la economía, entendiendo una forma moral de la economía una que distribuya a cada cual lo que necesita en bienes, incluso en poder, que distribuya el poder y los bienes para que cada cual tenga lo que necesita, creo en eso, lo que no sé es cuál es el sistema político que podría producir esa forma moral de la economía y hacerla funcionar”.

“La mayoría de los hambrientos están totalmente marginalizados, forman parte de esos mil y pico millones de personas que esta fuera totalmente fuera del sistema del mundo, mil y pico millones de personas para los cuales el sistema capitalista global no tiene utilización, no saben qué hacer con ellos, por los cambios técnicos que hubo que se necesita menos mano de obra en las fábricas, en los campos, por la explosión demográfica, por los cambios políticos y económicos, ha quedado mucha gente para la cual el sistema no tiene ninguna utilización”.

Agregó que “ni siquiera puede explotarlos, están en los márgenes, están afuera, los matarían si pudieran pero se vería muy feo entonces de vez en cuando les mandan unas bolsa de granos y esperan que se vayan muriendo por mutuo propio, esa gente es la que tiene hambre ahora”.

 



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