El águila y el olivo: Trump y el Papa Francisco
"Dos personas distintas, dos mundos diferentes; dos personas destinadas, en principio, a no entenderse...", escribe Pedro Cobo.
Foto: Reuters

Por Pedro Cobo

No puede haber mayor disonancia en apariencia. Uno agresivo, impulsivo, rechaza la lucha por el planeta, quiere construir muros para los emigrantes, ídolo de los supremacistas blancos, machista hasta la soez. El otro, el Papa de los marginados, de los pobres, de los emigrantes, defensor de la ecología. La pelea estaba servida. Francisco dijo en su momento que alguien que quería construir muros no podía ser cristiano. Trump respondió: el Papa estaba mal informado; nadie, menos un líder espiritual debería atreverse a cuestionar la fe de otro. Uno viajaba en autobús cuando era cardenal en Buenos Aires. Otro ha tenido una vida de excesos en todos los sentidos. Dos personas distintas, dos mundos diferentes; dos personas destinadas, en principio, a no entenderse.

El País resalta la frialdad con la que el Papa recibió al mandatario estadounidense; el ABC de España hizo notar cierta tensión pero termina aclarando que al final el ambiente fue distendido, bromas incluidas del Papa a Melanie. El Universal hace una nota explicativa en tono neutro. El NYTimes titula su artículo de opinión. “No Fireworks: Pope and Trump Meet in Quiet Diplomacy”.

Estados Unidos sigue siendo el país más poderoso del mundo. El Vaticano no tiene ejército pero tiene millones de seguidores en los Estados Unidos –unos 70-. A ambos les interesa una buena relación. A uno porque tiene una vasta grey en el gigante del Norte, a otro porque estos son votantes. El comunicado oficial del Vaticano es corto y, como era de esperarse, acogedor y esclarecedor: “ Durante las cordiales conversaciones, se ha expresado la satisfacción por las buenas relaciones bilaterales existentes entre la Santa Sede y los Estados Unidos de América, así como por el compromiso común en favor de la vida y de la libertad religiosa y de conciencia. Se ha manifestado el deseo de una colaboración serena entre el Estado y la Iglesia Católica en los Estados Unidos, comprometida en el servicio a la población en los campos de la salud, la educación y la asistencia a los inmigrantes”.

En ese corto comunicado hay mucho de fondo. Sí, hay diferencias entre las dos personalidades, pero también hay muchas coincidencias. Es claro que el Papa no tiene la misma visión que Trump acerca de la conservación del Planeta, quizá por eso Francisco le regaló a Trump su encíclica Laudato Si en la que hace un llamado al cuidado de la naturaleza, pero ambos están de acuerdo en otros puntos. Trump a las pocas horas de tomar el poder quitó de la página oficial de la Casa Blanca la sección destinada a la minoría LGTB. El papa Francisco se ha definido en varias ocasiones en términos muy duros a la ideología de género. Así a finales de julio de 2016, dirigiéndose a los obispos polacos dijo: “Hoy a los niños –¡a los niños!–, en la escuela se les enseña esto: que el sexo cada uno lo puede elegir. ¿Y por qué enseñan esto? Porque los libros son de las personas e instituciones que te dan el dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también por países muy influyentes. Esto es terrible”.

Otro terreno en el que estarían de acuerdo sin lugar a dudas sería en el tema de la libertad de conciencia. Durante la época de Obama, debido al llamado Obamacare, las instituciones católicas deberían estar obligadas a ofrecer un seguro a sus trabajadores que cubriera los gastos de anticoncepción y aborto. Trump firmó una orden ejecutiva eliminando de la ley esa posibilidad y ufano afirmó: “ No permitiremos que la gente de fe sea señalada, acosada o silenciada nunca más. Y nunca nos avendremos a la discriminación religiosa”. Otro terreno en el que Francisco, sin lugar a dudas, estará de acuerdo con Trump es en la visión acerca del aborto. Francisco, no podía ser de otra manera, es un gran defensor del derecho a la vida del no nacido. Trump ha puesto en importantes cargos a personas provida: juez para el Tribunal Supremo, a la embajadora ante la ONU y a varios miembros de su gabinete. Así mismo el presidente de Estados Unidos ha dejado sin fondos públicos a Planned Parenthood institución proabortista norteamericana. Así mismo tanto el Vaticano como la nueva administración norteamericana están preocupados por la persecución por los cristianos en Medio Oriente a manos de los extremistas islámicos.

Muchos puntos en común pero también muchas divergencias: emigración, armas, ecología, etc. Francisco le regaló a Trump un medallón con un olivo, símbolo de la paz. Trump tras la entrevista con el Papa tuiteó que salía más comprometido con la paz que nunca. Ojalá sea así.



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