David Letterman dice adiós a la TV, tras 33 años al aire
“Muchas gracias y buenas noches”, se despidió David Letterman, como en cualquier otra ocasión, sólo que esta vez ya no habrá otro "Late show with David Letterman".
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El influyente programa nocturno de televisión del comediante David Letterman concluyó el miércoles luego 33 años de desafiar, revolucionar y fijar los estándares de uno de los formatos clásicos del entretenimiento en Estados Unidos.

Titulado “Late show with David Letterman” (El “show” nocturno), el programa transformó el formato popularizado por el comediante Johnny Carson a partir de la década de 1960, de una serie de entrevistas con celebridades a un despliegue de humor irreverente, de gran impacto cultural.

Con más de seis mil episodios, el programa concluye luego de que Letterman, de 68 años, anunciara su retiro el año pasado, en momentos en que el comediante aún goza de enorme popularidad.

Su fórmula partió también de entrevistas, aunque en su caso éstas quedaban lejos de la complacencia usual con que se trata en televisión a las celebridades.

Sus diálogos reflejaban su sorprendente agilidad mental y a un hombre a ratos exasperado y a ratos genuinamente conmovido por sus invitados.

Sus entrevistas con la cantante Cher, quien lo insultó al aire por ser grosero con sus invitados, o con la socialité Paris Hilton, a quien de manera persistente y cruel preguntó sobre la temporada que pasó en prisión, son ejemplos clásicos del estilo sin concesiones que desarrolló el Letterman entrevistador.

Entre sus invitados desfilaron presidentes de Estados Unidos, toda clase de personajes de la cultura estadounidense e incluso su madre, que en varias ocasiones acudió al programa.

Letterman popularizó con su estilo, en apariencia inexpresivo, al contar chistes con formatos ahora comunes en los medios digitales, como las listas de elementos curiosos de la cultura y las instituciones de Estados Unidos.

El diario The New York Times ha calificado la influencia de Letterman como “sustancial”. “Insufló nueva vida a los programas de invitados, llevándolos de las tradicionales entrevistas desde el escritorio, al sofá a una serie de bufonadas innovadoras y a menudo extravagantes; dio nacimiento a muchas carreras. Se convirtió en modelo para generaciones de comediantes”, destacó el diario.

Para Emily Nussbaum, la crítica de cultura televisiva de la revista The New Yorker, la comedia de Letterman, él mismo una figura del entretenimiento, parece ahora inconsecuente.

En sus orígenes, sin embargo, su estilo lo hacía parecer un “anarquista“, según la crítica.

“Su estilo sugería que la televisión podía horadar a la cultura, en vez de apuntalarla”, expresó Nussbaum, quien destacó que el programa era en sus inicios “más ligero, libre, extraño, cerebral y surreal” de lo que se convirtió en sus años de madurez.

Otros observadores apuntan también a un legado más oscuro del paso de Letterman por la televisión: la mala intención como herramienta del humor.

Su lugar de privilegio será ocupado a partir de septiembre por el comediante Stephen Colbert, un conductor cuyo estilo, socialmente comprometido, lo separa por completo del hombre que se despide hoy de la pantalla.

 

(Con información de Notimex)



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