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Única salida de la pobreza: el Ingreso Ciudadano Universal
por Araceli Damián
Foto: Saúl López/ Cuartoscuro

Por Araceli Damián

Este año se cumplen 20 de la puesta en marcha del programa de transferencias monetarias focalizadas y condicionadas, originalmente denominado Progresa, luego Oportunidades y ahora Prospera. Llamémoslo POP. El POP entró en funcionamiento en 1997, con una cobertura de 300 mil familias, y para 2001 ya lo recibían 3.2 millones. En la actualidad, según cifras oficiales, cubre a 6 millones de familias, que equivale aproximadamente a 30 millones de personas, una cuarta parte de la población nacional.

El programa permitió reducir, hasta cierto grado, la intensidad de la pobreza de los hogares beneficiados, pero muy pocos dejaron de ser pobres, por lo cual los porcentajes de ésta no se redujeron. La gráfica 1 muestra que en 2014 la pobreza por ingresos tiene niveles similares a los de 1992. La gráfica incluye cuatro series de pobreza por ingresos; dos estimadas por el Comité Técnico para la Medición de la Pobreza y, posteriormente, por el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social), y las otras dos corresponden al componente de ingresos del Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP).

La diferencia de los porcentajes de pobreza y pobreza extrema entre los dos conjuntos de series, se debe a los distintos niveles de las LP. Como hemos mostrado Julio Boltvinik y yo, la línea de pobreza (LP) extrema del Comité/CONEVAL (de $868 y $1614 pesos por persona al mes, en el medio rural y urbano, respectivamente, en 2014) no cubre siquiera la necesidad de alimentación. Con ese ingreso las personas sólo podrían comprar alimentos crudos y tendrían que comerlos con las manos, en el suelo, desnudos y viviendo en la calle. Además, la LP que identifica al total de pobres ($1,242.61 y $2,542.13 por persona al mes en lo rural y urbano, respectivamente, en 2014) sólo permitiría cubrir la necesidad alimentaria (1). En cambio, las LPs utilizadas en el MMIP incorporan criterios objetivos para la determinación de umbrales y que permiten una satisfacción digna, aunque austera, de las necesidades humanas. De esta forma, la LP_MMIP rural en 2014 (de $2,687 pesos por persona al mes) fue superior incluso a la urbana del CONEVAL, mientras la urbana del MMIP se situó en $3,057. El CONEVAL, igual que el Comité, definió LPs evidentemente insuficientes, por ello en lo que sigue sólo me referiré a los datos de la LP_MMIP, aunque, como se ve en la gráfica 1, las series presentan similar tendencia a largo plazo.

En 2014, la pobreza total por ingresos era casi idéntica a la de 1992, (alrededor de 76% de la población), mientras que la pobreza extrema era ligeramente menor (56.5% frene a 58.8%). Esto significa que la condición de vida de los hogares no mejoró, a pesar del multimillonario gasto en el POP durante 20 años.

El programa inició su funcionamiento tres años después de la crisis financiera provocada por el “error de diciembre” de 1994, y que había provocado un aumento considerable de la pobreza, llegando a 84.6% en 1996. A partir de entonces la pobreza se redujo, no sólo por el POP, sino porque las condiciones económicas del país habían mejorado. En 2000, el número de hogares incorporados al POP creció de manera acelerada, y la tendencia a la baja continuó hasta 2006, cuando la pobreza se ubicó en 67.3% y la extrema en 45.3% (2). A partir de entonces, la pobreza se elevó y, como mencionamos, se ubicó en los niveles de 1992.

El evidente fracaso del POP hace necesario plantear un cambio radical en la política social. Como hemos planteado con anterioridad (3), una de las propuestas que ha estado en discusión a nivel internacional es la implantación del Ingreso Ciudadano Universal (ICU), que consiste en que el Estado otorgue una cantidad de dinero a cada miembro de la sociedad o residente, desde el nacimiento hasta la muerte, sin que medie requisito ni condición alguna para su otorgamiento. La propuesta se hace necesaria, no sólo por la insuficiente efectividad del POP para erradicar la pobreza, sino porque existe una tendencia global a la eliminación relativa del empleo a consecuencia de la robotización, además de una creciente concentración del ingreso.

