Los procesos contra el general
En diciembre de 2002, la Justicia Militar enjuició al general por la desaparición y homicidio de 143 víctimas en los años de la Guerra Sucia, y en otro proceso por haber mantenido vínculos y brindado protección al narcotraficante Amado Carrillo, Jefe del Cártel de Juárez. Seis años después fue exonerado.
Actualmente son 4 los militares detenidos en México por su presunta relación con cárteles de la droga.(Oswaldo Ramírez/ Cuartoscuro)

Como jefe de la Policía Preventiva en Guerrero, entre 1975 y 1981, Arturo Acosta Chaparro fue señalado como responsable de decenas de desapariciones, asesinatos y otros crímenes como los “vuelos de muerte”, durante el periodo de la Guerra Sucia.

Testimonios recopilados por las autoridades, durante las investigaciones que se iniciaron con Acosta Chaparro, aseguraban que los operadores responsables de esos crímenes eran dos de los grupos que operaban bajo las órdenes del militar: “Los Tarín” (encabezados por el entonces capitán Gustavo Tarín) y “Los Chihuahua”.

Fue precisamente Tarín Chávez, ex militar, quien en 1999 ofreció información a las autoridades sobre el papel que desempeñaron Quirós Hermosillo y Acosta Chaparro en el periodo de la Guerra Sucia, en Guerrero, y acerca de su presunta vinculación con el cártel de Juárez, de Amado Carrillo, El Señor de los Cielos.

Su testimonio sirvió para la consignación de Acosta Chaparro y Quirós Hermosillo, por delitos contra la salud en el año 2000, y el homicidio de 143 personas en Guerrero entre 1976 y 1981. Fueron los primeros generales de alto rango acusados por crímenes en la Guerra Sucia.

En diciembre de 2002, sin embargo, el fuero castrense consideró que no había pruebas para involucrar a Acosta en la desaparición y homicidio de 143 víctimas, y la acusación se integró con 22 homicidios.

La acusación por delitos contra la salud se integró en la indagatoria SC/003/99/E de la Procuraduría de Justicia Militar, en la que Quirós y Acosta aparecían como presuntos responsables de haber brindado protección al Cártel de Juárez.

La investigación se había iniciado en 1988, bajo el número de averiguación previa número PGR/056/96, cuyo desglose fue turnado a la Procuraduría Militar en julio de 1999.

De acuedo con las declaraciones de testigos protegidos que la prensa consignó a partir de los informes de las indagatorias, los generales Quirós y Acosta se habían involucrado con el narcotráfico en la misma etapa en que combatían la guerrilla en la década de los años 70.

Las presuntas relaciones de ambos militares con el narcotráfico se extendieron hacia los años 90, cuando conocieron al Señor de los Cielos, a través del entonces director de la Policía Judicial Federal, Adrián Carrera Fuentes, quien también sirvió de testigo en su contra.

Tanto Tarín como Carrera Fuentes declararon sobre los presuntos pagos del narco a los militares para su protección y sobre sus relaciones con el cártel de Juárez y el cártel del Golfo, particularmente para el caso de Quirós.

Quirós y Acosta fueron declarados culpables de delitos contra la salud en la modalidad de fomento al narcotráfico y cohecho.

La primera condena fue de 30 años, pero en agosto de 2005 fue cambiada por un tribunal colegiado en materia penal, después de haber considerado que el Supremo Tribunal de Justicia Militar (STJM) sentenció a los dos generales sin pruebas suficientes.

Entonces los dos generales fueron sentenciados a 16 y 15 años de prisión, respectivamente, por sus vínculos con el Cartel de Juárez.

Quirós murió en noviembre de 2006, cuando todavía no concluía su proceso penal formalmente, y el 28 de junio de 2007 Acosta Chaparro ganó un amparo contra el proceso penal en su contra y recobró todas sus garantías individuales, el grado de general y la libertad.

No se pudo confirmar su responsabilidad en los delitos contra la salud ni en el asesinato de los 22 campesinos.

En total permaneció solamente seis años con 10 meses, y luego salió libre. “Cuando abandonó la prisión del Campo Militar número 1 vestía su uniforme de brigadier co todo y condecoraciones”, escribió Jorge Carrasco en la revista Proceso (1851, 22 de abril de 2012).

El 23 de abril de 2008, en ceremonia que encabezó el actual secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, Mario Arturo Acosta Chaparro recibió una condecoración por sus 45 años de servicio al Ejército que le reconoció “patriotismo, lealtad, abnegación, dedicación y espíritu de servicio a México y sus instituciones”.





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