Explica el MULT su posición sobre la región triqui; responde reportero
No hemos encontrado eco de exigencia de justicia para el esclarecimiento de cientos de muertes, señala la dirección política del MULT; coincide el reportero en la necesidad de esclarecerlos y señala que entre esos casos está el de Bety Cariño y Jyri Jaakkola.
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FOTO: ARTURO PÉREZ ALFONSO / Archivo CUARTOSCURO.

El 12 de mayo de 2016, Aristegui Noticias publicó un reportaje que demostraba que la administración del ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, permitió que operaran con plena libertad los atacantes a una caravana de ayuda humanitaria que se dirigía a la región triqui, emboscada en la cual murieron dos defensores de derechos humanos, la mexicana Bety Cariño y el finlandés Jyri Jaakkola. El reportaje también aludía a que dos de los acusados por ese crimen mantienen el control del Centro Ceremonial Triqui de San Juan Copala, cobijados por el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), el cual solicitó -por vía electrónica- espacio para una réplica, con el texto que se transcribe a continuación. Posteriormente, se publica la respuesta del autor del reportaje, Irving Huerta.

 

Aristegui Noticias:

Agradecerle su atención del espacio para nuestro derecho de réplica con relación al reportaje que apareció en este mes sobre la región triqui.

El Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) surge desde hace más de 34 años en la zona triqui con los siguientes objetivos: defender el territorio, la tierra y los recursos naturales, denunciar la represión en las comunidades triquis propiciada por el ejército mexicano que obedecía las órdenes de un grupúsculo que era manipulado por los caciques, desde entonces, reivindicamos la libertad de los presos políticos y el más importante de todos, la unificación de todas las comunidades triquis.

En 1981, el MULT emerge como una respuesta organizada ante el despojo, la represión, la explotación del hombre por el hombre y el desprecio por parte de los grupos políticos que controlaban la región y como consecuencia nuestra organización ha sufrido desaparición forzada, desplazamiento forzado, ejecución extrajudicial y prisión política; casos como Virginia y Daniela Ortiz Ramírez, desparecidas en julio del 2007; caso de los compañeros de Agua Fría Copala, San Juan Copala que sufrieron desplazamiento forzado en 2006 y 2007; la ejecución extrajudicial de Cenobio Merino; Roberto Merino, Cirilo Castañeda, Hilario González Domínguez, Juan Alfonso Robles, Luis González Martínez; Ramón Celestino; Mateo Albino y recientemente José Merino Fernández, y el caso más sonado el de nuestro máximo dirigente Heriberto Pazos Ortiz el 23 de octubre de 2010, todos ellos formaban parte de la dirección política y líderes naturales de sus comunidades, cayeron por las balas asesinas de los que buscaban descabezar y exterminar la dirección de la organización.

De todas estas muertes y cientos más, no hemos encontrado eco de exigencia de justicia para su esclarecimiento, pensamos que no hay muertos de primera ni de segunda nacionales o internacionales todas son lamentables y merecen que se les haga justicia, porque son vidas humanas y se deben de castigar a los responsables materiales e intelectuales no importando su color, raza, credo, condición social.

En nuestra trayectoria hemos encontrado campañas de linchamiento político, campañas de difamación, con la firme intención de aislarnos del movimiento social, nos hemos encontrado con las amenazas constantes en contra de nuestros dirigentes, la amenaza de militarización en nuestras comunidades, disidencias creadas desde el poder, es por ello que por la firmeza, consecuencia y la dignidad de la base social de nuestra organización hemos resistido a estos embates.

Del proceso para la unificación de las comunidades hemos encontrado muchos obstáculos -en toda nuestra trayectoria- que han puesto la gente externa, que ha visto nuestras iniciativas como afectación a sus intereses, de alguna u otra forma han buscado que la nación triqui permanezca siempre confrontada. En diferentes momentos hemos buscado la unidad de la nación triqui y seguimos haciéndolo aceptando el costo político que ello representa, muestra es la firma del Acuerdo de Paz y la Concordia para la región triqui en enero del 2012, suscrito por todos los actores de la región. Que por cierto no ha sido cumplido ni por el gobierno estatal ni federal.

Desde 2010 a la fecha, los líderes naturales, con toda su calidad moral en su papel de máxima autoridad de su comunidad, han hecho un arduo trabajo con sus iguales de las comunidades y hemos visto sus logros que esperamos se consoliden, estos acuerdos internos se basan en el respeto a los liderazgos naturales y a las formas organizativas internas de cada una ellas, haciendo a un lado color y militancia.

Pensamos que en la construcción de bases sólidas para una paz de largo aliento que detone el desarrollo de todas las comunidades triquis, es necesario caminar en unidad contra el enemigo que es la marginación y el olvido.

En la actual coyuntura, no nos mueve el interés de conseguir el poder por el poder, sino formar parte de un  proceso organizativo para frenar las reformas estructurales que la clase política del Pacto por México, aprobó en contra del pueblo mexicano, como movimiento social de más de 34 años, tenemos la clara convicción de participar de forma organizada y consciente para hacer posible un cambio verdadero en nuestro país.

No hay negociaciones ni pactos con partidos, hay acuerdos firmes y sólidos en el marco de un acuerdo mutuo y lo hacemos con mucha dignidad como lo dirigió Heriberto Pazos Ortiz y como lo mandara nuestra nación triqui insumisa.