De acuerdo a los cálculos que hemos realizado, con sólo otorgar un ICU que contemple el costo de una canasta normativa de alimentos (ICUA), se tendría un efecto inmensamente mayor al que ha tenido el POP en sus 20 años de funcionamiento. En la iniciativa modificada, que presentaré en la Cámara de Diputados en septiembre próximo, propongo que el ICUA se implemente en 4 etapas de cinco años cada una. La primera, incorporaría a la población de 8 a 17 años y a la de 65 y más, ya que son estos grupos de edad los que tienen mayor cobertura del POP y de los programas de adultos mayores, por lo que el costo fiscal adicional en los primeros cinco años sería muy bajo. La segunda etapa, incorporaría a la población de 0 a 7 años, que es la más vulnerable y la más desprotegida por los programas sociales; la tercera incluiría a las mujeres de 18 a 64 años y, al final, a los hombres de estas mismas edades.

La gráfica 2 compara la estructura observada de los estratos de ingreso en 2014 con la que resultaría de aplicar de manera generalizada el ICUA. De esta forma, mientras que, en 2014, 72.7% de la población padecía pobreza por ingresos, con el ICUA el porcentaje bajaría a 39.5%; además la indigencia desaparecería (al pasar de 36.3% a 0.7%) y la pobreza intensa tendría un porcentaje menor (de sólo 5%). En cambio, el total de población que no padece pobreza aumentaría de 27.3% a 60.5%, y los estratos que mayor población concentrarían sería el de los que tienen un ingreso suficiente, pero no mayor a 10% la línea de pobreza (con 45.7%) y los de pobreza moderada (33.3%). Es decir, con el ICUA se erradicaría de tajo, y para siempre, el hambre y la desnutrición; la mayoría de población no viviría en pobreza y ésta sería mucho menos intensa.

Con el ICUA las personas tendrían una situación más favorable para enfrentar las exigencias que la sociedad les impone: ser buenos ciudadanos, padres responsables y trabajadores eficientes; de igual forma, los menores de edad tendrían menor desnutrición, mejores rendimientos escolares y la posibilidad de disfrutar una infancia plena. Vale la pena apostar por el cambio.

Gráfica 1. Evolución de la pobreza por ingreso, LPMMIP y CONEVAL, 1992-2014

Gráfica 2. Cambio en los estratos del componente de ingreso del MMIP, 2014 como resultado del otorgamiento del ICUA a toda la población

Fuente: cálculos propios con base en la ENIGH 2014.

    1. Para conocer las insuficiencias de las líneas de pobreza oficial véase Julio Boltvinik y Araceli Damián (2003) “Derechos humanos y medición oficial de la pobreza en México”, Papeles de Población, Nueva época, año 9, n° 35, enero-marzo de 2003, pp.101-136.
      http://www.julioboltvinik.org/images/stories/Derechos_humanos_y_medicin_oficial_de_la_pobreza_en_Mxico.pdf. Si bien la crítica que se presenta se refiere a las líneas de pobreza oficiales establecidas en 2002 (alimentaria, de capacidades y de patrimonio), las mismas observaciones son aplicables a las líneas de “bienestar mínimo” y de “bienestar” utilizadas por el CONEVAL.
    2. Existen serias dudas de si la pobreza realmente disminuyó entre 2000 y 2006 debido a que, la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares, principal instrumento para la medición de la pobreza, presentó serias deficiencias en la captación de información, lo que limitó la posibilidad de comparar los resultados. Para una explicación detallada véase Araceli Damián (2007) “Los problemas de comparabilidad de las ENIGH y su efecto en la medición de la pobreza” en Papeles de población, pp. 111-146. http://www.aracelidamian.org/images/stories/Problemas_de_comparabilidad_de_las_ENIGH_Damian-Araceli.pdf
    3. http://m.aristeguinoticias.com/2703/mexico/por-que-necesitamos-el-ingreso-ciudadano-universal/

Araceli Damián

Es Diputada Federal por Morena y preside la Comisión de Seguridad en la Cámara de Diputados. Es Profesora-Investigadora con licencia del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Es Doctora en economía urbana por la Universidad de Londres, Inglaterra.


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