opinión
Asfixia la Secretaría de Hacienda el Acuerdo de París
Territorios Indómitos por Raúl Benet

El Acuerdo de París es un compromiso firmado en diciembre del 2015 por casi todos los países del mundo, cuyo objetivo es impedir que el cambio climático resulte catastrófico para el planeta. Cada uno de los países pone sobre la mesa su propio compromiso de reducción de emisiones y se adhiere a un sistema de transparencia que permite el monitoreo y la verificación de los avances y logros en su cumplimiento, además de que establece una revisión periódica de los volúmenes comprometidos, con la intención de incrementar los niveles de reducción en la medida en que avance el financiamiento y la tecnología para lograrlo.

Este miércoles 21 de septiembre el aún Secretario General de la ONU, Ban Ki-Mun, encabezará una ceremonia durante la Asamblea General de ese organismo para abrir el periodo para el depósito de las ratificaciones a dicho acuerdo. El Senado mexicano acaba de ratificarlo por unanimidad. El compromiso de México es reducir de manera incondicional las emisiones de gases de efecto de invernadero en un 23 por ciento en un periodo de trece años, transitando desde una economía que hoy depende de los combustibles fósiles y que sufre una pérdida y deterioro severo de los bosques, hacia una economía diversificada en la que la energía se produce de manera limpia y se logra detener completamente la deforestación y revertir la degradación forestal. El gobierno mexicano afirma que lograremos estas metas para el 2030 con recursos propios, sin necesidad de financiamiento externo para tal fin. De haber financiamiento externo, el compromiso anunciado sería lograr una reducción del 37 % en la emisión de gases de efecto de invernadero para esas fechas.

Pero para lograr esos objetivos ambiciosos en un periodo de trece años, es necesario transitar de inmediato hacia un modelo de desarrollo profundamente diferente al que rige actualmente.

Detener la deforestación y la degradación de los bosques forma parte fundamental para alcanzar las metas de reducción de gases de efecto de invernadero, pero no se logrará con paliativos cosméticos, como la reforestación de miles y miles de arbolitos, lo que durante décadas ha demostrado que está destinada al fracaso, sino mediante el desarrollo de capacidades y el establecimiento y consolidación de procesos sociales con viabilidad económica para un manejo racional y sustentable de los recursos naturales.

En la misma semana en la que el Senado ratificó el mencionado Acuerdo de París, el poder ejecutivo presentó su propuesta de presupuesto de egresos para el 2017, que presenta una reducción del cuarenta y cinco por ciento en el rubro de medio ambiente y cambio climático. En lugar de destinar recursos significativos para alcanzar los compromisos, se recorta drásticamente el presupuesto, lo que no sólo quiere decir que no se alcanzará el compromiso, sino que las cosas empeorarán significativamente. Cuando se revisa con mayor detalle el presupuesto, encontramos que el recorte más drástico al presupuesto de los organismos descentralizados de la Semarnat, es el que sufre la Comisión Nacional Forestal, cuyo programa de subsidios para el desarrollo forestal sustentable fue recortado en sesenta y dos por ciento, al pasar de 5,175 millones que le fueron asignados en el 2016, a 2,000 millones en el 2017.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, como cabeza del sector, en su conjunto sufrió un recorte de 19 mil 791.6 millones de pesos, un 35.5 por ciento menos que lo que tenía en 2016. En cuanto a los recursos para adaptación y mitigación al cambio climático, el presupuesto se redujo en un 44 %, de 16,631 millones a 9,247 millones. Es en este rubro donde está la mayor parte de recursos para el medio ambiente y los bosques. Mientras que en el rubro de ‘servicios personales’ para la Semarnat hay un incremento del 6.7, en el de subsidios hay un recorte del 63.6 %.. Sin embargo, este recorte no fue parejo. Mientras algunos temas no sufrieron recorte alguno, como ‘vida silvestre’, otros, los relacionados con el desarrollo de la capacidad productiva de los ejidos y comunidades forestales, fueron los más castigados.