RESPETUOSAMENTE

“Por la lucha y la liberación de los pueblos”

RUFINO MAXIMINO MERINO ZARAGOZA

DIRECCION POLITICA

MOVIMIENTO DE UNIFICACION Y LUCHA TRIQUI (MULT)

 

Respuesta del reportero

 

Sobre los líderes naturales con órdenes de aprehensión

En 2012 fueron libradas 13 órdenes de aprehensión, pero hasta hoy sólo han sido detenidos 4 personas, cuya inocencia o culpabilidad todavía no puede ser determinada porque el juicio ni siquiera ha empezado.

En Oaxaca, hay pruebas de que los acusados han sido elegidos como autoridades de la región triqui, algunos de ellos cobijados por MULT, incluso después que se libraron las órdenes de aprehensión.

Uno de quienes MULT llama “líderes naturales” es Antonio Cruz García, conocido también como “Toño Pájaro”, quien ha librado la cárcel desde más de 20 años, como señala la investigación publicada, y contra quien pesa una orden de aprehensión por el ataque a la caravana humanitaria. Su hijo, Antonio Cruz Merino, es el agente municipal del Centro Ceremonial de San Juan Copala desde 2014 hasta hoy, según confirmó MULT, y también hay una orden de aprehensión contra él.

En entrevista con Aristegui Noticias, el líder del MULT, Rufino Merino, confirmó que su organización llegó a un acuerdo con Antonio Cruz García para que hubiera paz y “que trabajen en el municipio”. En contraparte, la otra organización triqui, Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), dijo que Cruz García dejó sus filas para militar en MULT.

Su hijo y actual autoridad en el centro ceremonial de San Juan Copala, Antonio Cruz Merino, aparece en fotografías de asambleas del MULT, publicadas en perfiles de Facebook de sus militantes; también aparece en manifestaciones en la ciudad de Oaxaca, de abril de 2014.

 

Sobre “pactos” o “acuerdos” electorales

MULT niega tener “pactos” con partidos políticos, y en su lugar los llama “acuerdos firmes y sólidos en el marco de un acuerdo mutuo”. El párrafo del reportaje en el que aparece la palabra “pacto”, es el siguiente:

“Aunque a Ubisort se le relaciona con los gobiernos del PRI y al MULT con partidos de izquierda, ambas organizaciones han intercambiado miembros y han hecho pactos electorales con partidos de todas las ideologías, al mismo tiempo que gestionan obras en sus comunidades”.

Ese párrafo tiene el propósito de desmarcar a las organizaciones de una identidad partidaria, y más bien señala que Ubisort y MULT han pactado o acordado con distintas fuerzas políticas, con las que después gestionan obras realizadas con recursos públicos. Este hecho lo confirman entrevistas y declaraciones públicas de los propios dirigentes de las organizaciones:

“Lo que el gobierno hace es, ya está la petición, lo concursan, no sé cómo le hacen, ya salió la empresa que va a hacer la obra, la empresa se presenta en la región y hace la obra. No pasa ningún peso por MULT”, dijo el líder de esa organización, Rufino Merino, a Aristegui Noticias.

Cuando ocurrió la emboscada, el presidente municipal de Santiago Juxtlahuaca era Carlos Martínez Villavicencio, un miembro del PRI que había sido abanderado por el MULT y que después de dejar la presidencia municipal intentó ser diputado federal por el PRD en 2015. Antes de las elecciones murió emboscado de la misma forma que Cariño y Jaakkola.

En 2012, el partido Movimiento Ciudadano anotó a Rufino Merino en la lista de candidatos a diputados federales por la vía proporcional, pero la votación no alcanzó para darle una curul en el Congreso.

MULT tuvo su propio partido, llamado Partido Unidad Popular (PUP), pero hoy la relación está fracturada. Eso explica el apoyo de MULT al partido Morena para las próximas elecciones del 5 de junio de 2016. Ese apoyo puede verse en las paredes de las casas de las regiones controladas por MULT, en sus redes sociales e incluso en la entrevista que su líder, Rufino Merino, dio a Aristegui Noticias.

Para las elecciones del 5 de junio, el candidato de Morena a la presidencia municipal de Santiago Juxtlahuaca es Nicolás Feria Romero, simpatizante de MULT, según confirmó esa organización indígena.

 

Sobre las muertes “de segunda”

Ciertamente, todos los homicidios deben ser investigados y sus autores procesados, pero también el de Bety Cariño y Jyri Jaakkola, que fueron muertos cuando realizaban una labor de ayuda humanitaria. Este caso, con énfasis en la participación de las autoridades estatales y federales en el ataque a la caravana del 27 de septiembre de 2010, fue el centro del reportaje.

Mi reportaje fue acompañado de un contexto que permitiera entender el hecho y, por ello, se retoma la historia de la violencia en la región triqui, incluso antes de los orígenes de las organizaciones que hoy controlan los poblados, cuando la Dirección Federal de Seguridad tomaba nota de lo ocurrido en esa comunidad indígena.

Por supuesto, reitero, es necesario que todos los asesinatos ocurridos en la región triqui, incluido el de Cariño y Jaakkola, sean investigados y sus autores materiales e intelectuales llevados ante la justicia y castigados, sin importar el origen de las víctimas o la organización a la que pertenezcan los presuntos responsables.

Irving Huerta



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