Ante la crisis, el pueblo recurre a “santos”: Gil Olmos en CNN
"A donde yo iba como reportero siempre había una historia extraordinaria de estos seres históricos", cuenta sobre su nuevo libro.
(Foto: Karina Maciel)

Conocido por su libro de “Los brujos del poder” publicado en 2009, el periodista José Gil Olmos presenta ahora su más reciente obra “Santos Populares: la fe en tiempos de crisis”, en la que explora las creencias de los mexicanos y la relación que tiene esa fe con la situación que azota el país.

“Es un fenómeno social que comencé a observar hace algunos años, a donde yo iba como reportero siempre había una historia extraordinaria de estos seres históricos, porque al final hay muchos de ellos que son parte de nuestra historia, que la gente los empezó a adoptar como santos y los hizo suyos. De hecho esa es la definición de un santo popular, es un santo que hace la gente, sin permiso de la iglesia, ni tampoco lo busca”, explicó José Gil en entrevista para Aristegui CNN.

A lo largo de toda la República Mexicana, el autor encontró muchos casos en los que la gente comenzaba a venerar a algún personaje, al grado de solicitarle milagros; Gil encontró que “en medio de esta crisis que estamos viviendo, una crisis estructural en donde hay crisis política, crisis social, económica, todo esto, no hay caudillos, no hay héroes de dónde agarrarse y en la misma iglesia católica hay una crisis, pues la gente en México, que es un pueblo muy devoto pues empezó a buscar en otros personajes, es la fe en tiempos de crisis”.

“Estamos hablando de casos como Santa Muerte, que hay un aproximado de entre cinco y ocho millones de devotos; de Malverde que es un fenómeno que va por toda América hasta Colombia. Le dicen el santo de los narcos pero en realidad es un santo popular, hay incluso actas de registro en Sinaloa de una persona que se llama Jesús Malverde, nace en 1908 y lo matan después de que asaltaba las haciendas, era como Chucho el roto, asaltaba las haciendas, entregaba a la gente parte de lo que robaba hasta que le echaron al ejército, lo agarran y lo cuelgan en la plaza principal de Culiacán, dejan ahí que se deshaga como un mensaje para que nadie más haga lo mismo y aquí es donde comienza este proceso tan interesante. La gente comienza a ponerle una piedrita, otra piedrita, después una vela, alguien le reza y milagro”, contó el periodista.

En el libro hay varios ejemplos, en distintos estados, en los que la gente ha hecho santos a personas comunes.

“Hay un dato de 1976 de un señor taxista que lo asaltan, le meten cinco balazos, el señor le reza a Malverde y se salva pero no había una figura, no había un rostro, pero él le reza a Malverde porque era un santo popular de Sinaloa entonces va con un artesano y le pide una figura de Malverde y le dice que cómo si no hay nada y el señor le pide rasgos de Pedro Infante, de Jorge Negrete y lo hacen, ese es un santo popular. Nace mucho antes del narcotráfico y quiénes son los narcotraficantes aquí en México, muchos de ellos eran campesinos que le querían rezar a alguien y no le podrían rezar a Jesús para que su cosecha de amapola fuera buena ese año, ni a la Virgen de Guadalupe, entonces le rezan a su santo más cercano”, apuntó.

La portada del libro es un tanto peculiar pues muestra a Emiliano Zapata como santo; José Gil explicó que para explicar esto “hay una historia en un pueblo de Tlalnepantla en Morelos en donde dicen que era uno de los cuarteles de Zapata, esto está escrito, en sí todas las historias que retomo en esta investigación que hago están escritas, entonces el ejército ya lo tiene acorralado a Emiliano Zapata y la historia de ese pueblo dice que cuando ya lo van a agarrar y aparece un personaje con un manto y hace una polvareda y con ese polvo se alcanza a escapar Emiliano Zapata”.

“Ante esto el general muy enojado manda a la iglesia a que descuelguen a Jesucristo porque salvó a Emiliano Zapata, entonces como ese tipo de historias populares se va creando este santo que evidentemente la iglesia lo reprueba y dice que es algo profano pero en realidad a la gente no le interesa mucho esto porque a los santos populares en su mayoría le piden lo que tiene que ser un derecho social, le piden a Zapata que los proteja en sus causas sociales, a Francisco Villa le piden protección a sus familias, a Benito Juárez, como santo en Oaxaca, le piden protección para ciertos políticos”, abundó.

Las personas que rinden tributo a estos personajes asemejan mucho a las prácticas que se hacen en la religión católica: “En las misas que son muy parecidas a las de la liturgia católica, les piden salud; los jóvenes no les piden salir bien de la escuela, sino trabajo; las amas de casas les piden que les alcance el gasto, el policía pide protección para que el maleante no lo mate y el maleante pide protección para que el policía no lo agarre… Vamos viendo que son una serie de derechos que el estado mexicano debería darnos a todos y a cada uno de nosotros que es salud, bienestar social, casa, todo esto que deberían garantizarnos y no lo tenemos y pues lo que hace la gente es pedir a sus santos”.

Otro de los santos populares que se leen en el texto es Juan Soldado, de quien comentó: “Yo creo que será el santo de nuestra época porque era un soldado de Oaxaca que estaba en Tijuana en los años 30 del siglo XX, hay un caso de una niña que desaparece y la encuentran ultrajada, uno de los últimos a quien ven cerca de la niña era Juan, le hacen un juicio sumario, la gente estaba muy enardecida, lo querían quemar y hacen todo un levantamiento en Tijuana que obliga al ejército a hacer este juicio y lo fusilan a las afueras de Tijuana y cuando lo entierran lo hacen con poca profundidad y durante el proceso de descomposición se mancha la tierra”.

“Entonces la gente piensa que Juan posiblemente era inocente y empieza este proceso de culto popular en el que le ponen velas, alguien le reza y por ahí a alguien le hace el milagro y entonces le hacen su capilla y desde 1938 a la fecha se ha convertido en el santo de los migrantes no sólo mexicanos sino centroamericanos, en la capilla que está en el panteón civil hay cartas en donde le agradecen a Juan Soldado el haber pasado al otro lado y haber conseguido trabajo”, explicó el autor.

“Yo creo que Juan soldado va a ser una de las respuestas surrealistas al muro de Trump porque nuevamente entramos en esta crisis social, en la que no hay un referente a quién rezarle, no hay santos que estén respondiendo bien a esta crisis y algunos de ellos, la propia iglesia católica los está creando como el caso de Juan Pablo II, que es el Papa que más santificó porque había una gran crisis y de esta crisis vemos nuevamente cómo el pueblo mexicano está respondiendo a través de la fe”, finalizó.



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