Independientemente de los motivos que han llevado a la grave situación económica por la que atraviesa el país, es pertinente cuestionarnos si el mejor uso del poco dinero disponible es seguir dedicándolo a una política subsidiarista que reparte dinero con intenciones electorales en programas de empleo temporal para reforestación y pago por servicios ambientales para conservación pasiva, en lugar de fortalecer un modelo productivo sustentable basado en el buen manejo de los recursos naturales, que fomente empleos de calidad, que promueva la competitividad de las empresas forestales comunitarias, y que por esa vía construya las bases para combatir de manera efectiva la pérdida del bosque y consecuentemente contribuya realmente a enfrentar el cambio climático.

A diferencia de otros programas orientados al otorgamiento de subsidios pasivos (es decir, que no son inversiones en rubros productivos), uno de los principales objetivos del programa de subsidio al manejo forestal sustentable es (era) contribuir a fortalecer las capacidades, infraestructura y financiamiento para el establecimiento, manejo y desarrollo de empresas forestales comunitarias. Algunos de los principales compromisos en materia forestal establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 consisten precisamente en implementar modelos silvícolas sustentables y ambiciosos, que permitirían incrementar la biomasa de los bosques, y su captura de carbono, a la vez que incrementarían la productividad de productos maderables, mejorarían la competitividad del sector forestal comunitario, y generarían empleos permanentes. Estos son los objetivos de la Estrategia Nacional de Producción y Productividad (ENAIPROS).

Con los recortes previos y este nuevo recorte a la Conafor y particularmente a los recursos para el manejo forestal sustentable, se sufre un grave riesgo de que la Comisión Nacional Forestal fracase en el logro de sus objetivos y sus metas.

El incremento en la producción maderable ha sido de un 12 % en los últimos cuatro años, según se reporta en el Cuarto Informe Presidencial. Este aumento, si bien está por debajo de la meta original, es una buena noticia para las empresas forestales comunitarias de México, y muestra que la inversión en el manejo forestal sustentable rinde frutos. Con el fuerte recorte al presupuesto, es difícil que se mantenga el incremento logrado hasta hoy en relación con esta meta, y lo más probable es que ocurra un decremento.

Regresando al Acuerdo de París y a la contribución de México ante el cambio climático, en el caso de que el congreso convalide el severo recorte al presupuesto ambiental preparado por la Secretaría de Hacienda, y en particular qe si convalida el durísimo golpe al manejo forestal sustentable, estará reconociendo que no existe ninguna conexión entre la ratificación del Acuerdo de París por parte de los senadores, y las intenciones de cumplirlo.

Después de todo ¿a quién le importa el bosque? Si el señor secretario no toma agua, ni consume alimentos, entonces no depende de la recarga de los acuíferos, que ocurre principalmente en los bosques. Si algunos diputado o senadores no respiran oxígeno, si no tienen madre ni hijos ni piensan tenerlos, si no les importa la vida silvestre, la biodiversidad, el paisaje, el clima y el futuro del planeta, entonces realmente no tienen de qué preocuparse por los bosques. Mejor destinar el dinero a las elecciones y a los temas que reditúan votos, para garantizar que nuestra democracia siga rindiendo sus jugosos frutos como hasta ahora.

Nota de última hora: La gaceta parlamentaria de este 20 de septiembre informa que un grupo de diputados presentó este día una iniciativa para derogar la actual Ley para el Desarrollo Forestal Sustentable y sustituirla por una mucho más avanzada y adecuada a la realidad del país. Es una excelente noticia que se abra a fondo la discusión de la nueva ley, y en particular que se considere fortalecer las atribuciones y la autoridad de la Conafor. Habrá que acompañar esta iniciativa de ley con una revisión del bajísimo presupuesto destinado por Hacienda al sector forestal en el presupuesto de egresos que ahora se discute.

Raúl Benet

Biólogo Facultad de Ciencias UNAM. Asociado del programa LEAD Colegio de México. Estudios de Doctorado en Desarrollo Rural UAM Xochimilco y de Ecología por la UNAM. Actualmente soy Coordinador de política pública en el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible. Ex Director de Greenpeace México. Ex director de Campañas e Incidencia en Oxfam. Ex miembro de la delegación política de Oxfam Internacional. Ex Coordinador de la Campaña Global de Acción Climática en América Latina.



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