Después de Aristegui, “¿quién sigue?”, pregunta René Delgado
"Según las filias y las fobias, puede festejarse o lamentarse la salida de Carmen, Ciro, Pedro o de Tercer Grado, pero la consecuencia es la misma: en vez de avanzar, se retrocede en el ejercicio de libertades y derechos", sostuvo.
RENE DELGADO 3
Foto: Especial Karina Maciel

En su columna ¿Quién sigue?, publicada este 21 de marzo en el diario Reforma, el periodista René Delgado indicó que la salida del aire de Carmen Aristegui no es un caso sencillo de abordar, y “no es el primer caso que se registra en el sexenio, es el cuarto -Ciro Gómez Leyva, Pedro Ferriz y el programa Tercer Grado-. En los anteriores, se tendió el velo de un acuerdo civilizado entre las partes o de una legítima decisión de los programadores, ahora se tiende el manto de ‘un asunto entre particulares’. En todos ellos, el gobierno se lava sin jabón las manos”. 

Delgado apunta que “la recuperación del poder presidencial por parte del priismo acarreó un nuevo movimiento en las fichas de los medios electrónicos de comunicación y, ahí, los concesionarios se encontraron con los dedos en la puerta”.

“Requerían ajustar otra vez su relación con el poder, pero con una doble condición: evitar que la maniobra se interpretara como un atentado a la libertad de expresión conseguida y mucho menos que se cargara a la cuenta del poder presidencial con el cual pretendían y pretenden congraciarse. Se adoptaron fundamentalmente tres vías: magnificar, perversa o artificialmente, los errores o deslices de los conductores-directores de los noticiarios radiofónicos; forzar acuerdos civilizados con ellos o, sencillamente, atribuir al agotamiento de un ciclo la salida del aire del programa en cuestión, en este caso Tercer Grado”, consideró.

“De un modo o de otro, los conductores o participantes de los programas -líderes de opinión- salieron del foro donde se expresaban”, señaló.

“Una autoridad interesada en garantizar libertades y derechos no puede salir con el cuento de que se trata de acuerdos o desacuerdos entre particulares. Si ese gobierno tiene auténtica vocación democrática, pondría a disposición de las partes sus buenos oficios para, sin violentar los derechos individuales, garantizar los derechos constitucionales”, aseveró el periodista.

“Lo ocurrido con Carmen, pero también con Ciro, Pedro y Tercer Grado son signos de una tentación autoritaria disfrazada que, lejos de resolver los problemas de fondo, los agrava”, concluye.

(Ir a la columna en Reforma)



Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.

Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a [email protected]